Regulación y geopolítica: el desafío de la fragmentación global
Este artículo se publicó originalmente en Digital Trends | Riesgos digitales. Consulta la revista completa más abajo.
Pese a los importantes avances que se habían logrado en la última década respecto a la estandarización de tecnologías y protocolos en múltiples segmentos de la tecnología —siendo el 5G uno de los mejores ejemplos— con grandes beneficios para los usuarios y la innovación, las tensiones geopolíticas amenazan nuevamente con incrementar la fragmentación a través de múltiples geografías, lo que a su vez implica un escenario regulatorio más complejo para empresas y fabricantes.
El estándar de comunicación 5G se convirtió en un ejemplo de lo que la colaboración entre entes privados y públicos de múltiples geografías podía ofrecer: una tecnología que logró cobertura global, compatible con cientos de dispositivos de decenas de fabricantes, componentes interoperables, redes interconectadas y reglas claras de licenciamiento de patentes.
Sin embargo, las tensiones geopolíticas y comerciales alrededor de China y Estados Unidos pusieron en riesgo la continua estandarización de la tecnología y la apertura que había caracterizado al mercado.
Huawei, el mayor fabricante de equipos de telecomunicaciones en China y el mundo, fue sujeta a restricciones comerciales que la llevaron a salir de ciertos mercados de Europa y Asia, y reducir aún más su participación como proveedor en Estados Unidos.
Para algunos proveedores de comunicaciones, la decisión sobre la adquisición de nuevos componentes para el despliegue de redes de nueva generación pasó de una evaluación principalmente técnica a un proceso en el que ahora se debían considerar variables de política y regulación comercial internacional.
Geopolítica y ruptura
El segundo mandato de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos añade complejidad para empresas y naciones, derivado de una política internacional más enérgica, caracterizada por la imposición de aranceles generales y la amenaza a la colaboración y cooperación dentro de organismos multilaterales y otros bloques de estandarización.
La competencia entre las grandes potencias, acentuada por nuevas preocupaciones de seguridad nacional, sin duda impactará sobre múltiples factores del sector tecnológico, como las cadenas de valor, la gobernanza de Internet y la definición de estándares internacionales.
De hecho, el 52% de directores de Estrategia encuestados por el Foro Económico Mundial apuntaron a la fragmentación geoeconómica (52%) como una de las tendencias más impactantes sobre su estrategia comercial hacia los próximos cinco años.
Para América Latina, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe ya ha identificado que la geopolítica ha adquirido una relevancia creciente en la configuración de los flujos de Inversión Extranjera Directa en el sector digital.
Si bien factores tradicionales como el tamaño de mercado, la disponibilidad de infraestructura, los costos operativos y la estabilidad institucional siguen siendo determinantes fundamentales, se observa un aumento en el peso de variables estratégicas vinculadas a las tensiones en el escenario global.
IA, el nuevo campo de batalla
La Inteligencia Artificial y su cadena de valor —que incluye desde algoritmos y modelos hasta componentes de Centros de Datos— es el nuevo campo de batalla; la competencia por dominar esta tecnología podría generar una fragmentación de los ecosistemas y, además, acentuar la tensión geopolítica a nivel económico y social.
Estados Unidos, que hasta el momento mantiene cierto liderazgo en el desarrollo de la IA tanto en infraestructura como en modelos, ha adoptado un enfoque restrictivo para el acceso a esta tecnología, especialmente en contra de China. El país asiático, por su parte, ha respondido con su propio conjunto de restricciones de acceso a ciertos componentes como metales raros, y a su vez, acelerando la innovación en aquellas áreas que le permitan reducir su dependencia de tecnología estadounidense.
Dicho conflicto entre ambas naciones se está extendiendo a los organismos de normalización técnica. Legisladores estadounidenses ya han explorado la posibilidad de que Estados Unidos reduzca o abandone completamente su participación en la formación de ciertos estándares como arquitecturas abiertas para semiconductores (como RISC-V) o el diseño del estándar 5G.
Otras tecnologías emergentes ya comienzan a registrar los efectos de un mundo en conflicto, con bloques regulatorios en competencia en áreas como la gobernanza de la IA, la ciberseguridad y la seguridad de los equipos de telecomunicaciones, lo que obliga a las empresas a diseñar productos y regímenes de cumplimiento específicos para cada región.
Además, ambos gobiernos están endureciendo las normas sobre los flujos de datos, los servicios en la Nube y la adquisición de infraestructura crítica, a menudo utilizando justificaciones de seguridad nacional para excluir a los proveedores de países rivales de las implementaciones de 5G, la Nube y la IA.
Estándares, datos y cumplimiento
Bajo este contexto, las empresas deben mapear cada vez más las cadenas de suministro y las dependencias de los datos, aplicar controles de “conocer al cliente/usuario final” y planificar ante impactos regulatorios repentinos (por ejemplo, nuevas listas de entidades o prohibiciones de exportación) como un riesgo operativo estructural.
Grandes compañías como Nvidia y Oracle ya han advertido constantemente al gobierno estadounidense que políticas comerciales demasiado agresivas y restrictivas podrían amenazar con reducir la presencia de tecnología estadounidense en el resto del mundo, y su participación en procesos de estandarización y compartición de conocimiento. Al mismo tiempo, temen que una facilidad de acceso a tecnología en competencia, especialmente proveniente de China, pueda convertirse en un factor que reduzca su influencia mundial.
Aunque se temía que las disputas alrededor de Huawei y 5G pudieran provocar una desvinculación tecnológica entre China y Estados Unidos, forzando al resto del mundo a elegir un bando, este desenlace catastrófico no se ha materializado hasta ahora.
No obstante, mientras que las tecnologías inalámbricas han alcanzado cierta madurez en sus procesos de estandarización, las tecnologías emergentes como la IA siguen expuestas al riesgo de ser obstaculizadas por factores externos.
Pantalla completa
