Sin conectividad y cómputo, la IA es sólo un sueño: César Funes

César Funes destaca que la IA necesita conectividad robusta y poder de cómputo para desbloquear su potencial. En ese contexto, los operadores se transforman en techcos, integrando el poder de cómputo y 5G para liderar la era digital.

En una era dominada por la narrativa de la Inteligencia Artificial (IA), la infraestructura subyacente a menudo pasa a segundo plano. Sin embargo, para la industria de las telecomunicaciones, la IA no puede existir en el vacío.

César Funes, vicepresidente de Relaciones Institucionales de Huawei para América Latina, advirtió que sin una “simbiosis” entre conectividad avanzada —banda ancha robusta— y poder de cómputo, la promesa de valor económico y productivo de la Inteligencia Artificial seguirá siendo un sueño incompleto.

Esta necesidad de infraestructura digital —que integra Nube, conectividad y capacidad de procesamiento— ha redefinido el rol de los operadores. Lejos de perder relevancia frente a los gigantes tecnológicos, la industria está atravesando una metamorfosis crítica: la evolución de las tradicionales empresas de telecomunicaciones (telcos) hacia compañías de tecnología (techcos).

El fin del modelo tradicional y el auge de la techco

Más que un cambio estético o nombre, la transición hacia techcos implica una transformación profunda ante el agotamiento de los modelos de negocio legados. El modelo de negocio tradicional, basado en la cobranza por minutos, murió hace tiempo, y la monetización por paquetes de datos enfrenta el mismo destino debido a la tendencia hacia ofertas ilimitadas.

“El paquete de datos también ya se va a morir. ¿Qué es lo que sigue? Enfocarse en acelerar la transformación digital“, sentenció Funes.

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Para las techcos latinoamericanas, el nuevo valor reside en integrar virtualización, Nube e IA para ofrecer servicios diferenciados a industrias verticales. Gracias a características nativas de 5G Avanzado, que integra IA para conexiones inteligentes, posicionamiento de alta precisión y mayor eficiencia energética, los operadores pueden ahora garantizar niveles de servicio específicos para escenarios diversos, explicó el ejecutivo.

Una ciudad inteligente, que requiere masividad de conexiones, no compite por recursos con una aplicación de telemedicina que exige alta fiabilidad sin latencia; la red se adapta a cada escenario.

AI for network & network for AI

A pesar del potencial de 5G, el despliegue de esta tecnología en la región avanza gradualmente. La penetración actual es de alrededor del 14% de las conexiones móviles totales, una cifra que, aunque baja comparada con otras regiones, coincide con las expectativas de la industria para este ciclo, puntualizó Funes.

Para detonar el crecimiento exponencial esperado hacia 2030, Huawei propone una estrategia dual: “AI for network” y “Network for AI”.

Es decir, utilizar la Inteligencia Artificial para optimizar operaciones, ingeniería y mantenimiento de las redes, y, a su vez, construir infraestructuras de alta capacidad y flexibilidad capaces de soportar el tráfico impredecible y masivo que generarán las aplicaciones de IA y el cómputo distribuido.

El rol de la regulación

El despliegue de esta infraestructura digital es intensivo en capital y enfrenta barreras que van más allá de lo tecnológico. Funes señaló obstáculos críticos como el costo y disponibilidad del espectro, la complejidad de los permisos municipales para despliegue de fibra y cargas fiscales contraproducentes.

Para dinamizar la adopción, especialmente en industrias verticales, el ejecutivo sugirió el uso de sandboxes regulatorios. Estos espacios de prueba permiten lanzar ofertas innovadoras sin la carga normativa tradicional, acelerando la digitalización en sectores donde la regulación actual es obsoleta.

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Además, Funes enfatizó el rol del Estado como catalizador: “Si eliminas los trámites burocráticos en papel (…) incentivas la digitalización y entonces eso se masifica”.

Sustentando esta visión, Huawei mantiene una inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) que supera el 20% de sus ingresos anuales, enfocada en una “innovación 2.0” que abarca desde ciencia básica y nuevos materiales hasta algoritmos avanzados. Todo ello bajo una premisa, según Funes: la conectividad es la base del futuro digital.