El pasado jueves, el Congreso de Chile aprobó la polémica ley “chao cable”, una iniciativa que busca que las empresas de telecomunicaciones y eléctricas retiren los cables que estén en desuso con la finalidad reducir la contaminación en el país.
Esta medida tiene aplicación inmediata. El gobierno ha dado a las compañías un plazo no mayor de 5 meses para identificar y retirar el cableado que ya no usen. Esto, también sería una forma de mejorar la estética de la calle por el abundante cableado y “arañas de cable” que se han formado.
Las multas para las empresas que no cumplen con la disposición dentro del plazo establecido van desde los 100 a 1.000 UIT (cerca de 50 millones de pesos), además los municipios están facultados para sacar dichos elementos y luego acordar el pago con cada operador.
No obstante, como toda ley, también tiene sus detractores. En ese sentido, algunas empresas han señalado que dicha medida tendrá un impacto económico en sus cuentas, pues el retiro del cableado supone un gasto para ellos.