8M | La nueva aliada de la salud mental femenina podría estar en tu smartphone
Esta es la segunda entrega de una serie especial en el marco del 8M que el equipo de DPL News ha preparado para abordar cómo la tecnología puede ser, al mismo tiempo, una palanca de inclusión o un factor de profundización de las desigualdades de género.
La ansiedad y la depresión son trastornos mentales cuya detección en mujeres ha sido más evidente en los últimos años. El sector femenino enfrenta cargas diferenciadas: jornadas laborales dobles o triples, brechas salariales, violencia de género, presión social por los roles de cuidado y estándares de belleza imposibles de cumplir, lo que impacta en su bienestar emocional.
En México, las cifras lo demuestran. La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revela que, respecto al trabajo remunerado a la semana, las mujeres laboran 61.1 horas y los hombres 58, es decir, existe una brecha de género de 3.1 horas.
Y sobre las actividades productivas no remuneradas (actividades domésticas, de cuidados, comunitarias, voluntarias y de autoconsumo), las mujeres dedicaron 21.5 horas más a la semana (66.8%) que los hombres (33.2%).

En cuanto a la violencia de género, que puede manifestarse en el trabajo, en la calle, en las aulas y en el hogar (familiares y/o pareja), la Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones en los Hogares de 2023 señala que 70.1% de las mujeres de 15 años de edad o más afirmaron haber experimentado a lo largo de su vida al menos una situación de violencia psicológica, física, sexual, económica, patrimonial y/o discriminación.
Estas presiones en la vida diaria pueden desencadenar una serie de consecuencias negativas en su salud física y mental, desde agotamiento crónico hasta trastornos del sueño, depresión y ansiedad. Sin embargo, reconocer estos padecimientos y atenderlos correctamente aún sigue siendo un obstáculo.
Ana Cristina Ibargüengo, maestra en Psicología Clínica y docente en el Tecnológico de Monterrey, destaca que uno de los grandes efectos que tuvo la pandemia de Covid-19 fue la importancia que se le dio a la salud mental, pues actualmente algunas personas acuden a terapia desde momentos tempranos, antes de que se desborde la situación a tratar, o incluso de forma preventiva.
En el caso de las mujeres –resalta Ibargüengo–, se hicieron más visibles los problemas de violencia intrafamiliar y de género, lo que elevó el número de terapias con estos temas a tratar durante el periodo de aislamiento mundial.
Para atender esta y otras problemáticas que pueden resultar en afectaciones en la salud mental, se han desarrollado diversas plataformas y aplicaciones digitales –como Abby o Wysa– que sirven como soporte en momentos de vulnerabilidad, y hasta algunas de ellas ya implementan Inteligencia Artificial para identificar mejor las emociones y patrones de conducta.
Y aunque estas herramientas de orientación inicial son un incentivo para quienes, por estigmatización, negación de la gravedad de sus síntomas o por cuestiones económicas, no habían tomado la decisión de solicitar ayuda, expertas dejan en claro que no hay que depender totalmente de ellas.
“La tecnología, sobre todo estas aplicaciones de Inteligencia Artificial, nos van a ayudar a llegar a la persona adecuada. Pero no son terapeutas, no son amigos, no son confidentes, no son nuestro diario; son herramientas. Y la vinculación psicoafectiva que se pueda tener con ellas también nos está revelando una situación emocional, quizá de necesidad de las personas”, advierte la doctora Velda Abigail Gámez Bustamante, investigadora en temas de Ciberseguridad y Derecho Digital del Tecnológico de Monterrey.
Respecto a la Inteligencia Artificial, la maestra Ana Cristina Ibargüengo coincide en que esta puede diseñar herramientas de acompañamiento o evaluación emocional, pero no hay que olvidar que “al final del día se nutre con la misma información que el humano va colocando”. Por ello, está de acuerdo con el uso de chatbots de IA para ciertas consultas o inquietudes, siempre y cuando la información que arroje sea encuadrada por un profesionista de la salud mental.

Herramientas digitales para reducir brechas
Más allá del uso responsable de la Inteligencia Artificial, las nuevas tecnologías han ampliado el acceso a la atención psicológica y psiquiátrica, donde pacientes y profesionistas ganan por igual.
Rosa María Calvo Armendariz, maestra en Psicología en la Residencia en Terapia Familiar por la Universidad Nacional Autónoma de México FES Iztacala, menciona que para la psicoterapia en línea se recurre a plataformas de videollamadas como Zoom, Meet, Teams, y para solicitar y proporcionar información, agendar las sesiones, enviar las propuestas de actividades extra-sesión, así como material de apoyo, se hace uso de WhatsApp.
Además, la divulgación de información sobre salud mental a través de videos, podcast o webinars a través de YouTube, Facebook, Instagram, TikTok, Spotify, etcétera, ha fomentado el interés entre la población.
Para el sector femenino, la asistencia psicológica en línea ha sido mucho más factible porque acorta tiempos y distancias, afirma la doctora Velda Abigail Gámez. Y resalta la existencia de aplicaciones que vinculan terapeutas con mujeres, las cuales permiten que, en caso de que la paciente sea ama de casa, “no tenga que dejar a los hijos, no tenga que hacer el traslado. Algo que podría estar generalmente resultando en 3 horas, en una hora o en 45 minutos ya se tiene”.
Asimismo, valora este tipo de plataformas que “buscan la autenticidad del experto, la validación de credenciales, la validación de células profesionales, porque la salud mental ha sido un lugar donde ha habido mucha gente no experta y al final termina lastimando más”.
Si bien el aprovechamiento de las herramientas tecnológicas ha tenido resultados positivos, aún es considerable la cantidad de personas, especialmente mujeres, que siguen sin tener acceso a este tipo de atención.
Gámez Bustamante señala el caso de mujeres que no saben o no dominan los aparatos electrónicos, donde incluso “hay toda una manosfera alrededor del dominio del varón de los aparatos electrónicos de casa”.
Por su parte, la maestra Rosa María Calvo advierte que “las mujeres que no cuenten con estas herramientas digitales continúan en desventaja”, es decir, aquellas en condición de pobreza extrema, privadas de su libertad o que viven en zonas rurales.
Y aunque los retos son complejos, la maestra en Psicología considera necesaria “la transversalidad de la perspectiva de género como proyecto nacional, que conciba lo individual y colectivo, para mirar, identificar, cuestionar y derribar cualquier práctica de discriminación, subordinación, dominio y violencia hacia las mujeres”.
En el marco del 8M, Día Internacional de la Mujer, el llamado es a que más mujeres atiendan su salud mental de manera oportuna, accesible y segura mediante el aprovechamiento estratégico y responsable de la tecnología.
Si estas herramientas digitales se utilizan con responsabilidad, perspectiva de género y acompañamiento profesional, pueden reducir brechas, acercar especialistas, ofrecer orientación temprana y facilitar procesos terapéuticos que antes resultaban inaccesibles.
El reto principal es garantizar que estas tecnologías digitales lleguen a quienes más las necesitan, lo que representa un paso decisivo para que más mujeres ejerzan su derecho al bienestar emocional de forma autónoma, informada y acompañada siempre de profesionistas en el área.
Lo que dicen las expertas
Las expertas consultadas para este artículo comparten su mensaje para incentivar a las mujeres a atender y cuidar su salud mental con apoyo de las herramientas digitales.
Velda Abigail Gámez Bustamante:
No somos invencibles y no somos de piedra. Somos personas, somos seres sintientes que necesitamos en ocasiones apoyo, y la tecnología nos va a ayudar a llegar a la persona adecuada.
Pero debemos cuidar nuestros datos, cuidar nuestra imagen y despegarnos un poquito de ella. Porque hemos visto ya muchos trastornos de la personalidad asociados a la tecnología y varios de ellos son sobre todo para mujeres; el uso excesivo de filtros, por ejemplo, nos empieza a generar dismorfias corporales.
Ana Cristina Ibargüengo:
Cuando ya se está presentando un problema o una situación que empieza a afectar otras áreas de tu vida, es importante pedir ayuda.
Acércate con un especialista que sea un psicólogo formado y con una especialidad o una maestría en terapia, independientemente de cuál sea el enfoque.
Sé que es complicado el abrir tu vulnerabilidad, el abrir tus historias; es lo más preciado que tenemos. Pero como es lo más valioso, es lo que más tenemos que cuidar.
Rosa María Calvo Armendariz:
Hagamos red entre nosotras, con compañeras y amigas con quienes podamos construir alianzas positivas, lo que se le conoce como sororidad. Sigamos a colectivas feministas.
Cuando necesitemos apoyo, busquemos mujeres que trabajan con perspectiva de género, feminismos, corporalidades diversas y diversidades sexo genéricas. Hay abogadas, médicas, psicoterapeutas, docentes, activistas que están abriendo camino hacia nuestra salud mental, hacia una vida digna fuera de todo tipo de violencia.
