El futuro de la conectividad para irremediablemente por la infraestructura de torres y de fibra óptica, dispositivos con acceso a servicios satelitales, cómputo, Centros de Datos y colaboración, advirtieron representantes de empresas tecnológicas durante el evento M360 organizado por GSMA Latam.
Geusseppe González Cárdenas, responsable de América Latina de Access Partnership, refirió que las características de la conectividad futura en América latina son universal, de calidad, entre humanos y entre máquinas, productiva, resiliente y segura.
Mencionó que se requieren políticas e intervenciones que permitan transmitir ganancias de productividad en toda la economía, es decir, lograr la transformación digital
Oscar Vera, director de Estrategia Comercial Latam de American Tower, aseguró que la infraestructura neutral e independiente es el futuro de la conectividad y que 5G es la base para conectar el futuro
El salto a 5G requiere inversiones y densificar redes; en específico, se necesitan 300 mil sitios adicionales en América Latina, por lo que la compartición de infraestructura es indispensable para hacer viables los despliegues de 5G.
Gabriela Lago, directora Sénior de Asuntos Regulatorios de Hughes & Echostar, explicó que mediante la tecnología Direct to Device, los smartphones del futuro tendrán habilitadas bandas satelitales para recibir servicios móviles, terrestres y de satélites.
Según Lago, la competencia se va a convertir en colaboración y los servicios actuales y futuros deberán coexistir, lo cual debe ser garantizado por la regulación. Dijo que “el futuro de la conectividad es la colaboración”.
Finalmente, Carlos Rebellón, director de Asuntos Gubernamentales Latam de Intel, resaltó que existe una tendencia a digitalizar todo y a vivir en un entorno hiperconectado, porque “dependemos cada vez más de una conectividad permanente”.
Lo que hará posible la conectividad y la red del futuro es el cómputo ubicuo, la infraestructura de Nube al borde, conectividad generalizada e Inteligencia Artificial. Pero todo esto va lento en América Latina, según Rebellón.
La tecnología va a optimizar el uso energético, a salvar vidas, tener ciudades más inteligentes, maximizar la movilidad, preservar la cultura, restaurar la confianza en los medios y lograr un transporte autónomo más seguro.