La salida progresiva de Hispanoamérica y un ajuste laboral en España marcaron el desempeño financiero de Telefónica en 2025. La compañía cerró el año con pérdidas netas de 4,318 millones de euros (unos 5,080 mdd), las segundas más altas en su historia.
Durante el último trimestre del año anterior, los resultados financieros de la compañía mostraron un ligero crecimiento tras su salida de Hispam y con la mirada puesta en Europa.
Telefónica registró un leve crecimiento de 1.5% a nivel general en términos orgánicos, alcanzando ingresos por 35,120 millones de euros (alrededor de 41,400 millones de dólares), y un aumento de 2% en su Ebitda ajustado (beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) hasta los 11, 918 millones de euros (14,048 mdd).
Sin embargo, las pérdidas netas se debieron a los costos del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en España y el impacto de la salida de los países latinoamericanos.
La desinversión en Hispanoamérica fue el principal factor del ajuste. Durante 2025, Telefónica completó la venta de sus filiales en Argentina, Perú, Ecuador y Uruguay, operaciones que generaron minusvalías contables por 2,266 millones de euros.
A estas desinversiones se suman las salidas ya concretadas de Colombia y Chile durante el primer trimestre de 2026, confirmando el cierre prácticamente total de su exposición directa en la región.
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Telefónica se replegó en Hispam debido a la baja rentabilidad, alta presión regulatoria, volatilidad macroeconómica y devaluaciones cambiarias, factores que limitaron la generación de valor en estos mercados.
Aunque Hispam fue durante años una palanca clave para la expansión, el nuevo plan estratégico de la compañía se enfoca en la rentabilidad sobre volumen, incluso si ello implica reducir su huella geográfica.
España: ajuste laboral y reposicionamiento
En paralelo, Telefónica ejecutó un ERE en España, con un costo total de 2,049 millones de euros, orientado a modernizar su estructura organizativa, reducir gastos operativos y mejorar la productividad.
Este proceso supuso la salida de miles de trabajadores, principalmente mediante prejubilaciones y bajas voluntarias.
A pesar del impacto contable, España es uno de los pilares del nuevo modelo operativo de Telefónica. La filial española registró su mejor desempeño desde 2008, con crecimiento simultáneo en ingresos, EBITDA y generación de caja, lo que refuerza la apuesta por este mercado como núcleo estratégico del grupo.
En España, la empresa de telecomunicaciones tuvo ingresos por 13,012 millones de euros, lo que refleja un incremento interanual de 1.7% durante el cuarto trimestre del año pasado.
Telefónica España también completó con éxito el cierre de sus 8,532 centrales de cobre, convirtiéndose en un operador totalmente de fibra óptica en su red minorista, y cuenta con 5,700 municipios cubiertos con 5G.
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Aunque los resultados reportaron pérdidas históricas, Telefónica subraya que, sin los impactos extraordinarios, el grupo habría obtenido un beneficio neto de 2,122 millones de euros.
Los ingresos alcanzaron 35,120 millones de euros, mientras que la deuda se redujo hasta 26,824 millones, avanzando en la estrategia de desapalancamiento.
Perspectivas para 2026
Para 2026, la compañía prevé un crecimiento moderado en ingresos y rentabilidad, junto con una mayor generación de flujo de caja y una reducción sostenida de la deuda, apuntalando su reposicionamiento financiero.
Este reposicionamiento se alinea con el plan Transform & Grow 2026-2030, impulsado por el nuevo presidente, Marc Murtra, que busca mantener a Telefónica como un operador digital europeo de referencia, con foco en conectividad avanzada, servicios B2B, Inteligencia Artificial, ciberseguridad y Edge Computing.
Este año, la empresa española prevé acelerar su crecimiento de ingresos entre un 1.5% y 2.5%, con un objetivo de flujo de caja libre cercano a los 3,000 millones de euros.
“Hemos tomado decisiones difíciles pero necesarias para ser más fuertes y crecer más rápido“, afirmó Marc Murtra, presidente ejecutivo de la compañía, en referencia al ajuste de capital y la nueva política de dividendos.
Con España y Brasil como ejes operativos, y tras la reconfiguración de su presencia regional, Telefónica busca construir un modelo de crecimiento más sostenible, basado en infraestructura, servicios digitales y soluciones empresariales.