miércoles, noviembre 30, 2022
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Mipymes digitales y fin de sexenio

Proceso Jorge Bravo

La salida de Tatiana Clouthier al frente de la Secretaría de Economía (SE) simboliza el ocaso del sexenio de López Obrador en materia de transformación digital de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). El esfuerzo inició muy tarde y terminó demasiado pronto.

Ya ni siquiera hablar de la política industrial y su transformación digital, la cual se lanzó apenas en septiembre pasado y que requiere tantas inversiones y estímulos.

La digitalización de las pymes fue uno de los muy pocos programas del gobierno de la Cuarta Transformación por adoptar las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en las empresas e impulsar la economía digital a través de la SE.

El tiempo de adaptación de la nueva secretaria Raquel Buenrostro, y el inmovilismo político que caracteriza el fin de sexenio, las campañas electorales y la transición presidencial, es demasiado escaso para que un programa de largo plazo como la digitalización de las pymes tenga resultados. 

La Constitución dice que la política de inclusión digital del gobierno federal (hasta el momento inexistente) tendrá entre sus metas que 85% de todas las mipymes a nivel nacional cuenten con acceso a Internet a una velocidad de descarga promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

La meta de 85% debió alcanzarse a finales de 2018, pero la realidad es que, según el Censo Económico 2019 del Inegi, apenas 23.3% de las unidades económicas contaban con computadora, 20.7% con servicio de Internet y solo 4.3% realizaron transacciones en línea. El 99.8% de los establecimientos de México son mipymes y dan trabajo a 27 millones de personas.

La digitalización de las pymes puede influir positivamente en la economía e incrementar el PIB del país. En promedio, las pymes que emplean TIC o realizan compras por Internet tienen un mayor número de empleados que aquellas que no utilizan estas tecnologías; también es mayor el número de trabajadores remunerados.

Las pymes que adoptan las tecnologías, se conectan a Internet, hacen uso de plataformas digitales, emplean la Nube, incluso la Inteligencia Artificial para dar a conocer sus productos y servicios y vender en línea, generan empleos y bienestar para la población.

Una pyme que utiliza computadora emplea en promedio 17 personas, de las cuales 12 son remuneradas, mientras que un negocio sin esta tecnología requiere en promedio dos trabajadores y sólo uno de ellos es remunerado.

Las empresas de todos los tamaños, en todos los sectores, están equipando cada vez más a su personal con TIC, pero en México atender esta necesidad no es producto de una política laboral o del impulso a la economía digital, sino de una tendencia o de las circunstancias derivadas de la pandemia. Ésta llevó a los negocios a pausar sus actividades o incluso cerrar de manera definitiva.

Según la Tercera Encuesta de Usuarios de Servicios de Telecomunicaciones 2021 del Instituto Federal de Telecomunicaciones sobre mipymes, 48.4% de ellas consideró que durante la contingencia sanitaria el servicio más importante fue el Internet fijo, debido a que la comunicación con los clientes fue más rápida y se pudo realizar todo.

Asimismo, 54.2% de las mipymes mencionó que les afectaría mucho no contar con Internet. Durante la pandemia incrementó el uso de plataformas y redes sociales como herramientas de promoción y comercio electrónico.

Encuestas globales señalan que 70% de las pymes intensificaron el uso de tecnologías digitales debido a la Covid-19. Muchas de estas empresas sobrevivieron al confinamiento gracias a que adoptaron las TIC y se transformaron. “Muchos de estos cambios están destinados a perdurar dadas las inversiones realizadas y los beneficios comerciales de los nuevos modelos de negocio”, señala la OCDE.

Las herramientas digitales traen enormes beneficios para las empresas. La digitalización de las mipymes reduce los costos de transacción, al proporcionar un mejor y más rápido acceso a la información y la comunicación entre personal, proveedores y redes.

También las ayuda a integrarse a los mercados globales, porque reducen los costos asociados al transporte, las operaciones fronterizas, mejora significativamente la productividad y el alcance del comercio electrónico.

Las TIC utilizadas por las mipymes facilitan la inclusión y el acceso a recursos financieros, banca en línea, capacitación, asesoramiento, canales de contratación, mercadotecnia, servicios públicos y gobierno electrónico.

Abren la oportunidad para la innovación, generar datos, analizarlos y tomar decisiones a partir de ellos para mejorar el desempeño y generar nuevos modelos de negocio.

Por el contrario, retrasar y no facilitar la adopción de TIC e Internet por las mipymes estanca la economía, reduce las oportunidades de crecimiento, se perpetúa la brecha digital y su analfabetismo, no mejora la productividad ni los salarios y sí aumentan las desigualdades entre personas, empresas y países.

Los gobiernos pueden y deben hacer mucho por las mipymes. Primero, facilitando la instalación de infraestructura de Internet, ampliando la conectividad y cerrando la brecha digital entre zonas urbanas y rurales y grupos vulnerables como mujeres e indígenas. También a través de financiamiento, estímulos fiscales, formación, capacitación, trámites digitales, generar una cultura de innovación, de datos, de ciberseguridad, aprovechamiento de plataformas y fintech.

Cualquiera de los próximos aspirantes a la Presidencia de la República debe salir de las cavernas tecnológicas en las que nos encontramos y plantear un programa de digitalización de las mipymes. Es muy sencillo de dimensionar: el siguiente sexenio concluirá en 2030. ¿Quién tiene la visión?

Twitter: @beltmondi

Jorge Bravo
Jorge Bravohttps://digipolis.wordpress.com/
Jorge Bravo es Director General en Digital Policy & Law. Presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi).

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