FCC anuncia medidas para combatir el fraude en los subsidios de Lifeline a la banda ancha
Duplicación de registro, cobro por usuarios inexistentes o muertos, comisiones por nuevos suscriptores al programa, entre los problemas que se han presentado desde 2011.
La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos aprobó nuevas medidas al funcionamiento del programa Lifeline, mediante el cual se subvenciona el servicio de banda ancha para personas de bajos recursos. El propósito es evitar que se sigan cometiendo “fraudes, abusos y despilfarro” con estos recursos.
Entre las disposiciones, se incluye que las autoridades de cada estado tengan acceso a información relevante del programa y se vuelvan a involucrar en el rastreo de “actividades sospechosas”. También se prohibirá que los operadores paguen a sus agentes de ventas en función de los consumidores que integran a Lifeline, además de que cada empleado de este tipo tendrá que registrar sus datos en el administrador.
La FCC trabajará en reforzar la prohibición de que los proveedores del programa reclamen recursos por abonados fallecidos, al igual que aumentará los mecanismos para detectar usuarios inscritos dos veces o que sean ficticios, de manera que se puedan obtener reembolsos por ello.
Desde 2011 se han registrado varios casos de usuarios duplicados en el registro, agentes de campo de las compañías que incurren en prácticas fraudulentas, así como operadores que cobran el apoyo con suscriptores no elegibles o inexistentes.
La investigación más reciente fue contra Sprint, por el uso indebido de los subsidios de 885 mil líneas que estaban inactivas y debían ser dadas de baja. Ese número de suscriptores representa casi una tercera parte de su base en Lifeline, por lo que algunos comisionados de la FCC y otros organismos señalaron que se debía detener la revisión de su fusión con T-Mobile hasta concluía la indagación.
Además, la Comisión abrió a consulta la determinación de medidas adicionales para mejorar la operación del programa de subsidios. Una de las propuestas es valorar cómo se ha adoptado Lifeline, y si los fondos se utilizan de manera efectiva para aumentar la adopción de banda ancha en Estados Unidos.
Un enfoque “cruel”
La Comisionada Jessica Rosenworcel discrepó sobre varios puntos de las nuevas disposiciones. En lugar de ayudar a que los más pobres tengan acceso a banda ancha, el enfoque del programa es la “crueldad”, pues “demoniza a los beneficiarios”, agrega mayores restricciones que podrían solucionarse a través de un verificador nacional que aún no está listo e incluso busca disminuir el número de personas que reciben el subsidio, dijo.
Lifeline ha sido una pieza clave para conectar a los sectores de la población más vulnerable en el país, sobre todo en momentos de crisis como tras los huracanes. Pero, aunque el problema de los fraudes es real, la manera en que se aborda ha perdido el foco de las implicaciones sociales de acceder a la banda ancha, explicó.
En tanto, Ajit Pai, presidente de la FCC, expresó que “a la luz del pasado problemático de Lifeline, instituir reformas es de sentido común” para combatir los vicios generados, y oponerse a ello “sólo sirve a las compañías sin escrúpulos que han estado estafando al pueblo estadounidense”.