Navegando la era NGSO: equilibrio entre soberanía, seguridad e innovación en la CMR-27
Michelle Caldeira cuenta con más de dos décadas de experiencia en las industrias satelitales y de telecomunicaciones. Desde 2015, se desempeña como Asesora Jurídica y Regulatoria Sénior de SES, donde supervisa los asuntos gubernamentales en Brasil, Latinoamérica y el Caribe, con especial énfasis en la gestión del espectro, el cumplimiento normativo y el desarrollo de políticas. Michelle Caldeira posee una maestría en Derecho del Instituto de Derecho Público (IDP-SP), un posgrado en Gestión Empresarial y Derecho Empresarial de la Fundación Getúlio Vargas (FGV) y una licenciatura en Derecho de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).
Imaginemos que multamos a todos los automóviles porque unos pocos conductores ignoraron las reglas. Probablemente, resolveríamos el problema de la conducción irresponsable, pero a costa de quienes manejan de manera segura. Ese es el riesgo que enfrentamos con el Punto del Orden del Día 1.5 (AI 1.5) en la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones 2027 (CMR-27), si no somos cuidadosos.
El AI 1.5 de la CMR-27 busca atender un desafío real y creciente: las operaciones no autorizadas de estaciones terrenas (terminales) que se conectan a satélites en órbitas no geoestacionarias (NGSO).
Estos dispositivos pueden enviarse e instalarse en distintos lugares del mundo, a veces sin las aprobaciones nacionales necesarias. Sin control, pueden causar interferencias dañinas, violar derechos de espectro y socavar la confianza entre reguladores y operadores satelitales.
Nadie discute que se trata de un problema que debe resolverse. Pero la forma como lo resolvamos importa, ¡y mucho! Después de todo, nadie quiere un escenario de “Viejo Oeste” en los cielos sobre sus fronteras nacionales, pero una solución mal diseñada podría penalizar a los operadores satelitales que sí cumplen con las reglas.
Por qué existe el AI 1.5
Las redes satelitales NGSO están diseñadas para ofrecer cobertura mundial. Permiten conectar usuarios en diferentes lugares sin requerir infraestructura terrestre extensa. Dependiendo del diseño de la red, las terminales pueden ser portátiles y desplegarse en poco tiempo.
En la mayoría de los casos, estas terminales se venden y activan sólo en los países donde el operador o proveedor de servicios cuenta con las autorizaciones necesarias. A veces, sin embargo, llegan —a través de reventa, mercados grises o incluso esfuerzos de ayuda en desastres— a países donde no están autorizadas.
“La regulación inteligente debe ser una herramienta de precisión, no un instrumento tosco.”
Desde la perspectiva de un regulador, la operación no autorizada de estaciones terrenas plantea dos preocupaciones serias: la interferencia con redes locales y la pérdida de control sobre quién opera en su territorio soberano.
Desde la perspectiva de un operador satelital, el AI 1.5 corre el riesgo de convertirse en otra batalla larga y costosa, a menos que se enfoque con claridad: resolver el problema del uso no autorizado sin crear barreras innecesarias para las operaciones legales.
Encontrar el equilibrio: habilitar el acceso mediante una regulación satelital inteligente
En el centro de esta discusión hay una pregunta simple: ¿cómo pueden los países mantener la soberanía sobre las telecomunicaciones en su territorio cuando la tecnología satelital NGSO opera con tanta facilidad a través de las fronteras? Si las regulaciones se vuelven demasiado estrictas, corremos el riesgo de frenar el progreso y limitar el acceso a servicios esenciales, especialmente en los lugares que más los necesitan. Por otro lado, muy poca supervisión podría abrir la puerta a confusión e interferencias, dificultando la coexistencia.
Para avanzar, los reguladores y líderes de la industria deben reconocer que estamos ante una nueva realidad. Estas terminales satelitales son en la mayoría de los casos portátiles, y sus usuarios suelen estar en movimiento. Eso significa que necesitamos regulaciones adaptables y sencillas, no complejas.
Además, una regulación satelital efectiva no consiste en elegir entre proteger la soberanía nacional o expandir la conectividad global. Se trata de hacer ambas cosas, de manera deliberada e inteligente.
En el caso del AI 1.5 en la CMR-27, eso significa diseñar reglas que detengan las terminales NGSO no autorizadas sin imponer cargas innecesarias a los operadores licenciados. La regulación inteligente debe actuar como una herramienta de precisión, no como un instrumento tosco: atacar la raíz de los problemas identificados mientras se permite que los servicios legítimos crezcan con libertad.
“No se trata de eliminar todos los riesgos, sino de gestionarlos con sabiduría.”
Un enfoque equilibrado debe respetar tres realidades. Primero, el acceso importa: millones de personas en regiones remotas, marítimas o afectadas por desastres dependen de los satélites como su único vínculo con el mundo digital.
Segundo, la innovación importa: los operadores están desplegando sistemas intensivos en capital y técnicamente complejos que requieren certeza regulatoria para prosperar.
Tercero, la confianza importa: los reguladores deben tener certeza de que el uso del espectro es legal, y los operadores deben confiar en que el cumplimiento no será castigado con costos desproporcionados.
Al incorporar estos principios en el AI 1.5, la CMR-27 puede garantizar un marco que salvaguarde la integridad del espectro y la soberanía nacional, al tiempo que mantiene abiertas las puertas a la conectividad espacial. En resumen: regular con inteligencia para conectar más.
Al final, no se trata de eliminar todos los riesgos, sino de gestionarlos con sabiduría. La CMR-27 puede ayudar a asegurar un marco equilibrado: uno que respete las fronteras nacionales y permita que florezca la innovación.
El peligro de la sobrerregulación
El instinto de actuar es natural, pero el peligro está en sobrerregular. Si el AI 1.5 da lugar a reglas demasiado prescriptivas o fragmentadas, el impacto en los operadores satelitales podría ser severo, generando procesos de licenciamiento duplicados, condiciones operativas onerosas y un despliegue lento de servicios en las regiones que más necesitan conectividad, como las zonas rurales.
¿La ironía? Los operadores que desobedecen las reglas que el AI 1.5 pretende atacar son los menos propensos a cumplir con nuevas reglas complejas. La carga caería, en cambio, sobre los operadores que sí cumplen, es decir, las empresas que ya trabajan con los reguladores para garantizar servicios legales y libres de interferencias.
El desafío no es sólo técnico, sino filosófico. ¿Cómo mantenemos la integridad de las fronteras nacionales y los marcos regulatorios sin sacrificar el impulso de una tecnología que puede cerrar la brecha digital? La respuesta no es encadenar el progreso con capas de burocracia, sino diseñar un enfoque regulatorio ágil, inteligente y basado en la colaboración entre responsables de políticas e industria.
“El verdadero éxito del AI 1.5 no será cuántas reglas se escriban, sino cómo empoderan a los responsables y disuaden a los infractores.”
Debemos reconocer que el espectro es un recurso finito, vulnerable al mal uso pero esencial para el progreso. Así como los controladores aéreos guían aviones de forma segura en cielos congestionados, reglas inteligentes pueden garantizar que las redes satelitales NGSO entreguen beneficios sin caos ni conflicto. La clave es crear un sistema donde el cumplimiento sea sencillo, la supervisión efectiva y la innovación no sólo permitida, sino alentada.
Los responsables de políticas deben actuar con cautela. La verdadera medida del éxito del AI 1.5 en la CMR-27 no será cuántas reglas nuevas se escriban, sino qué tan bien esas reglas empoderan a los actores responsables y disuaden a los infractores. Un marco efectivo debe reducir el costo del cumplimiento y aumentar el costo de la evasión, asegurando que los incentivos se alineen para todas las partes.
Un llamado al equilibrio
El espacio es demasiado importante para dejarlo sin regular, pero también demasiado prometedor para sofocarlo con trámites. Necesitamos demostrar que las reglas y la innovación pueden coexistir en órbita. El enfoque correcto protegerá el espectro, preservará la soberanía nacional y mantendrá a los operadores responsables sin frenar las redes que hacen posible la conectividad global.
El AI 1.5 consiste en reforzar el marco regulatorio internacional para prevenir las operaciones no autorizadas de estaciones terrenas, pero ese marco no debe penalizar a las compañías consolidadas que ya trabajan arduamente para cumplir las reglas.
Es recomendable sostener las disposiciones establecidas en el Reglamento de Radiocomunicaciones y armonizar el cumplimiento regulatorio con una prestación consistente de servicios satelitales, mediante medidas efectivas incorporadas tanto en los sistemas NGSO actuales como en los futuros.
Porque en la carrera por conectar al planeta, las reglas deben mantenernos en el rumbo, no impedirnos despegar.

