México | SCJN, tumba el Panaut

Excélsior Maricarmen Cortes

Ahora sí, bien por la Suprema Corte de Justicia de la Nación y, desde luego por el IFT, que interpuso una acción de inconstitucionalidad en contra del Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (Panaut), que era una verdadera aberración, porque pretendía obligar a todos los usuarios a otorgar datos biométricos y a las empresas a cancelar el servicio en el caso de que sus clientes se negaran a proporcionar estos datos.

Con nueve votos a favor, el Pleno de la SCJN declaró inconstitucional el decreto de abril de 2021 que reformaba la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión para crear el Panaut, porque viola los derechos humanos.

Lo que pretendía el gobierno con el Panaut era combatir muchos delitos, como la extorsión telefónica y los robos de teléfonos, con este padrón, pero el grave problema era la gran incertidumbre sobre cómo se manejarían nuestros datos personales y la amenaza de dejar sin servicio a los usuarios que se opusieran a entregar estos datos.

El problema de la inseguridad, desde luego, sigue vigente, pero, como bien acotó la ministra ponente, Norma Lucía Piña, el Panaut no debe ser el único instrumento para que las autoridades puedan perseguir e investigar delitos cometidos con teléfonos móviles.

MUSK: SUS PLANES EN TWITTER

Finalmente, el Consejo de Twitter aceptó ayer la oferta de compra de Elon Musk por 44,000 mdd, en una operación que genera aún muchas dudas desde su esquema de financiamiento por más de los 10 bancos, liderados por JP Morgan Chase, Goldman Sachs, el desliste de las acciones de Twitter en bolsa y, desde luego, los cambios a nivel gerencial.

El propio Musk, quien aumentará su poder económico y político, ratificó en su cuenta de Twitter la libertad de expresión fundamental en la demarcación y Twiiter —dijo— es la plaza digital donde se debaten temas vitales para el futuro de la humanidad.

Se comprometió a mejorar y a vencer a los bots, autentificando con nuevos algoritmos a los usuarios humanos. Insistió en que hay un gran potencial para la empresa y manifestó su esperanza de que, incluso sus peores críticos —que son muchos—, permanezcan en Twitter, porque es exactamente lo que implica la libertad de expresión.

Entre las dudas están si reactivarán cuentas de políticos, como Donald Trump —quien a mí sí me cae muy mal—, vetadas por Twitter por sus mensajes agresivos y cómo se evitarán las fake news.

Más allá de las especulaciones, el hecho es que las acciones de Twitter subieron ayer tras confirmarse la operación, impulsando a Wall Street, que abrió a la baja por el crecimiento del covid en China y las extremas medidas de confinamiento que se harán extensivas a Pekín y afectaron las acciones de Tesla y, por cierto, también el tipo de cambio, cerrando el dólar a 20.20 pesos una mayor aversión al riesgo.