La semana pasada, Transport for London (TfL) anunció sus planes para implementar un sistema de rastreo que utilizará los enrutadores de Wi-Fi que se encuentran en el metro de Londres para observar los movimientos de los usuarios de la red utilizando sus teléfonos. Esto permitirá conocer los hábitos de viaje y cómo los usuarios se mueven dentro de la red.
La colección de Wi-Fi funciona mediante el uso de balizas para registrar el número de identificación único de cada dispositivo inalámbrico que detecta, conocido como el control de acceso a medios o la dirección (MAC).
Las ubicaciones de cualquier dispositivo dado se pueden juntar para crear un registro de dónde el cliente se movió tanto dentro de las estaciones como alrededor de la red del metro. TfL dice que indicará claramente que se está llevando a cabo el monitoreo de Wi-Fi, y que los datos sólo se mantendrán durante dos años.
Es la primera vez que el metro de Londres tiene acceso a datos de viaje tan detallados; anteriormente, los únicos datos disponibles procedían de dónde los pasajeros entraban y salían de las redes utilizando sus tarjetas Oyster, lo que no revelaba la ruta exacta tomada.
El operador de transporte podría utilizar estos datos no sólo para sus propios propósitos de planificación, sino que también podría abrir los datos a aplicaciones como Google Maps y CityMapper para que los pasajeros puedan anticipar y planificar la congestión con mayor facilidad.
Sin embargo, los planes han planteado problemas de privacidad en torno a cómo se recopilan los datos y si es realmente anónimo.Un portavoz de TfL dijo a The Telegraph que los datos del usuario se cifrarán, lo que significa que no debería ser posible derivar el dispositivo original de los datos almacenados.