Puerto Rico | Qué es el metaverso y cómo abre las puertas a muchas posibilidades

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El Vocero – Brenda A. Vázquez

Aunque en Puerto Rico el concepto del metaverso apenas comienza a entenderse, conocedores de la tecnología aseguran que ofrece infinidad de experiencias sensoriales, que puede servir de plataforma para generar ingresos y que en un futuro cercano serán más las personas inmersas en los “otros mundos virtuales” a los que permite llegar.

Son comunidades virtuales en las que los participantes pueden interactuar entre sí, descrito por algunos como un mundo que no tiene límites. A través de diferentes plataformas y la tecnología 3D, se alcanza una realidad aumentada (AR).

“Este es un concepto virtual con su propia economía y centrado en la socialización. El metaverso es una red de mundos virtuales. En Puerto Rico todavía no es tan conocido, pero sí hay gente que lo usa y en Estados Unidos hay hasta comunidades puertorriqueñas”, explicó Emmanuel Rolón, quien es diseñador de páginas Web y “mundo digitales”.

En la actualidad la valoración mundial del mercado del metaverso asciende a $800,000 millones, según datos de Bloomberg.

Para participar de este ecosistema digital las personas utilizan un avatar, una representación gráfica que se asocia a un usuario para su identificación en un videojuego o foro de internet. A través de esta imagen el usuario se traslada a diferentes comunidades en las que puede dialogar con otro avatar, se mueve, realiza actividades y hasta hace compras en este espacio irreal.

“Hay metaversos como la plataforma Second Life que tiene su propia moneda, que no es criptomoneda y que se usa haciendo el cambio de moneda. Se puede comprar ropa, accesorios, juguetes, etc. Es muy parecido al mundo real y hasta se pueden comprar tierras digitales”, indicó.

El avatar puede adquirir un terreno, construir una propiedad en ella y hasta alquilar la casa o apartamento, o vivir en la vivienda para integrarse a una comunidad que es muy parecida a la real. Esto es precisamente lo que, según Rolón, logra que muchas personas quieran adentrarse a estos espacios digitales en los que se tiene una vida alterna.

“La gente se siente parte de esa comunidad, les da sentido de pertenencia. Hay gente que tiene hasta una pareja usando un avatar. Son personas reales que se encuentran en este mundo virtual”, dijo Rolón.

Los usuarios son personas de todo tipo de edad, gustos y preferencias. Incluso, este concepto se ha vuelto lucrativo para algunas personas que generan ingresos adentrándose a este mundo y ofreciendo sus servicios o productos.

“Sé de personas que crean un avatar y lo venden, viven de eso en este momento. Un avatar puede costar desde $10 hasta $50,000, precio que depende del diseño y la exclusividad, si son piezas únicas”, informó el experto.

Al momento, esta realidad virtual no ha crecido mucho en la Isla, porque para poder ver y ser parte de estas comunidades, hay que tener equipos tecnológicos que aún son muy costosos para una gran parte de la población.

“Hay algunas barreras para entrar al metaverso y es que para acceder a estos espacios hay que tener una computadora de ‘gammer’ que cuesta entre $2,000 y $3,000, más el dispositivo de realidad virtual o ‘head set’ que vale entre $200 y $1,000”, especificó.

Muchas las posibilidades del metaverso

Para los negocios este espacio puede ser un medio para anunciar su producto o para venderlo de manera virtual, por lo que Rolón se ha dado a la tarea de educar a las personas, mostrándoles los atributos y las ventajas de usar este tipo de plataforma para que su producto crezca.

“Se puede anunciar cualquier producto. Esto va a seguir creciendo y es una oportunidad para los negocios porque en estas comunidades se hace de todo y se comparten objetos”, explicó el diseñador.

Aparte del beneficio que estos espacios pueden representar para el sector comercial, también puede beneficiar a otros sectores que necesitan de la creatividad y entretenimiento para ser más efectivos, como por ejemplo la educación.

“Las posibilidades son infinitas. Se puede integrar las comunidades del metaverso en la tecnología de la enseñanza con las materias que son abstractas o aburridas”, añadió Dwight Santana, quien se dedica a la creación de experiencias dentro del metaverso.

El artista digital se refirió a que los niños pueden visualizar mejor los materiales mediante imágenes. Por ejemplo, con un “head set” de realidad virtual pueden observar de una manera muy real como se ven las pirámides de Egipto, cómo se divide una molécula o el comportamiento de un átomo, haciendo que las clases sean más visuales y entretenidas, para un mejor aprendizaje.

Para Santana, esta es la tecnología de un futuro cercano, ya que grandes empresas como Google, Microsoft y Facebook están invirtiendo grandes sumas de dinero para desarrollar y adelantar el uso de estas comunidades virtuales.

“De aquí a un año y medio todo el mundo nadará con un ‘head set’ porque se le está metiendo mucho dinero a esto y la pandemia aceleró este tipo de interacción visual y auditiva”, declaró Santana.

Aunque en estas plataformas virtuales se compran y venden artículos, además, de que es un campo que genera ingresos para los creativos que desarrollan este mundo artificial, el economista Adrian Alós, entiende que es muy pronto para conocer hasta dónde podrían llegar como una fuente financiera.

“Hay un intercambio de moneda, se consume y se transfiere este dinero, pero no creo que este tipo de economía sea a gran escala. Esto está en una etapa temprana y no veo un impacto a corto plazo. Todavía hay que determinar cuáles son los riegos que puedan surgir, ventajas y desventajas”, opinó.

Acorde con Alós, al momento el metaverso representa una oportunidad para que profesionales de la tecnología generen ganancias de la economía que se crea en estos espacios, pero entre las desventajas están los riesgos en la seguridad y en una sociedad que comienza a ser parte de comunidades ficticias.

“Hay que ver si este desarrollo es una evolución del internet y redes sociales. Todavía hay pocas personas usando el metaverso, habrá que ver cómo se establece esta infraestructura en cinco o seis años y el riesgo social de quienes pasan la mayoría de su tiempo en estas plataformas virtuales”, apuntó.

Para la socióloga Palmira Ríos, es importante mirar qué tipo de sociedad se está construyendo y dijo que este tipo de entretenimiento es un reflejo de la insatisfacción personal, crisis política, económica y social que existe a nivel global, por lo que hay personas que buscan sentir autonomía, poder y respeto en un mundo artificial.

“Aquí encuentran lo que se le está negando en la vida cotidiana, ahora más con la pandemia, cuando se vive con inseguridad y encerrado, con una limitada movilidad. Es parte de la modernización y desestabilización de los sistemas sociales”, concluyó Ríos.