Antes de ir a juicio en abril, Qualcomm puso el valor de su cartera de patentes frente a un tribunal federal de California, acusa a Apple de violar tres de sus patentes y está solicitando que pague por usar la tecnología que le ha dado tanto éxito comercial al iPhone.
Desde 2017, ambas compañías han mantenido una serie de juicios en todo el mundo. Apple ha alegado que Qualcomm participó en prácticas ilegales de patentes para proteger una posición dominante en el mercado de chips y Qualcomm ha acusado a Apple de utilizar su tecnología sin compensación.
Dana Sabraw, jueza de distrito, abrirá una prueba de ocho días a partir del lunes para determinar si Apple infringió las patentes relacionadas con la tecnología para el procesamiento de gráficos y la conservación de energía de la batería.
Apple ha respondido en documentos judiciales que no cree que las patentes sean válidas y que no las infringe, pero dijo a los reguladores comerciales que cuenta con una solución de software para evitar dicha patente.
La estrategia de Qualcomm en esta patente es demostrar que su tecnología tiene un alcance mucho más amplio. El fabricante del iPhone ha argumentado que Qualcomm utiliza sus patentes para la funcionalidad básica de telecomunicaciones móviles para exigir regalías que superan la contribución que esta tecnología hace a los productos cada vez más sofisticados de Apple.
Si Qualcomm gana una importante indemnización le ayudaría a diluir las afirmaciones de Apple sobre que cobra de más por su cartera de patentes y puede ofrecer un incentivo para que el fabricante del iPad negocie una solución integral a su disputa; pero incluso si pierde, Apple puede ignorar prácticamente cualquier premio por daño.