En un inesperado giro de eventos, Donald Trump, presidente electo de los Estados Unidos, apoyó la petición de ByteDance ante la Suprema Corte del país para evitar la suspensión de Tiktok, bajo el argumento de que atenta con la libertad de expresión protegida por la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense.
En un amicus curiae enviado por Trump a la Suprema Corte del país, el futuro presidente afirma que “se opone a prohibir TikTok en Estados Unidos en esta coyuntura, y busca la capacidad de resolver los problemas en cuestión por medios políticos una vez que asuma el cargo”.
El futuro presidente de los Estados Unidos indica que no se pronuncia sobre el fondo del litigio, pero pide al máximo tribunal del país que suspenda la fecha de entrada en vigor de la ley para que su próxima administración pueda negociar una solución.
En el documento, el empresario reconoce la dificultad del caso en el que se enfrentan la protección a la libertad de expresión al país y, al mismo tiempo, la posible interferencia de actores externos considerados como una amenaza a la seguridad nacional, en este caso, China.
El documento afirma que al considerar su próximo nombramiento como presidente de Estados Unidos, su experiencia como empresario y como influencer en las redes sociales, “es el único que posee la experiencia consumada en la negociación, el mandato electoral y la voluntad política para negociar una solución”.
Al respecto, el documento muestra su experiencia como usuario de TikTok, en la que posee cerca de 14.7 millones de seguidores, así como el lanzamiento de su propia red social TRUTH, para respaldar sus argumentos. Asimismo, el propio Trump asumió como promesa de campaña evitar la prohibición de TikTok.
La ley de prohibición de TikTok, firmada por el actual presidente Joe Biden, obligaría a la red social a suspender actividades en Estados Unidos a partir del próximo 19 de enero. La ley había dado 270 días a la compañía para vender sus operaciones a un inversionista estadounidense.
Aunque el empresario también había buscado la prohibición de TikTok durante su primer mandato, cuando impulsó diversas restricciones a la operación de compañías chinas, actualmente se ha mostrado a favor de su operación, al considerar que la red social es necesaria para mantener la competencia en un mercado fuertemente dominado por Meta.
ByteDance, por su parte, presentó sus últimos argumentos frente a la Suprema Corte, enfocándose principalmente en defender su operación bajo el argumento de que se trata de un atentado en contra de la libertad de expresión, tanto en contra de la compañía como de los 170 millones de usuarios estadounidenses de la red social.
“En una acción sin precedentes, el Congreso ha ordenado el cierre de una de las plataformas de expresión más importantes de Estados Unidos. El gobierno admite, además, que lo hizo en parte por temor a que el editor estadounidense de la plataforma pudiera verse presionado indirectamente por China para alterar la mezcla de “contenido” con el fin de influir en las mentes estadounidenses. Esa justificación está en guerra con la Primera Enmienda”, afirma la compañía.
ByteDance, matriz de TikTok, considera también que aunque reconoce la capacidad del Congreso para defender al país de amenazas extranjeras, entre sus herramientas no se encuentra “suprimir la libertad de expresión”, a la vez que no se consideraron otras posibles alternativas que permitieran atender el conflicto.
Por otro lado, ByteDance se refiere también a sus intentos por demostrar que se encuentra fuera de la influencia del gobierno chino, al señalar que su operación no es una “compañía china ni es propiedad de alguna”. La empresa ya había intentado alternativas como su Proyecto Texas, para demostrar que la mayor parte de su operación se realiza en suelo estadounidense.
“TikTok Inc. es una empresa estadounidense ejerciendo la discreción editorial sobre una plataforma estadounidense. La Primera Enmienda la protege plenamente del intento del Congreso de prohibir su funcionamiento, basada en su supuesta susceptibilidad a la influencia extranjera”, afirma la compañía en su documento.
La intervención de Trump y la presentación de argumentos frente a la Suprema Corte representan la última oportunidad de la compañía para evitar la suspensión de sus operaciones en los Estados Unidos, en tanto, espera un juicio oral el próximo 10 de enero de 2025.