Modificar esquemas de licencias de espectro para 5G, oportunidad para América Latina

En el nuevo ecosistema digital, los gobiernos también tienen el reto de reducir las barreras regulatorias y armonizar la identificación del espectro.

Frente al nuevo escenario que plantea la tecnología de quinta generación, la región podría cambiar la manera en que se diseñan y adjudican las licencias de espectro para responder a las diferentes necesidades de los operadores tradicionales y los emergentes.

Así lo apuntó Pau Puig, especialista en telecomunicaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), durante el Taller de discusión de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) sobre 5G y nuevas tecnologías, realizado en República Dominicana.

En el ecosistema 5G, surgirá una variedad de casos de uso más allá del servicio móvil, por lo que los reguladores tendrían que considerar la efectividad de plantear licencias con distintas duraciones de tiempo y para diferentes escalas geográficas, que podrían ser nacionales o subnacionales, a corto, mediano o largo plazo.

Con el despliegue de la nueva red, también se espera que se diversifique el consumo de los usuarios, las aplicaciones tecnológicas y los servicios, por ello resulta lógico pensar que la misma tendencia se presente en las licencias de espectro radioeléctrico, detalló Puig.

El operador tradicional de servicios móviles no necesitará probablemente la misma cantidad de espectro que un desarrollador de vehículos autónomos. En ese sentido, argumentó Puig, reformar el abanico de licencias contribuiría a maximizar el uso de espectro y su valor; incentivar la competencia en diferentes servicios y regiones; reducir las barreras de entrada a operadores emergentes; promover la innovación; así como formalizar a los pequeños proveedores y emprendedores.

Sin embargo, advirtió que ese ecosistema también representa retos para el trabajo regulatorio en los diferentes países de América Latina, ya que podría implicar una mayor carga en la gestión de licencias y licitaciones, revisar y modificar reglas, más implicación en el monitoreo del uso del espectro, un riesgo más alto de interferencia, e incluso podrían haber procesos poco atractivos para la industria.

Reducir barreras regulatorias

Por su parte, Carolina Limbatto, analista de Cullen International, resaltó que en el caso de Estados Unidos, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) ya cuenta con un política pública de 5G a diferencia de los países de América Latina.

La FCC ha adoptado un enfoque regulatorio bajo el cual busca reducir las barreras para que los operadores desplieguen tecnología, e incluso considera los casos de uso que se generarían en el nuevo ecosistema digital.

En tanto, aunque ya se está llevando a cabo el debate sobre qué frecuencias destinar a 5G en la región, todavía muchos países no cuentan con un plan para 5G a corto, mediano y largo plazo, con el que se pueda dar certeza a las inversiones de las compañías en telecomunicaciones.

Mientras que Alejandro Navarrete, titular de la Unidad de Espectro Radioeléctrico del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) de México, expuso que otro de los retos para la región es la armonización del espectro para 5G.

Por ejemplo, hasta ahora sólo unos cuantos países acordaron utilizar la banda de 600 MHz. Aunque las aplicaciones de quinta generación se visualicen hasta 2023 ó 2024, los reguladores deben trazar las autopistas para hacerlo posible, resaltó.