Reforma Jorge F. Negrete P.
Robert Dahl: “Democracia significa muchas cosas distintas para gente diferente en diversas épocas y lugares.”
Conclusión. Las palabras y su significado son polisémicas en occidente y el mundo. Significan cosas distintas en cada país y región. Creemos que entendemos cuando hablamos de democracia, república, derechos humanos, Inteligencia Artificial (IA) y derechos digitales. Esto sucede de la misma forma con los derechos fundamentales en cada país y región de Iberoamérica.
En materia de Inteligencia Artificial, Europa ha adoptado el primer tratado internacional jurídicamente vinculante destinado a garantizar el respeto de los derechos humanos, del Estado de derecho y las normas jurídicas democráticas en el uso de la Inteligencia Artificial.
La Secretaria General del Consejo de Europa, Marija Pejčinović, declaró que “el Convenio Marco sobre Inteligencia Artificial es el primer tratado mundial de este tipo que garantizará que la Inteligencia Artificial respete los derechos de las personas. Es una respuesta a la necesidad de una norma jurídica internacional, respaldada por Estados de distintos continentes que comparten los mismos valores, para aprovechar los beneficios de la Inteligencia Artificial y mitigar sus riesgos. Con este nuevo tratado, pretendemos garantizar un uso responsable de la IA que respete los derechos humanos, el Estado de derecho y la democracia”.
Menudo problema tiene el Consejo de Europa. Supone respetar los derechos humanos, considerándolos iguales en cada país; respetar el Estado de derecho y la democracia de forma vinculante. Todos, conceptos polisémicos e interpretados en cada país de Iberoamérica de forma distinta.
Imaginemos qué piensa sobre democracia, libertad de expresión o acceso a la información pública el presidente Pedro Sánchez de España, Milei de Argentina, Ortega en Nicaragua, Petro en Colombia, AMLO en México y Boric en Chile.
Los sistemas de aprendizaje de cada Inteligencia Artificial aprenden de procesos de entrenamientos globales y regionales, por lo que su actuación o respuesta puede ser confusa en ciertos momentos en que debe ser utilizada para efectos de seguridad nacional, seguridad pública, competencia económica, procesos judiciales o diseñando política pública.
Europa cree que los valores políticos y democráticos de occidente le pertenecen, pero basta ver los conflictos entre México y Ecuador, España y Argentina, republicanos y demócratas en EUA y Francia, Italia y España en Europa, para ver la polisemia sobre conceptos de democracia occidental.
Su impacto en el mundo digital es enorme. ¿Cómo hablar de derechos digitales si la agenda de éstos es planteada por España en la Segib (cumbre iberoamericana de presidentes) y son resultado, no de una racionalidad constitucional basada en derechos fundamentales e IA, sino de una agenda geopolítica en contra de las empresas de tecnología digital chinas y americanas? El problema de regular, o no, la Inteligencia Artificial, comienza por la estructura jurídica, por un lado, y por la política pública, en el otro.
Los gobiernos de la región están ocupados en la agenda política local, en un ambiente cargado de ideología. Les falta información, aproximaciones prácticas y diseño de política pública. El péndulo de la izquierda y la derecha populista define sus prioridades.
Desde la legislación, los parlamentos tienen estabilidad y proyección. Hay legisladores espléndidos que estudian y ponderan con racionalidad legislativa, cercana a la prudencia y la visión a largo plazo.
El banco CAF demostró enormes reflejos políticos y presentó su “Diseño de políticas públicas de Inteligencia Artificial”, un espléndido trabajo que confía en las oportunidades de la política pública, a pesar de los gobiernos. Un catálogo de opciones y alternativas para el uso de la IA desde la acción pública.
Primero: Mercado Digital latinoamericano; segundo, integración de la visión legislativa y mientras, la fe en la acción y la política pública.
Presidente de Digital Policy Law
X / @fernegretep