domingo, febrero 5, 2023
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Sin litio nos volveríamos locos

El Economista Jorge Bravo

Si adoras tu teléfono inteligente o sufres depresión, debería importarte el litio. 

Está de moda hablar de este mineral. Antes no le prestábamos atención, pero la fabricación de los autos eléctricos y los dispositivos electrónicos de alta tecnología le han dado un carácter estratégico. 

El principal uso del litio es para la manufactura de baterías eléctricas con 39%. Se utilizan en smartphones, laptops y cámaras digitales. También para satélites y más recientemente para las baterías de los autos eléctricos, además de la energía nuclear y el tratamiento de la depresión. 

Nissan, el fabricante japonés de autos, fue el primero en introducir la batería eléctrica en 1998 en la exposición Auto Show de Los Ángeles. Mostró un minibus para cuatro pasajeros potenciado con baterías de litio, desarrolladas conjuntamente con Sony.

El gobierno de Estados Unidos está invirtiendo en investigación y desarrollo de baterías recargables de litio de alta capacidad para vehículos eléctricos. Dichas baterías están en los albores de su desarrollo. Como toda tecnología, su éxito requiere tiempo y cuantiosas inversiones públicas y privadas destinadas a su investigación.

Recientemente, el presidente Joe Biden de Estados Unidos, en su proyecto de ley “Build Back Better” (“Reconstruir mejor”), propuso un subsidio para los estadounidenses de hasta 12 mil 500 dólares para la compra de vehículos eléctricos producidos en fábricas de EE.UU. y por obreros sindicalizados.

México y Canadá protestaron contra el subsidio por violar el T-MEC. El crédito fiscal de EE.UU. dañaría el sector automotriz y el empleo de sus socios comerciales, quienes anunciaron represalias. 

El litio está mencionado en la reforma constitucional en materia energética del presidente AMLO. Tiene un tratamiento estratégico para la transición energética hacia fuentes de energía sustentable. 

La modificación al artículo 28 de la Carta Magna dice que no constituirán monopolio las funciones que el Estado ejerza de manera exclusiva sobre el litio. El artículo 27 adelanta que no se otorgarán concesiones para ese mineral.

Los artículos transitorios de la reforma señalan que las concesiones mineras ya otorgadas por el Estado no amparan la explotación y producción del litio. Pero a las concesiones ya otorgadas de exploración de litio no se les aplicará esa restricción. AMLO ya anunció la creación de una empresa estatal para la explotación del elemento que en su forma pura es un metal. 

Los críticos de la propuesta de estatización, la iniciativa privada y algunos especialistas en minería, sostienen que el hecho de que el litio sólo pueda ser explotado por el Estado -como los hidrocarburos- sería comprometer el desarrollo del mineral y perder competitividad ante otros países que tomen la delantera en su producción.

Un documento de la Dirección General de Desarrollo Minero de la Secretaría de Economía explica que México no cuenta con ningún yacimiento de litio en explotación. Sin embargo, en Baja California, San Luis Potosí, Zacatecas y Sonora se encuentran en etapa de exploración tres yacimientos.

El Anuario estadístico de la minería mexicana 2019 detalla que en 2018 las exportaciones de litio realizadas por México ascendieron a 652 mil 472 dólares. En cambio, las importaciones fueron por tres millones 823 mil 898 dólares. Existe un déficit. 

La empresa china Gangfeng Lithium opera en México y es el principal productor de litio del mundo. En 2021 adquirió la totalidad de la inglesa Bacanora Lithium, que a su vez controla Sonora Lithium, un proyecto de arcilla de litio en ese estado de la República. En 2023 espera exportar litio a los fabricantes estadounidenses de autos. 

Gangfeng ha firmado acuerdos estratégicos de cooperación y contratos de suministro de litio con los fabricantes de automóviles VW, BMW y Tesla.

En su página corporativa dice que “cubre una amplia franja de la cadena de suministro de baterías de litio, desde el desarrollo, la refinación y el procesamiento de recursos de litio hasta la fabricación y el reciclaje de baterías”. 

Todos hemos visto la corrosión y las sales que brotan de una pila oxidada; eso es el litio. Es muy alcalino, inflamable, tóxico, dañino para el medio ambiente y la salud, pero se usa para tratar psicopatologías. 

En México se consumen anualmente un promedio de 10 pilas por persona. Su tratamiento debe ser cuidadoso. Nunca hay que tirar las pilas y baterías en el bote de basura. Una pila de reloj de pulsera puede contaminar toda el agua de una alberca olímpica. 

Una pila es un generador portátil de energía eléctrica que pierde su carga eléctrica cuando se degradan de forma irreversible sus componentes.

Una batería almacena carga eléctrica previamente producida por un generador y se puede volver a cargar cuantas veces sea necesario hasta que se degrada. Los fabricantes de autos eléctricos trabajan en baterías cada vez más duraderas para transitar de los autos de combustión a los eléctricos.

En América Latina las regiones y salares de Uyuni en Bolivia, Atacama en Chile y Hombre Muerto en Argentina son ricas en litio. Concentran entre 50 y 80% del mineral mundial. Los principales productores de litio son Argentina, Australia, Canadá, Chile, China, Estados Unidos y Zimbabwe. Recientemente se encontraron minas en Afganistán, por lo que la situación de ese país asolado por la guerra podría cambiar. 

Las empresas tecnológicas de EE.UU. y Asia están preocupadas por la seguridad del suministro de litio. Su estrategia consiste en crear alianzas y empresas conjuntas con compañías de exploración para garantizar un suministro confiable y diversificado de litio para los proveedores de baterías y fabricantes de vehículos. 

Todos están loquitos por este mineral. No es exagerado decir que sin el litio en nuestro cerebro y en las baterías de nuestros smartphones, también nos volveríamos locos. Esa es su importancia estratégica.

Twitter: @beltmondi

Jorge Bravo
Jorge Bravohttps://digipolis.wordpress.com/
Jorge Bravo es Director General en Digital Policy & Law. Presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi).

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