El más reciente estudio de Common Sense en relación al uso de dispositivos móviles en Estados Unidos revela que, tanto padres como adolescentes, mantienen una relación de dependencia con sus dispositivos móviles. La investigación recopila datos sobre cómo los dispositivos móviles están afectando a las familias, y cómo distrae y causa conflicto en sus actividades diarias.
Interrupción del sueño. 62 por ciento de los padres mantienen sus dispositivos cercanos por la noche, mientras que a un ritmo más bajo, los hijos también aceptan tener su dispositivo al alcance de su cama (39%). Las mujeres tienden a dormir con su móvil más que los hombres (33% frente a 26%).
Además, uno de cada tres adolescentes (36%) se despierta y revisa su móvil al menos una vez por noche, en contraste con un 26 por ciento de los padres que también lo hace.
Demasiada atención a su smartphone. El número de padres que señalan pasar demasiado tiempo en su móvil ha aumentado 23 puntos porcentuales desde 2016 (52% en 2019 contra 29% en 2016). Por su parte, los hijos consideran que pasan la cantidad correcta de tiempo en sus dispositivos (47%).
Adicción al celular. 45 por ciento de los padres se sienten personalmente adictos a su dispositivo móvil, un aumento de 18 puntos desde 2016. En tanto, 39 por ciento de los hijos aceptan ser adictos, lo que representa una disminución de 11 puntos desde 2016. ¿Será?
Distracción. Un 54 por ciento de los padres y un 58 por ciento de los hijos mencionaron que son distraídos por su dispositivo móvil una o más veces al día.
Impacto en la convivencia. Los conflictos por el uso de dispositivos móviles son menos comunes que hace tres años. Los padres dicen que discuten con sus hijos sobre el uso de dispositivos móviles con menos frecuencia hoy que en 2016. Además, un 28 por ciento de los padres piensan que el uso de un dispositivo móvil ha dañado su relación con su hijo. Sólo un 9 por ciento de los hijos piensa que su relación con sus padres ha sido dañada.