La OTAN apoya proyecto espacial para garantizar acceso a Internet en caso de ataque a los cables submarinos

En medio de los crecientes conflictos geopolíticos entre naciones de oriente y occidente y que incrementan el temor de que Rusia o China puedan sabotear cables submarinos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) financiará una iniciativa de investigación para el desarrollo de sistemas de respaldo que puedan redirigir el tráfico mundial de Internet a través de satélites en caso de ataque o interrupción. 

El proyecto, que requerirá un financiamiento de 2.5 millones de dólares y denominado HEIST (Arquitectura Híbrida Espacial y Submarina para Garantizar la Seguridad de la Información en las Telecomunicaciones), pretende crear métodos para desviar el tráfico de Internet desde los vulnerables cables submarinos de fibra óptica a las redes de satélites.

El Programa de Ciencia para la Paz y la Seguridad de la OTAN ha aprobado una subvención de 400 mil euros para este proyecto, y las instituciones de investigación aportarán contribuciones adicionales en especie.

La necesidad de proteger los cables submarinos que transportan la mayor parte de las comunicaciones mundiales por Internet se ha convertido en una prioridad urgente tras el sabotaje de los oleoductos Nord Stream 2 ocurrido en 2022. La práctica del corte de cables de comunicaciones ha estado presente prácticamente desde su despliegue, cuando Reino Unido y Alemania saboteaban mutuamente cables telegráficos durante la Primera Guerra Mundial.

Según la propia asociación, los datos que fluyen por los cables submarinos facilitan alrededor de 10 billones de dólares diarios en transacciones financieras, y casi todo el tráfico de Internet de la OTAN pasa por ellos.

“Con tiempo y esfuerzo suficientes, confiamos en poder desarrollar un sistema automatizado para redirigir los datos en caso de interrupción de los cables”, afirma Gregory Falco, ingeniero espacial de la Universidad de Cornell y codirector de HEIST. Sin embargo, reconoció las complejidades jurídicas y jurisdiccionales que entraña, según cita Bloomberg.

La fase inicial, de dos años de duración, se centrará en probar prototipos y cumplir la normativa antes de crear un sistema operativo. Participan socios comerciales como Viasat, Sierra Space y la empresa islandesa de ciberseguridad Syndis, además de partes interesadas gubernamentales y militares.

Hans Liwång, el otro codirector de la Universidad de Defensa sueca, prevé un sistema capaz de desviar datos de forma proactiva como precaución, no sólo después de un ataque. “Tiene sentido desarrollar una copia de seguridad espacial automatizada dadas las crecientes amenazas a las infraestructuras submarinas”, declaró.

Estas amenazas van desde el corte accidental de cables por anclas hasta el sabotaje deliberado, como el que, según Suecia, se produjo en un cable del Báltico el pasado octubre. Islandia es especialmente vulnerable: “Bastarían tres o cuatro bombas para cortar las comunicaciones de la isla”, señaló a Bloomberg, Bjarni Már Magnússon, profesor islandés de Derecho que participa en HEIST.

Además de redirigir el tráfico, el proyecto pretende mejorar la monitorización de los cables para detectar las perturbaciones en metros en lugar de kilómetros. Las pruebas se realizarán en instalaciones como un lecho submarino de cables de alta tensión cerca de una importante base naval sueca.

Dado que las interrupciones de la infraestructura submarina podrían paralizar las comunicaciones globales por Internet, la OTAN está decidida a crear sistemas de respaldo resilientes y seguros. El proyecto HEIST representa un impulso multilateral para mantener el libre flujo de datos incluso si los cables se ven comprometidos durante los conflictos.

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