2022, el año de la revolución de los procesadores para IA

A medida que los teléfonos inteligentes empiezan a adoptar herramientas de Inteligencia Artificial (IA) para automatizar procesos como la biometría móvil y la geolocalización, es necesario que los fabricantes de sistemas en chip (SoC) aceleren la producción de motores neuronales como el A12 de Apple.

En la actualidad, la IA se utiliza principalmente para aplicaciones relacionadas con la cámara (reconocimiento facial, mejora de la imagen y más). Sin embargo, Counterpoint Research pronostica que en el corto plazo se introducirá IA en una gran cantidad de nuevas aplicaciones.

De hecho, prevé que las ventas de teléfonos inteligentes IA aumenten de 180 millones a mil 250 millones de unidades en 2022, lo que representa más de las tres cuartas partes de todos los teléfonos inteligentes enviados en ese año.

Un factor clave detrás de este pronóstico, es el lanzamiento esperado de varios modelos de teléfonos inteligentes Android que utilizan el SoC 855 de Qualcomm en 2019.

Counterpoint espera que los núcleos dedicados a IA también se incluyan en algunos teléfonos inteligentes de gama media durante 2019, con el nuevo P90 SoC del proveedor taiwanés MediaTek.

¿Y la gama alta?

De acuerdo a informes de Bloomberg, Apple, de la mano de Taiwan Semiconductor Manufacturing, comenzaron la producción de un procesador neuronal A13 para la próxima línea de iPhones que se lanzarán en el segundo semestre del año.

Se espera que el chip A13 posibilite nuevas funciones en la cámara, realidad aumentada y ahorro de batería.

Aunque la IA puede no ser visible de inmediato para los usuarios de teléfonos inteligentes en la actualidad, a medida que el mercado de aprendizaje automático evoluciona y aparecen más aplicaciones, los teléfonos inteligentes con hardware dedicado a IA serán una ventaja.

“La incorporación de Qualcomm a la carrera por los procesadores para IA, mediante el Snapdragon SoC, indica que la adopción de IA en toda la industria del silicio es inevitable”, señaló Peter Richardson, director de Investigación de Counterpoint Research