OpenAI pide a EE. UU. ampliar los fondos de la Ley de CHIPS para la IA
Aunque dijo que no quiere garantías del gobierno para sus Centros de Datos, OpenAI solicitó al gobierno que extienda los créditos fiscales de la Ley de CHIPS para abarcar también Data Centers, servidores y otros componentes críticos para la IA.
OpenAI instó al gobierno de Estados Unidos a ampliar los incentivos fiscales de la Ley de CHIPS con el fin de acelerar el desarrollo de infraestructura esencial para la Inteligencia Artificial (IA).
La empresa solicitó que el crédito fiscal a la inversión en manufactura avanzada (AMIC, por sus siglas en inglés) ―uno de los créditos de la Ley de CHIPS― también cubra Centros de Datos, servidores especializados en IA y componentes críticos de la cadena de suministro tecnológica.
A través de una carta firmada por Christopher Lehane, director de Asuntos Globales de OpenAI, y dirigida a Michael Kratsios, jefe de la Oficina de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca, la compañía detalla que esto es fundamental para asegurar la competitividad y liderazgo del país en una nueva era industrial y energética.
La empresa argumenta que extender el beneficio fiscal permitiría “reducir el costo efectivo del capital, disminuir el riesgo de las inversiones iniciales y liberar capital privado para aliviar cuellos de botella” en el despliegue de la IA.
Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, precisó, a través de su cuenta de X, que la empresa no tiene ni quiere garantías gubernamentales para sus Centros de Datos, pero sí una política pública que incentive la inversión privada en toda la cadena de valor tecnológica para fortalecer la posición estratégica del país con una cadena de suministro independiente.
Altman señaló que el país debe avanzar hacia una estrategia integral que abarque no sólo las fundiciones de chips, sino también turbinas, transformadores, acero y otros insumos fundamentales para sostener el crecimiento del sector.
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La Ley de CHIPS se centra actualmente en apoyar la producción nacional de semiconductores. Sin embargo, la rápida expansión de la IA ha puesto en evidencia que los Centros de Datos y los servidores de alto rendimiento son igual de estratégicos.
En su carta, OpenAI incluso sugiere la creación de una reserva nacional de materiales críticos —como cobre, aluminio y tierras raras—, esenciales para construir y operar estas infraestructuras.
OpenAI busca ampliar el crédito fiscal en un momento de intensa competencia global por el liderazgo en Inteligencia Artificial. Estados Unidos compite con China y Europa por atraer inversiones en Centros de Datos, asegurar el suministro de chips y dominar la manufactura de equipos especializados.
Una política fiscal más flexible podría determinar dónde se construyen las próximas instalaciones críticas y qué países capturan la mayor parte del valor de esta nueva economía digital.
El desafío energético de EE. UU.
Además de incentivos fiscales, OpenAI pidió al gobierno estadounidense agilizar los procesos regulatorios y de permisos para proyectos de gran escala, con el fin de evitar que la burocracia frene la expansión de la infraestructura digital.
La compañía también advierte que EE. UU. enfrenta un desafío energético que amenaza su liderazgo frente a China. En 2024, China añadió 429 GW de nueva capacidad eléctrica, mientras que EE. UU. solo 51 GW.
Para OpenAI, hoy en día la electricidad es un activo estratégico, esencial para mantener la ventaja tecnológica, económica y de seguridad nacional, por lo que propone establecer una meta nacional de 100 GW de nueva capacidad energética anual para garantizar la competitividad y el crecimiento de la industria de IA.
El desafío energético exige, a su vez, modernizar regulaciones para liberar más energía. En opinión de OpenAI, es necesario reducir la burocracia de permisos; aplicar políticas como One Federal Decision para que las revisiones ambientales no excedan dos años; establecer procesos acelerados para proyectos de IA y permitir modelos en los que los centros que puedan reducir su consumo en picos de demanda.