¿Tecnología para frenar o agravar el cambio climático? El uso ético marcará la diferencia

A pesar de sus beneficios, el uso de tecnologías como la IA también puede agudizar el cambio climático. Investigadores de Google estimaron que el entrenamiento de Chat GPT-3 generó 550 toneladas de carbono.

Mérida, Yucatán.- Las tecnologías digitales como la Inteligencia Artificial (IA) pueden ser una herramienta poderosa en la lucha contra el cambio climático, la preservación de la biodiversidad, la prevención y mitigación de desastres naturales, y de grandes problemáticas que afectan a la humanidad.

Sin embargo, el uso de tecnologías también puede favorecer la emisión de gases de efecto invernadero y el calentamiento global si no se emplean desde un enfoque ético, consciente y responsable.

Así lo advirtió Francisco Sánchez Ruiz, académico de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, México, durante la Cumbre Biósphera, en el marco del Smart City Expo Latam Congress 2024.

La aplicación de tecnologías como la IA puede generar daños sociales y medioambientales; por ejemplo, la exclusión de ciertos grupos de la población, la reproducción de sesgos y profundización de la desigualdad; por otro lado, el aumento de gases contaminantes y un uso intensivo de recursos naturales.

En ese sentido, el uso de tecnología exige tomar en cuenta la huella de carbono de toda la cadena de valor, cuestionarse cuánta energía necesita el almacenamiento de un terabyte de datos y qué emisiones provoca el procesamiento masivo de información, comentó Sánchez Ruiz.

Para prever y evitar los posibles efectos negativos de esta tecnología, el investigador advirtió que es necesario tener claro cuál es la problemática particular que se pretende abordar con ella y contemplar y comprender cuál es el impacto potencial de los sistemas de IA en la sociedad.

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Si bien no existen cifras exactas sobre la huella de carbono de la IA, se estima que puede ser mayor al de otras tecnologías ya existentes.

El entrenamiento de Chat GPT-3 consumió 1.287 MWh de electricidad por hora, lo equivalente a casi el consumo eléctrico de 120 hogares estadounidenses en un año. Además, el entrenamiento de este sistema de IA generativa generó 550 toneladas de emisiones de carbono, de acuerdo con estimaciones de investigadores de Google.

“Muchas de las veces tenemos la idea de que la Inteligencia Artificial puede ser la alternativa más viable para poder mitigar todos aquellos impactos ambientales que hemos hecho desde la perspectiva del concepto autogénico”.

“Pero realmente la Inteligencia Artificial es una herramienta. Esta herramienta nos va a ayudar para poder mitigar ciertos contaminantes que ya tenemos”, puntualizó el investigador.

Desde su posición en la academia, Sánchez Ruiz ha contribuido con el desarrollo de modelos de termodinámica con IA que permiten hacer predicciones sobre el comportamiento de fenómenos naturales como los huracanes, con un margen de error del 1 por ciento.

Incluso, estas predicciones pueden ser útiles para planificar y ejecutar medidas de protección civil con el fin de resguardar la seguridad de la población.

Además, junto con la Secretaría de Medio Ambiente de Puebla local, ha diseñado mecanismos de IA para mitigar la contaminación atmosférica, impulsando la implementación de la electromovilidad y el uso de energías renovables, detalló el académico.

Otro ejemplo de cómo la Inteligencia Artificial puede ayudar a combatir el cambio climático se encuentra en la preservación de la biodiversidad. En Yucatán, el gobierno puso en marcha el proyecto Tech4Nature junto con Huawei, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y Rainforest Connection.

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La iniciativa usa la Nube y la Inteligencia Artificial para monitorear el ecosistema y la fauna de la Reserva Estatal de Dzilam de Bravo, en Yucatán.

Y según Toshio Julián Yokoyama, director de Gestión y Conservación de Recursos Naturales de la Secretaría de Desarrollo Sustentable de Yucatán, contribuye a la meta de la entidad de contar con el 30 por ciento de su territorio como zona protegida, en línea con la Agenda de sostenibilidad 2030.

El aprendizaje automático y la Nube han sido claves para la toma de decisiones sobre la conservación de la biodiversidad en Yucatán y la implementación de políticas públicas, dijo el funcionario.

Toshio Yokoyama destacó que “es muy importante la generación de políticas públicas que estén sustentadas en ciencia”, e involucrar a las comunidades en el uso de la tecnología para conservar zonas naturales y especies animales.