Entra Millicom, sale Telefónica: ¿qué cambia en el mercado de telecomunicaciones de Chile?
Exponen su visión el subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya; los ex subsecretarios Rodrigo Ramirez Pino y Jorge Atton; y el abogado experto, Alberto Jara.
Tras varios meses de expectativa, se hizo realidad lo que ya hace algunas semanas circulaba extraoficialmente: Millicom compró la filial chilena de Telefónica. Lo hizo, a diferencia de otras operaciones recientes, a través de un vehículo inversor junto a NJJ -que controlará inicialmente el 51% de la resultante-; Carolina Vallejo asumirá como General Manager.
Millicom, que acordó con NJJ la opción de adquirir el resto de la operación a futuro (el quinto y sexto año), estructuró la operación de la siguiente forma: un pago inicial de 50 millones de dólares y una contraprestación adicional contingente de hasta 150 millones de dólares basada en la creación de valor estructural y no garantizada por la compañía.
El negocio adquirido no se consolidará en los estados financieros de Millicom durante el período de propiedad conjunta. De todas formas, la compañía aseguró que operará el negocio bajo sus reglas desde el primer día. Al mismo tiempo, Telefónica tendrá que asegurar 92 millones de dólares para garantizar la estabilidad del balance.
Según el vendedor, “el importe de la transacción es de unos 1,030 millones de euros”, más el pago adicional contingente.
Telefónica valoró que la operación responde a su premisa de desinvertir en Hispanoamérica. Ya vendió recientemente sus filiales en Colombia (Millicom), Argentina (Telecom Argentina), Perú (Integra Tec), Ecuador (Millicom) y Uruguay (Millicom). Su presidente, Marc Murtra, dejó claro que lo que seguía era la salida de los mercados restantes, grupo en el que ahora sólo quedan las filiales de México y Venezuela.
Repercusiones
“La adquisición no genera ninguna acción relevante desde el punto de vista regulatorio, salvo que efectúen algún movimiento con las concesiones. Hoy están otorgadas a Telefónica y si Millicom mantiene esa identificación tributaria, sólo se traduce en un cambio de dueño”, dijo a DPL News Claudio Araya San Martín, subsecretario de Telecomunicaciones de Chile.
Al mismo tiempo, valoró que “Millicom es una empresa del sector, por lo tanto estamos hablando de una operación seria”.
Sobre el mismo punto hizo énfasis el exsubsecretario sectorial, Jorge Atton, que en diálogo con este medio señaló que se trata “del ingreso de un operador regional con foco probado en mercados de alta complejidad, donde la conectividad no es solo un negocio, sino una infraestructura crítica para productividad, inclusión digital y servicios esenciales. No es un actor financiero pasivo: es un operador con experiencia en despliegue, modernización de redes y captura de eficiencias operativas en contextos regulatorios exigentes”.
Aunque dejó claro que el impacto definitivo “dependerá menos del cambio de propiedad y más de las decisiones estratégicas posteriores”, Atton consideró que sí se introduce una lógica distinta de competencia: “En un mercado que ha sufrido deterioro financiero, caída de inversiones y tensión en la calidad de servicio, la entrada de un nuevo controlador con espalda regional puede contribuir a estabilizar el ecosistema, siempre que exista un marco regulatorio coherente que incentive inversión y no sólo presión competitiva de corto plazo”.
Para el exsubsecretario Rodrigo Ramirez Pino, “la llegada de Millicom abre una disyuntiva inevitable. Si se opta por profundizar la guerra de precios, la presión sobre márgenes podría empujar al sistema a un límite aún más complejo, acelerando la destrucción de valor en todos los actores. Pero si la señal es ordenar, capturar eficiencias y estabilizar expectativas de retorno, entonces el país podría estar ante el inicio de una nueva etapa”.
Añadió que la compra instala una pregunta clave hacia adelante: “¿Cómo se corrige una industria que ha destruido valor durante años? Ningún actor internacional aterriza capital significativo sin imaginar ajustes. Eso puede traducirse en racionalización de inversiones, mayor foco en clientes rentables, impulso a modelos mayoristas o, eventualmente, conversaciones de consolidación”.
Los expertos consideraron que la noticia es, al menos preliminarmente, “positiva” para Chile, teniendo en cuenta además que da cuenta del apetito internacional por invertir en el país. Aún en este contexto, el formato elegido por Millicom también es una señal: “Puede leerse que Chile es atractivo pero no un mercado simple. El diseño de la operación muestra que los inversionistas hoy internalizan de forma más explícita las tensiones regulatorias, judiciales y de sostenibilidad económica del sector”, expuso Atton.
En lo que sigue, el presidente de Idicam enfatizó que “las autoridades deben ampliar el foco tradicional. No basta con observar participación del mercado; es imprescindible monitorear incentivos a invertir, resiliencia operativa y calidad efectiva”. Recomendó asegurar continuidad y compromisos de despliegues; fortalecer mecanismos mayoristas que permitan competencias en servicios; y evitar decisiones que, buscando proteger precios de corto plazo, terminen debilitando la viabilidad financiera del sistema.
En su turno, Atton sugirió revisar los caps de espectro con criterios dinámicos y no ideológicos; alinear exigencias regulatorias con realidad económica y tecnológica; incentivar la compartición de infraestructura y modelos colaborativos; e introducir una visión de conectividad como infraestructura crítica país, no solo como mercado de consumo. Esto porque “Si Chile no ajusta su marco, corre el riesgo de quedar con muchos operadores formales, pero pocos realmente capaces de sostener la transformación digital que el país necesita”.
Competidores
En sintonía, el CEO de América Móvil, Daniel Hajj, dijo en la conferencia con analistas por el reporte del cuarto trimestre que “la entrada de Millicom no cambia mucho” el panorama local. Añadió que la compañía mexicana está “haciendo las cosas bien: generamos ingresos, ganamos share, invertimos y estamos haciendo las sinergias necesarias”. También abogó por la consolidación del mercado local.
Chris Bannister, CEO de Wom, dio la bienvenida al nuevo competidor. “La industria se mantendrá con el mismo número de operadores, solo con un cambio en uno de sus participantes. Desde Wom evaluamos una oportunidad para expandir nuestro crecimiento más rápido de lo que contemplaba nuestro plan inicial. Pese a no haberse materializado, seguiremos enfocados en nuestro propósito: llevar conectividad a todo el país, reducir las brechas y ofrecer la mejor experiencia en telecomunicaciones en beneficio de las más de 20 millones de personas en Chile”, insistió.
Telefónica encargó la venta de su filial chilena a City en mayo y desde el primer momento danzaron algunos nombres. Tanto América Móvil como Wom, también Entel -que prefirió no referirse al tema ante la consulta de DPL News- analizaron comprarla; también otras compañías como Paradise y Beyond One, el dueño de Virgin Mobile. En su último movimiento en el país, Telefónica Chile formalizó la venta intragrupo de su participación en OnNet y una participación minoritaria en Brasil, uno de los puntos que alargó los plazos de salida previstos inicialmente.
Qué sigue
El cambio de nombres no redundará en cambios bruscos en el mercado chileno en el corto plazo pero, al mismo tiempo, la propia naturaleza de la operación muestra cierta cautela del comprador sobre las oportunidades que se presentan.
La compra de Telefónica Chile por parte de Millicom puede tomarse, entonces, de dos maneras: como una buena noticia, porque será el experimentado y conocido operador regional quien tome la posta de una operación a la que Telefónica sólo mantenía obligada por las circunstancias. También podría interpretarse como una oportunidad que no llegó a concretarse, pues la consolidación es una necesidad de la industria de telecomunicaciones, en la que en general ya tres actores de relevancia son multitud.
En palabras de Atton, “Chile enfrenta aquí una tensión clave. Mantener el número actual de operadores bajo las mismas reglas, caps de espectro y exigencias diseñadas para un mercado de alto crecimiento, cuando el sector está maduro y financieramente presionado, puede profundizar el deterioro: menos inversión, redes estresadas y menor innovación real”.
También aquí coincide Ramirez Pino: “La experiencia internacional muestra que las telecomunicaciones tienden a converger hacia menos operadores con mayor escala. No porque sea deseable en sí mismo, sino porque la intensidad de capital y las exigencias tecnológicas lo vuelven inevitable. Si Chile mantiene la misma cantidad de actores bajo reglas que presionan retornos el resultado probable es prolongar la fragilidad financiera. Eso puede traducirse en menor inversión futura, priorización de zonas rentables y dependencia creciente de subsidios”.
La llegada de Millicom a Chile “viene a mantener el status quo. Tenemos una industria que está estresada en los márgenes porque son cuatro operadores que tienen que repartir un mercado pequeño y casi ninguno, salvo Entel, sale con números azules. Se cambia un actor por otro, pero no se modifica la crisis de sostenibilidad financiera que atraviesa la industria”, opinó el abogado experto Alberto Jara.
Telefónica dejará a Millicom estos suscriptores (Subtel, septiembre 2025):
- Telefonía fija: 456,000
- Telefonía móvil: 5.5 millones
- Suscriptores 5G: 1.8 millones
- Internet fija: 1.33 millones
- Televisión paga: 544,000
¿El cambio podría redundar en la necesidad de movimientos regulatorios para atender el nuevo escenario competitivo? “Nuestro marco regulatorio, tanto en temas sectoriales de telecomunicaciones como en competencia, está perfectamente preparado para tener cuatro actores, tres actores o cinco actores en cualquiera de los segmentos de la industria. No visualizamos que haya necesidad de movimientos desde la regulación” concluyó Araya.