La salida de Telefónica de América Latina y la oportunidad que Millicom no puede desaprovechar

Tras recibir la inversión de un empresario experimentado en telecomunicaciones, la renovación de su administración, y deshacerse de activos no esenciales, Millicom ahora se enfoca no sólo en consolidar su presencia en América Latina, sino en convertirse en uno de los grandes conglomerados del sector, proceso en el que el interés de Telefónica por salir de este mercado ha resultado en una coincidencia favorable para la compañía.

A lo largo de los últimos meses, Millicom formalizó convenios para adquirir las operaciones de Telefónica en Colombia, Uruguay y Ecuador. Estas operaciones se encuentran en línea con su estrategia de expansión que ahora se extiende al Cono Sur, tras haber logrado convertirse en el principal grupo de telecomunicaciones en Centroamérica.

Lo anterior, son “pasos estratégicos en nuestra agenda de crecimiento en países con fundamentos sólidos y una audaz perspectiva digital. Nuestra ambición es ser socios de largo plazo para el desarrollo de Ecuador y Uruguay, a través de la inversión en infraestructura móvil, expansión de cobertura e innovación local”, dijo Bart Vanhaeren, CFO, en un post de LinkedIn.

En 2019, Millicom concretó la compra de Telefónica en Nicaragua y Panamá, además de Cable Onda en este último país, mientras que en 2021 compró el 45 por ciento restante de Tigo Guatemala que no poseía. En su momento, el grupo comunicó que invirtió aproximadamente 5 mil millones de dólares para concretar su objetivo de ser el principal operador móvil de Centroamérica.

Tras la entrada de Xavier Niel, empresario francés con experiencia en telecomunicaciones, como uno de sus principales inversionistas, Millicom ahora ha trasladado su atención a expandirse a lo largo de América Latina, donde el operador ha encontrado nuevas oportunidades de crecimiento, tanto para nuevas tecnologías de comunicaciones, como para servicios de valor agregado como los financieros.

Niel ha logrado consolidarse como uno de los grandes inversionistas del sector de telecomunicaciones a través de su posición en Grupo Iliad. Se estima que el grupo de origen francés actualmente atiende a cerca de 61 millones de usuarios móviles en toda Europa, siendo el quinto conglomerado telco más grande del continente, donde ha mantenido un crecimiento sostenido. Una de las estrategias del grupo se distingue por estar enfocado en ingresar al mercado con precios disruptivos, con planes disponibles de hasta 2 euros a través de su marca Free, por ejemplo.

De concretarse las más recientes adquisiciones, Millicom se convertiría en uno de los principales operadores latinoamericanos, si bien, aún lejos de América Móvil y las operaciones que queden de Telefónica. Hasta el primer trimestre del 2025, Millicom contaba con 41 millones 616 mil usuarios móviles en toda la región, además de 8 millones de unidades generadoras de ingreso (UGI) en el segmento de Internet fijo.

Por su parte, hasta el cierre de 2024, Telefónica reportaba que atendía a un total de 95 millones de accesos móviles en Hispanoamérica, de los cuales, 6.8 millones corresponden a conexiones del Internet de las Cosas (IoT), según su informe anual entregado a la autoridad de bolsa y de valores de los Estados Unidos (SEC).

En Ecuador, a través de la filial Otecel, Telefónica da servicio a 5.3 millones de líneas móviles, lo que representa una participación del 28.54 por ciento del mercado móvil, según las cifras más recientes de la Agencia de Regulación y Control de las Telecomunicaciones (Arcotel), correspondientes a abril del 2025.

Por su parte, las operaciones en Uruguay cuentan con un total de 1.5 millones de usuarios móviles hasta junio de 2024, lo que representa el 22 por ciento del mercado, por delante de Claro de América Móvil, según el informe publicado por la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones (URSEC).

Para Ecuador y Uruguay, la adquisición debería proceder sin mayores complicaciones regulatorias, al considerar que Millicom actualmente no tiene presencia en ninguno de los dos países, por lo que las autoridades antimonopolio locales no tendrían alguna razón significativa para detener la transacción correspondiente.

Lo anterior, significa que Millicom estaría sumando 6.8 millones de nuevos usuarios móviles a sus operaciones en la región, para un total de 48.4 millones.

Como se observa, dicho número quedaría apenas arriba de la mitad de los usuarios a los que Telefónica atendía hasta el 2024. Se debe considerar también que el grupo español aún contaba con algunas de sus operaciones más grandes en la región como Argentina, Colombia y México.

Para Millicom, la transacción de Colombia es clave, ya que no solo se trata de uno de sus mercados más importantes y con relevantes perspectivas de crecimiento, sino que también le permitiría convertirse en el segundo operador de telecomunicaciones del país con cerca de 36 millones de suscriptores. De concretarse esta transacción, junto con Ecuador y Uruguay, Millicom entonces llegaría a un total de 69.1 millones de líneas móviles en la región.

Incluso al finalizar las ventas de sus filiales de Telefónica en Argentina y Perú, que atendían a aproximadamente 18 millones y 11.3 millones de suscriptores móviles hasta 2024, respectivamente, entonces Millicom se convierte oficialmente en el segundo operador de la región, por detrás del gigante América Móvil quien poseía 295 millones de suscriptores móviles al cierre del 2024 (sin considerar sus filiales europeas).

Sin embargo, cabe señalar que la compra de Colombia aún podría estar sujeta a importantes cuestionamientos de parte de las autoridades locales, al considerar la concentración del mercado a prácticamente tres operadores, así como la participación del Estado colombiano en las filiales tanto de Movistar como de Tigo.

No ha cumplido ni seis meses en el cargo, pero Marc Murtra, presidente de Telefónica, tiene muy claras las prioridades del operador, por lo que ha acelerado el cierre de acuerdos para completar la salida del grupo español de América Latina. De concretarse las ventas de sus filiales a Millicom, Integra Tec y Telecom Argentina, la compañía solo le restaría deshacerse de sus operaciones en Chile, México y Venezuela, algunos de los cuales representan desafíos particularmente importantes.

En el caso de Venezuela, en medio de la inestabilidad política y una crisis económica persistente, el país difícilmente es un objetivo de inversión atractivo para cualquier industria, incluyendo potenciales compradores de la filial de Movistar. Telefónica ha optado por mantener la estabilidad del negocio, y a diferencia de sus otras filiales, ha incluso anunciado nuevos proyectos de inversión.

En el caso de México, aunque ha habido especulación sobre potenciales compradores conocedores del mercado mexicano como Bait, operado por Grupo Walmart, y Beyond ONE, matriz de Virgin Mobile, estos operadores podrían enfrentarse a una operación más desafiante respecto a su propia experiencia.

Más recientemente, Movistar México se ha encontrado con dificultades de crecimiento, retos en rentabilidad que le obligaron a devolver al Estado sus valiosas posesiones de espectro, y que enfrenta un entorno competitivo desafiante, con una importante presión sobre los precios, proveniente de operaciones subsidiadas por el propio gobierno. Por otro lado, el crecimiento acelerado de Bait lo podría llevar a superar rápidamente a Movistar, sin tener que cargar con la infraestructura y otros costos operativos de su competidor.

Finalmente, en el caso de Chile, registra de forma similar retos en el crecimiento y la generación de beneficios económicos, además de una fuerte presión competitiva, que incluye la reciente fusión entre Claro y VTR.

Además de estas tres operaciones restantes, con las que suma aproximadamente 56 millones de suscriptores móviles, Telefónica aún pretende permanecer en el largo plazo en América Latina a través de su filial brasileña, Vivo, que por sí sola suma casi 98 millones de suscriptores móviles, por arriba de la escala que logre Millicom después de su más reciente ciclo de compras.