Foxconn (Hon Hai Technology) lanzó este domingo 3 de mayo la segunda generación de sus satélites en órbita terrestre baja (LEO) desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg en California, lo que marca una nueva etapa en el ámbito de las comunicaciones satelitales LEO para el mayor fabricante de electrónica del mundo.
Los satélites PEARL-1A y PEARL-1B, lanzados a través del cohete Falcon 9 de SpaceX como parte de la misión compartida CAS500-2, entraron en sus órbitas previstas. Estos dos satélites LEO de segunda generación están diseñados principalmente para la verificación de la tecnología de carga útil en los campos de las comunicaciones y la ciencia espacial. Ahora está previsto que realicen misiones en órbita en un periodo de uno a tres años.
Mientras que los satélites PEARL de primera generación, que completaron su misión bianual en enero de este año, se centraron en la comunicación satélite-estación terrestre y la validación del sistema, los satélites de segunda generación están equipados con cargas útiles de enlace intersatelital (ISL) en banda Ka.
Esta tecnología permite no sólo la comunicación de banda ancha entre satélites y estaciones terrestres, sino también la verificación de la transmisión punto a punto entre ambos satélites. Además, incorporan una Sonda Ionosférica Compacta (CIP) para monitorizar el entorno de comunicaciones espaciales.
Estos avances permiten a Foxconn utilizar de forma más eficaz las herramientas de planificación de haces y diseño de constelaciones, lo que fortalece sus futuras capacidades de aplicación en sistemas satelitales LEO.
El Instituto de Investigación Hon Hai, la división de I+D de Foxconn, se encargó de la integración del sistema previo al lanzamiento de los satélites LEO más recientes y supervisará las operaciones en órbita y la verificación de datos posteriores al lanzamiento.
Foxconn aseguró que el proyecto PEARL exhibe su posicionamiento estratégico en la industria espacial. El equipo del proyecto ha acumulado una amplia experiencia gracias a las operaciones de la misión inaugural, a través de estaciones receptoras en Taiwán, Europa, y Svalbard, en Noruega.
Finalmente, la compañía informó que el Centro de Control de Satélites, ubicado en la sede de Foxconn en Taipéi, realizó experimentos diarios sin contratiempos, gracias a lo que pudo recopilar valiosos datos de verificación.