Regulación convergente para la transformación digital
Ángel García Castillejo | Vicepresidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia de España (CNMC)
Intervención de Ángel García Castillejo durante el evento Colombia Digital Summit el 24 de marzo de 2026. Agradecemos al autor su autorización para reproducir el texto.
Señoras y señores, autoridades, colegas reguladores, representantes del sector privado, amigas y amigos:
Permítanme comenzar expresando mi más sincero agradecimiento a la Comisión de Regulación de Comunicaciones de Colombia, a DPL Group y a todas las instituciones que han hecho posible este Colombia Digital Summit 2026. Es un honor encontrarme en Cartagena, una ciudad cuya historia nos recuerda que el progreso siempre nace de la apertura, del intercambio y de la capacidad de mirar más allá de nuestras fronteras materiales y mentales.
Y eso, precisamente, es de lo que venimos a hablar: de cómo regulamos en un mundo donde las fronteras que conocíamos ya no existen.
Compartimos una historia común que nos ha enseñado a huir del horror de la violencia, de las guerras, del sufrimiento de los pueblos por la violencia indiscriminada y a defender la resolución de los conflictos por la vía del diálogo y el respeto al derecho internacional.
Hemos aprendido de los errores del pasado que pensábamos ya superados y por eso estamos reunidos para hablar de diálogo, de comunicación en el entorno digital.
Cartagena, Colombia, Latinoamérica, España y la Unión Europea somos buenos ejemplos de ello.
1. La convergencia es el nuevo punto de partida
Durante mucho tiempo, desde los años ochenta del pasado siglo XX organizamos en nuestros países políticas públicas en compartimentos estancos sobre la base de los procesos de liberalización que son el origen, son la base de la regulación “ex ante” que hemos conocido hasta la fecha. Qué compartimentos:
—Las telecomunicaciones, por un lado.
—Los contenidos, por otro.
—La competencia en un plano diferente.
—Y los mercados digitales como un territorio aún difuso.
Esa arquitectura ya no sirve.
La convergencia tecnológica, comercial y social no es una tendencia; es la realidad diaria de nuestros ciudadanos que consumen contenidos, acceden a servicios, generan datos y utilizan infraestructuras sin distinguir categorías regulatorias.
Por eso, la auténtica pregunta no es si debemos regular de forma convergente.
La pregunta es si nuestras instituciones están preparadas para afrontar esa convergencia, que es una realidad incontestable, con visión, con rigor y con responsabilidad.
En la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) lo entendimos muy pronto.
España decidió integrar desde 2013, en un único regulador, la supervisión de la competencia, de las telecomunicaciones, de los contenidos audiovisuales y de los mercados estratégicos.
Esta integración nos permite observar los ecosistemas digitales de un modo transversal y como lo que son: sistemas interdependientes donde una decisión en un punto puede alterar profundamente todo el conjunto.
Permítanme traer un ejemplo muy concreto de cómo esta lógica convergente funciona en la práctica. Cuando la CNMC regula los mercados mayoristas de telecomunicaciones, no está simplemente fijando precios o condiciones técnicas: está garantizando, al mismo tiempo, que la industria audiovisual pueda distribuir contenidos en igualdad de condiciones, que las plataformas digitales tengan acceso no discriminatorio a las redes, que los nuevos modelos OTT entren en competencia efectiva y que los ciudadanos elijan libremente sin quedar cautivos de un entorno cerrado.
Una sola decisión regulatoria incide en cuatro ecosistemas distintos. Ese es, en esencia, el verdadero significado de la convergencia.
2. Treinta años de experiencia: tres lecciones que permanecen
Después de más de tres décadas dedicadas a la regulación —primero en la CMT, hoy en la CNMC— he aprendido algunas lecciones que, aunque la tecnología cambie a un ritmo vertiginoso, siguen siendo inalterables.
Primera lección: la regulación debe proteger principios, no perseguir tecnologías.
La neutralidad, la competencia efectiva, la transparencia, el pluralismo, la libertad de elección y fundamental, la defensa de los intereses de los usuarios son los verdaderos pilares del ecosistema digital. La tecnología cambia; los principios permanecen.
Segunda lección: un regulador eficaz es un regulador humilde.
La innovación siempre va por delante. La regulación no puede aspirar a adivinar la próxima disrupción, pero sí puede —y debe— construir marcos estables, proporcionales y tecnológicamente neutrales que permitan que esa innovación florezca sin generar nuevas dependencias ni asimetrías.
Tercera lección: sin datos no hay regulación inteligente.
Desde los primeros análisis de mercados en la CMT, hasta los actuales trabajos de la CNMC sobre plataformas digitales, algoritmos, integridad informativa o competencia en la Nube, la conclusión es la misma: la regulación que funciona es la que se apoya en evidencia, no en intuiciones.
Por ello, algunas de las tareas de la CNMC han exigido recopilar datos detallados y precisos sobre el mercado, incluida su distribución geográfica. Quien no conoce la realidad es incapaz de transformarla y, por lo tanto, incapaz de regularla.
3. El caso español: la convergencia regulatoria produce resultados reales
Permítanme un ejemplo concreto.
España es, desde hace años, uno de los países con mayor despliegue de fibra óptica del mundo.
Este logro —que ha permitido mejorar la competitividad, atraer inversión, dinamizar el sector audiovisual y digital y garantizar servicios de alta calidad a precios competitivos— no es fruto de la casualidad y, sin duda, impacta en nuestra capacidad de soberanía técnica y regulatoria.
El caso de la fibra en España ilustra que la convergencia no es teoría: es gestión institucional. La regulación mayorista de acceso a la red —la MARCo— no sólo permitió la entrada de nuevos operadores; permitió, indirectamente, el crecimiento de servicios audiovisuales en streaming, la consolidación de la economía digital y la expansión del comercio electrónico.
Sin una infraestructura competitiva, neutra y abierta, ninguna empresa emergente audiovisual, ningún servicio en la Nube y ningún medio nativo digital habría tenido garantías para escalar. España no sólo desplegó fibra: construyó el suelo común donde florecen todos los servicios que hoy conforman la vida digital.
Es el resultado de un modelo regulatorio que combinó:
—Incentivos claros para la inversión, incluido el cierre ordenado de la infraestructura legada de la red de cobre.
—Acceso mayorista bien estructurado para asegurar la competencia.
—Neutralidad y estabilidad normativa incluso en momentos complejos.
Y esto no se ha limitado a la infraestructura.
También hemos aplicado la lógica convergente al audiovisual, a los contenidos digitales, a las grandes plataformas, a los servicios en línea y a la supervisión de conductas que pueden distorsionar la competencia en los nuevos mercados digitales.
4. Colombia y América Latina: aliados estratégicos en el futuro digital
América Latina vive una etapa crucial. Y Colombia, en particular, está mostrando una determinación admirable para avanzar en conectividad, cerrar brechas, modernizar marcos jurídicos y situar los derechos digitales de los ciudadanos en el centro de la agenda pública.
Desde España contemplamos con enorme respeto entre reguladores:
—El análisis riguroso de la CRC.
—La ambición del país en despliegue y conectividad social.
—La madurez del diálogo entre operadores, plataformas, creadores, industria y ciudadanía.
—La apuesta por construir un ecosistema digital latinoamericano más integrado, más competitivo y con mayor soberanía tecnológica.
Colombia no está siguiendo la transformación digital: la está liderando. Y ese liderazgo es esencial para toda la región.
5. La nueva etapa: IA, hiperconectividad y mercados sistémicos
Nos encontramos en un momento especialmente desafiante.
La Inteligencia Artificial ya no es una herramienta: es una infraestructura cognitiva.
La Inteligencia Artificial es, quizá, el mejor ejemplo de convergencia regulatoria. La CNMC analiza cómo los modelos de IA pueden alterar la competencia en publicidad digital, cómo pueden modificar la producción y distribución audiovisual mediante generación sintética de contenidos y cómo pueden afectar la integridad informativa y los derechos del usuario.
Una única tecnología —la IA Generativa— impacta simultáneamente en mercados, en medios y en derechos fundamentales. Y sólo un regulador capaz de conectar estos vectores puede dar una respuesta proporcional y eficaz.
Las redes hiperconvergentes, que combinan fibra, 5G, satélite, Cloud y Edge Computing, requieren una gobernanza sólida.
Las plataformas digitales tienen un impacto estructural en la economía, en la información y en la cohesión social.
Los datos —su uso, su control y su circulación— se han convertido en un recurso estratégico de primer orden.
En Europa lo hemos comprobado con la llegada del DSA y del EMFA, dos marcos que la CNMC ya empieza a aplicar desde una perspectiva profundamente convergente.
No hablamos sólo de supervisar riesgos sistémicos o integridad informativa: hablamos de entender que los algoritmos que recomiendan contenidos afectan el pluralismo; que los modelos de negocio de las plataformas inciden en la competencia; que la gestión de datos condiciona la innovación; y que todo ello repercute directamente en los derechos de los ciudadanos.
Por eso, nuestra supervisión integra equipos multidisciplinares con expertos en competencia, audiovisual, digital y telecomunicaciones trabajando de forma coordinada, rompiendo los viejos silos y actuando sobre problemas reales que no entienden de compartimentos.
En este contexto, la regulación convergente no es una opción, es un imperativo democrático y de mercado, máxime en sistemas de economías sociales y de mercado como las nuestras. Es la única forma de garantizar:
- La competencia efectiva frente a actores con poder estructural.
- La transparencia algorítmica cuando los riesgos lo exigen.
- Los incentivos de inversión que aseguren calidad y resiliencia.
- La protección de los derechos digitales sin frenar la innovación.
- La integridad informativa en democracias cada vez más expuestas al flujo digital.
Este es el momento que compartimos España, Colombia y toda América Latina y la Unión Europea. Y es también la mayor oportunidad de cooperación institucional en décadas.
6. Conclusión: regular para empoderar
Permítanme cerrar con un mensaje sencillo, pero esencial.
La regulación convergente no significa regular más.
Significa regular mejor.
Significa dotarnos de instituciones capaces de ver el conjunto, de anticipar riesgos, de coordinar políticas y de situar siempre al ciudadano en el centro del proceso.
Significa entender que los mercados digitales sólo generan prosperidad cuando funcionan en competencia, con transparencia y con derechos garantizados.
Colombia está en un punto de inflexión, en una senda claramente positiva.
América Latina tiene una oportunidad histórica de convertirse en un referente global de transformación digital inclusiva.
Y desde la CNMC reafirmamos nuestro compromiso institucional para trabajar junto con ustedes, para aprender de su experiencia y para construir, entre todos, un futuro digital basado en la confianza, la innovación y la igualdad de oportunidades.
Si algo hemos aprendido en treinta años de regulación es que la innovación no espera, pero la ciudadanía tampoco. Nuestro deber institucional es ofrecer seguridad jurídica sin frenar el talento, proteger derechos sin asfixiar la innovación y garantizar competencia sin obstaculizar la inversión.
La convergencia regulatoria no es un lema: es la condición para que la transformación digital sea inclusiva, sostenible y democrática. Y es, sobre todo, una oportunidad histórica para construir —desde Colombia, desde América Latina y con Europa como aliado— un modelo digital propio, abierto al mundo y fiel a los valores que compartimos
Es un honor caminar este futuro con todos ustedes.
