Intel presenta objetivos ambiciosos durante el Investor Meeting 2022

Intel presentó nuevos y ambiciosos objetivos de crecimiento a largo plazo durante su Investor Meeting de 2022, que buscarían aprovechar la “era de demanda sin precedentes de semiconductores”. Sin embargo, el alcance de los objetivos presentados y el costo que pudieran representar, como lo son la instalación de nuevas plantas de fundición, provocaron ciertas dudas sobre analistas e inversionistas.

Intel estima que su margen de ganancias caiga este 2022 y luego se mantenga estable durante varios años mientras invierte en nuevas tecnologías y fábricas para satisfacer la creciente demanda de chips. Sin embargo, la compañía admitió que la inversión realizada podría tardar un par de años antes de comenzar a registrar beneficios.

“La continua proliferación de tecnología está impulsando una demanda sostenida a largo plazo de semiconductores, creando una oportunidad de mercado de mil millones de dólares para 2030”, dijo Pat Gelsinger, CEO de Intel, durante la presentación.

El ejecutivo detalló que la compañía se ha establecido el objetivo de crecimiento en ventas de 10 a 12 por ciento año con año para 2026, “duplicando la innovación, impulsando la colaboración aún más profunda con nuestros clientes y socios, y aprovechando nuestra fortalezas centrales para hacer crecer con éxito los mercados tradicionales e irrumpir en los nuevos”.

“Nuestros objetivos son ambiciosos, pero confío en que contamos con la estrategia y el equipo adecuados para alcanzarlos y ofrecer valor a largo plazo a nuestros accionistas”, agregó.

Para 2022, Intel espera ingresos de 76 mil millones de dólares; un margen bruto no GAAP del 52 por ciento (contra 58% de 2021); ganancias por acción (EPS, por sus siglas en inglés) no GAAP de 3.50 dólares; y gastos de capital netos de aproximadamente 27 mil millones de dólares.

El margen bruto se ajustaría hacia niveles de entre 51 y 53 por ciento en 2023 y 2024 antes de volver a subir a entre 54 y 58 por ciento en los años siguientes. Se espera que el flujo de efectivo libre ajustado sea negativo entre mil millones y 2 mil millones de dólares a medida que se aumentan las inversiones para acelerar el crecimiento a largo plazo.

Recomendamos: Intel entra al mundo cripto: chip para Blockchain saldrá en 2022

Aunque Intel advierte sobre los retos de la inversión y la obtención de beneficios, las estimaciones habrían sido incluso un tanto optimistas para los inversionistas y analistas. De acuerdo con el consenso publicado por MarketWatch, los analistas tendrían un objetivo EPS más moderado de 3.42 dólares por acción sobre ingresos de 74.9 mil millones de dólares para 2022, con márgenes de 51 a 54 por ciento en 2024, 54 a 58 por ciento en 2025, y crecimiento inicial de los ingresos de un solo dígito expandiéndose al doble dígito para 2026.

“Esperamos cumplir con los objetivos de crecimiento descritos hoy a través de nuestro enfoque renovado en mercados grandes y en crecimiento, inversiones en nuestra hoja de ruta tecnológica y un enfoque fiscal disciplinado”, dijo por su parte David Zinsner, director financiero de Intel.

Ante las dudas y retos sobre el plan de acción de la compañía, las acciones reportaron una caída de hasta 5.3 por ciento este lunes. En particular, los analistas cuestionaron la capacidad de Intel para entregar el crecimiento de ingresos estimado en medio de la creciente competencia en servidores y chips gráficos, además de nuevas noticias sobre el retraso del nuevo proceso de producción.

Actualización de la hoja de ruta Xeon

Al respecto, Intel reveló un retraso de 2023 a 2024 de la fabricación del chip enfocado en alimentar centros de datos de 7 nanómetros con nombre código “Granite Rapids“, destinado a ser el sucesor del chip Sapphire Rapids de 10 nm. Este nuevo chip perteneciente a la línea Xeon será actualizado al proceso de fabricación Intel 3 (3 nm) desde Intel 4 (7 nm) en 2024.

El chip actual Sapphire Rapids comenzará sus primeros envíos el próximo mes, con el cual, Intel espera “ampliar su posición de liderazgo en el centro de datos en varias áreas clave, incluido el rendimiento de la IA y las funciones de seguridad”.En 2023, Intel entregará Emerald Rapids, el procesador P-core de próxima generación en el nodo de proceso Intel 7 (10 nm Enhanced SuperFin). El procesador será una actualización compatible con socket para Sapphire Rapids, que promete una mejora en el rendimiento y amplía los beneficios de memoria y seguridad en la plataforma existente.