Ciudad de México. La computación cuántica se consolida como una de las tecnologías con mayor impacto económico y científico para las próximas décadas; sin embargo, su adopción real depende hoy de la preparación y el talento.
De acuerdo con el Readiness Index de IBM, en la región 4 de cada 10 organizaciones ya participan en ecosistemas de cooperación cuántica, mientras que 3 de cada 10 han comenzado a desarrollar frameworks. Además, 34% de las empresas ya se alista para entrar en fase operativa.
El impacto en la economía global
El potencial económico es masivo. “La computación cuántica podría crear más de 500,000 millones de dólares en valor al alcanzar su madurez tecnológica”, afirmó Alexandre Pfeifer, líder de IBM Quantum para América Latina, añadiendo que otros estudios, como los de McKinsey, elevan esa cifra hasta el billón de dólares.
Para Pfeifer, la misión de IBM es traer computación cuántica útil al mundo. “Esto implica no sólo crear una plataforma, sino lograr que las personas estén capacitadas para utilizarla. Tenemos que activar esta red de empresas y centros académicos que adaptarán la tecnología para aplicarla a casos de uso reales”, explicó.
Este esfuerzo no es nuevo. Desde 2016, IBM permite el acceso gratuito a computadores cuánticos a través de la Nube, por lo que la evolución ha sido constante en capacidad y número de qubits, la unidad básica de información en la computación cuántica que puede operar en múltiples estados a la vez.
Mirando al futuro, Pfeifer delineó tres hitos:
El primero se sitúa en 2026, año en que se espera alcanzar la ventaja cuántica, permitiendo que ciertos problemas complejos se resuelvan con mayor velocidad, precisión o menores costos que en la informática tradicional.
Este avance preparará el terreno para que, hacia 2029, se consolide la computación tolerante a fallos, un salto de escala que habilitará aplicaciones mucho más robustas y sofisticadas.
Finalmente, el ejecutivo subrayó que esta evolución del hardware debe ir de la mano con una abstracción de software efectiva; es decir, la creación de capas tecnológicas que permitan a los usuarios resolver problemas reales sin necesidad de ser expertos en las complejidades técnicas de la computación cuántica.
Asimismo, enfatizó el reto del talento. “Es uno de los cuellos de botella de la tecnología. Por eso estamos invirtiendo en facilitar el acceso y en educar a las personas”, afirmó.
El directivo aclaró que esta tecnología no reemplazará a la computación clásica, sino que la complementará: “Las computadoras tradicionales seguirán teniendo su rol. Veremos a ambos componentes trabajando juntos para ofrecer una capacidad computacional sin precedentes”.

Durante el evento de IBM Quantum en la Ciudad de México, Petra Florizoone, directora de Alianzas Globales, advirtió que la carrera cuántica es global y acelerada. Mientras Estados Unidos y Japón lideran en inversión y habilidades, otros actores como Rusia y China avanzan de forma más hermética.
Florizoone destacó un cambio de paradigma. Reiteró que la inversión ya no es exclusiva de los gobiernos. “Hoy existe un equilibrio de 50/50 entre el sector público y el privado. Empresas líderes ya buscan casos de uso; esto no es sólo un sueño, ya está empezando”, indicó.
El impacto, respaldado por análisis de Boston Consulting Group, abarca sectores desde finanzas hasta energía y salud. Actualmente, IBM aplica la computación cuántica principalmente en entornos de investigación y desarrollo. En sectores como el automotriz y aeroespacial, trabaja con empresas como Mercedes-Benz, Volkswagen, Bosch y Boeing en el desarrollo de nuevos materiales y baterías mediante modelos y simulaciones avanzadas. En el sector salud, el objetivo es utilizar esta tecnología para acelerar el descubrimiento de fármacos y reducir costos, aunque su adopción aún se encuentra en etapas tempranas y experimentales.La directora resaltó el crecimiento del ecosistema, con una comunidad que ya supera los 340,000 usuarios. El siguiente gran paso en la hoja de ruta es el IBM Quantum Starling, un sistema diseñado para operar a escala y con corrección de errores. “Necesitamos computadoras cuánticas a escala útil, software robusto y una comunidad que trabaje unida”, concluyó Florizoone.