El eminente fin de la pandemia y la vuelta a la “normalidad” ha puesto a pensar a más de un líder empresarial acerca de cuál debería ser esa “nueva normalidad”, tomando en consideración que muchos de los retos laborales que presentó la pandemia fueron superados, y trajeron consigo aprendizajes relacionados a la modalidad de trabajo virtual, en la que se identificaron aspectos positivos como: la reducción de costos relacionados a oficinas físicas, reducción de costos en combustibles para los colaboradores, incremento en la productividad, uso efectivo de plataformas que ha propiciado el trabajo cooperativo a distancia, y especialmente en un incremento en la satisfacción laboral de los colaboradores por mantener horarios y espacios flexibles de trabajo.
Pero como todo en la vida, el trabajo remoto trajo consigo algunos riesgos, especialmente los riesgos relacionados a la seguridad de la información o ciberseguridad. Con los colaboradores utilizando sus redes domésticas y compartiendo sus equipos de trabajo con el resto de la familia, en uno u otro momento, esto ha significado un riesgo y ha originado brechas de seguridad que los cibercriminales estarían muy al pendiente de aprovechar.
¿Qué prefiere el colaborador?
La empresa IVANTI desarrolló una encuesta titulada “Everywhere Workplace” a más de 4,500 colaboradores de distintas empresas alrededor del mundo, en donde se obtuvieron importantes estadísticas relacionadas a la modalidad de trabajo y las preferencias de los colaboradores:
Solo el 13% de los colaboradores prefieren trabajar permanentemente en la oficina.
El 30% prefiere trabajar permanentemente desde casa.
El 42% de los colaboradores prefiere la modalidad híbrida.
Un 15% preferiría tener la libertad de trabajar desde cualquier parte del mundo mientras viaja.
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