En una reciente entrevista con Fortune, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destacó el desempeño de Intel en el mercado financiero como evidencia del éxito de sus políticas económicas, al asegurar que la participación accionaria del gobierno estadounidense en la emblemática compañía tecnológica ha generado ganancias significativas para los contribuyentes.
Según declaraciones del mandatario, la posición gubernamental en Intel ha aumentado su valor a más de 50,000 millones de dólares en apenas ocho meses, lo que representa un beneficio directo para los contribuyentes estadounidenses y un impulso considerable para la manufactura doméstica.
Al inicio de su segundo mandato en la presidencia de Estados Unidos, Trump concretó una inversión en Intel valorada en 10,000 millones de dólares, lo que representó un movimiento inusual para el gobierno estadounidense. La transacción se realizó mediante la conversión de los fondos públicos que había recibido la compañía por la Ley CHIPS.
En los últimos 12 meses, las acciones de Intel se han revalorizado en 425% hasta un precio actual de 112 dólares por título. La compañía de chips había enfrentado problemas de confianza de los inversores ante dificultades para ampliar sus capacidades de fabricación y retrasos en la introducción de nuevos productos dirigidos al cómputo de Inteligencia Artificial (IA). Lip-Bu Tan, quien tomó el mando de la compañía en marzo de 2025, ha impulsado una estrategia amplia para Intel, que ha incluido reenfocar sus esfuerzos a la ingeniería y acelerar la reestructuración de costos.
Por su parte, el presidente Trump atribuye el recién desempeño de Intel al clima de confianza generado desde su regreso al cargo, al destacar los beneficios para los mercados financieros que han traído sus políticas pro-crecimiento y la protección de la industria estadounidense. El mandatario constantemente cita el desempeño de los principales índices bursátiles, los cuales se encuentran actualmente en máximos históricos, como el S&P 500, Nasdaq y Dow Jones.
Durante la entrevista, el mandatario y empresario inmobiliario también fue cuestionado sobre la estrategia del gobierno para capitalizar esta posición en Intel. Trump indicó que las acciones podrían venderse lentamente a largo plazo para evitar una caída abrupta en el precio.
Intel, que se mantiene como la compañía estadounidense más grande en fabricación de semiconductores, se ha convertido en un pieza clave de la estrategia más amplia del gobierno para elevar la participación del país en este segmento, y así reducir su dependencia de fundiciones asiáticas como Samsung y TSMC.
Al respecto, Trump afirmó que Intel debería ser la compañía más grande del mundo y, que de haber sido presidente antes, habría impuesto aranceles a todos los chips provenientes de China, por lo que la compañía ya “tendría todo este negocio”.
Estrategia de inversión gubernamental
Durante la entrevista, Trump delineó su mentalidad de negociación orientada a revitalizar la economía estadounidense. Con el apoyo de miembros del gabinete con experiencia en Wall Street, como el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, la administración ha implementado una estrategia que combina aranceles globales, inversiones estratégicas de capital y mega acuerdos comerciales.
“Hago uno de esos acuerdos todos los días que ninguna persona normal haría”, declaró Trump, refiriéndose a posibles fusiones ferroviarias en las que el gobierno buscaría participación accionaria. El presidente justificó estas acciones a partir de la deuda nacional de 38 billones de dólares, argumentando que estas inversiones estratégicas ayudan a compensar el déficit creciente.
Estas negociaciones y acuerdos poco usuales del gobierno estadounidense, pero característicos de la administración Trump, han atraído múltiples críticas respecto a su legalidad y ética, incluso acusando que el propio mandatario estaría obteniendo beneficios personales. Por otro lado, la administración asegura que este tipo de inversiones podrían hacer partícipe al gobierno de los beneficios potenciales, recursos que podrían destinarse a la reducción de deuda soberana.