Nicola Stornelli, El Tiempo

En los últimos quince meses, desde que se oficializó la pandemia del covid 19, he dedicado varios artículos y columnas de opinión a hablar de la necesidad de mejorar la conectividad de los colombianos. El gobierno nacional sostiene que está logrando metas de conectividad que ningún otro gobierno había logrado y lo justifica en los avances que ha habido en la cobertura de los operadores móviles a quienes la última subasta de espectro, el de 700 Mhz, el “Dividendo Digital”, los ha obligado a mejorar, mucho, todos sus indicadores y darle la pelea, con penetración y calidad, al cuestionado cuarto operador.

Una reciente publicación de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) titulada “The economic impact of broadband and digitization through the COVID-19 pandemic -Econometric modelling”, “El impacto económico de la banda ancha y la digitalización en COVID-19 – Modelado econométrico” (https://bit.ly/3rhYuM9) y un estudio de la Cepal, titulado “El estado de la digitalización de América Latina frente a la pandemia del COVID-19” que es de abril de 2020 me permiten afirmar, con base en dichos estudios, que no estoy desfasado al pedirle al MinTIC que auspicie un Plan Nacional de Banda Ancha Fija (PLANBAF).

Y para afirmar más lo que vengo sosteniendo, el recién publicado Índice de Desarrollo de Banda Ancha realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que mide a 65 naciones, según palabras de su director, citado por EL TIEMPO: “…la banda ancha es entendida como una conexión de alta capacidad, que siempre esté disponible y les permita a los ciudadanos recibir y compartir archivos de audio, voz, video, imágenes y datos” OJO, que siempre está disponible. Cuando los expertos hablan de estar siempre disponible se refieren a la banda ancha fija, no a la móvil que, como es obvio, está sujeta a disparidades en su disponibilidad por múltiples razones técnicas y ambientales.

Es muy diciente el primer párrafo del Resumen Ejecutivo del estudio del BID. Casi que me dejaría sin palabras para seguir escribiendo: “El acceso a internet de alta velocidad es un elemento esencial para el desarrollo socioeconómico. La pandemia de covid-19 ha puesto de manifiesto la importancia de contar con tecnologías digitales para poder acceder a servicios públicos, a formación y al mercado laboral”.  Aquí está el estudio del BID.

Mucho más diciente e impactante y que lo convierte en un tema urgente por resolver es el titular de EL TIEMPO para referirse al citado estudio del BID “Cerrar la brecha digital en Colombia podría generar más de 1.5 millones de empleos”

Presidente Iván Duque, Ministra Karen Abudinen, Consejero Presidencial Víctor Muñoz, no es un embeleco mío. Una Plan Nacional de Banda Ancha Fija es una necesidad sentida que todos los estudios indican que es necesaria para la recuperación económica postpandemia.

Un enfoque diferente

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. Esa famosa frase, atribuida a Albert Einstein, de la cual no hay un autor conocido, con seguridad, nos permite redondear una idea expresada antes.

En el artículo donde planteó por primera vez la necesidad de un PLANBAF hablé de la posibilidad de utilizar los recursos de regalías para estructurar proyectos que le lleven conectividad, banda ancha fija, a hogares de estrato 1 y 2.

Hace casi 20 años vimos desaparecer a Telecom y a todas sus teleasociadas; algunas con operaciones rentables, verbigracia Telebucaramanga y Teleupar. Era una necesidad del momento, del mercado, del país y significó un repunte en ciertos servicios de telecomunicaciones en los centros urbanos más grandes del país, pero fue en desmedro de los municipios más pequeños.

La cachetada económica que nos dio la pandemia obliga a pensar nuevas formas de superar la crisis y hoy tenemos claro que, para superarla, necesitamos que todos los hogares estén bien conectados con banda ancha fija. Utilizando filosofía mockusiana, Todos Ponen, podemos pensar en que las gobernaciones estructuren proyectos para costear la infraestructura para llevarle la conectividad a todos los hogares colombianos y el gobierno nacional puede colocar un aporte. Decir si ustedes aportan seis pesos, papá Estado coloca 4, por ejemplo. La gobernación debe constituir una sociedad de economía mixta (ojalá las asambleas no obstaculicen estos procesos, si se dan) y pueden escoger entre los cuatro operadores con operación, valga el pleonasmo, de banda ancha fija: Telefónica, Claro, TigoUne y ETB. Debo incluir a TV Azteca así no sea un operador telco, formal y reconocido, pero excluirlo cuando es el operador de la Troncal de Fibra Óptica (TFO) que conecta a más de 700 municipios sería un error monumental. La decisión será política y económica. El operador que le ofrezca más al departamento debe ser el seleccionado. En la sociedad deben estar todos los pequeños operadores comunitarios de Internet que haya en los municipios, ellos son los dueños del mercado y nos los podemos excluir. Obviamente, al no colocar un peso para entrar a la sociedad, su aporte en especie será valorado para justificar su participación accionaria.

Algunos me dirán que ese mecanismo propuesto no es muy transparente y preguntarán por qué no proponer una Asociación Público Privada (APP). Porque las APP son engorrosas de estructurar, su trámite puede durar más de dos años y porque en las proyecciones financieras para garantizar rentabilidad, lo más seguro es que excluyan a los operadores comunitarios porque no tendrían cómo aportar financieramente a la APP. Es mejor que ellos estén ahí. Todos Ponen, Todos Ganan. El mercado es de ellos y por ese intangible muy medible es que se les va a dar una participación.

Sin miedos a lo nuevo

Contar con operador grande en la sociedad de economía mixta, que tenga y se gane una participación accionaria mayoritaria, le va a dar continuidad y estabilidad al proyecto. Sería revivir las teleasociadas pero en un esquema departamental y en una lógica diferente. Y sería una forma de fortalecer procesos locales de emprendimiento y/o empresarismo que ya se vienen dando en los municipios al involucrar a los operadores comunitarios. No le tengo miedo y pido a todos que no le tengamos miedo a experimentar. Algunos consultores y abogados del sector dirán que es una locura y un riesgo por la debilidad de las instituciones en las regiones. Y que no habrá muchos interesados en esta iniciativa. Pues les diré que de los cinco mencionados arriba, ya he hablado con dos y están muy interesados en una iniciativa así si algún departamento arranca el proceso.

La pandemia del Covid 19 pateó el tablero y nos obligó a mirar nuevas formas de jugar, en todos los escenarios y en todos los ámbitos. Si el mercado de telecomunicaciones había buscado integrar y consolidar grandes jugadores en una sola empresa y con pocos jugando en un país o región, la inequidad y la desigualdad en el mundo subdesarrollado nos obliga a mirar nuevas formas de llevarle conectividad a los desconectados. La recuperación postpandemia, perdonen la reiteración, nos obliga a ello. No podemos permitir que además de los retrocesos que significó el covid-19 en economía y desarrollo social, ahora veamos un frenazo en la recuperación que no se podrá dar si todos los hogares no están conectados. Necesitamos conectar a todos. Y lo repito por enésima vez, no es con el Internet móvil que vamos a resolver la conectividad para el teletrabajo, la teleducación y la telemedicina. Dejen de estar soñando que con 5G vamos a conseguir eso. Mi teléfono es de alta gama, como dicen en el mercado y tiene capacidad de tecnología LTE, vivo en Valledupar, la capital del Cesar y saben cuándo me sale que está conectado a una red LTE, nunca. Lo máximo es 4G y no es estable. Así que, por favor, no me digan que con subastar el espectro de 5G vamos a resolver los problemas de conectividad de los hogares de estrato 1 y 2.

Los proyectos regionales para llevar infraestructura de conectividad, banda ancha fija, deben priorizar la fibra óptica. No puede ser menos. No necesariamente fibra óptica a cada hogar, pero una solución intermedia, llevando un nodo a cada manzana y repartiendo de allí, vía coaxial, puede ser una solución menos costosa.

Pero si hoy hay hogares pagando incluso más de $50.000 pesos mensuales por una conexión inestable a Internet (operadores comunitarios o informales) por qué no pagarlos si va a ser estable. Creo que si se va a poder con fibra óptica al hogar.

El PLANBAF debe ser con educación

Uno de los problemas graves que ha generado el crecimiento de las redes móviles es que brindan unos planes, incluidos los prepagos, con redes sociales “gratis” entonces se ha creado una dependencia, una adicción a las redes sociales, tanto de jóvenes como de adultos y a todos se les olvida que Internet es mucho más que Facebook, Instagram o Tik Tok.

Un Plan Nacional de Banda Ancha Fija debe tener un componente de educación, brindar talleres de uso y apropiación digital, debe estar incluido en cualquier proyecto que se estructure. El Ministerio de Educación (MEN) y las secretarías territoriales deben articular con el MinTIC y las gobernaciones para que la empresa a constituir destine un porcentaje no inferior al 10% de sus utilidades en campañas, permanentes, de alfabetización digital que permitan mejorar no tan solo el uso sino la productividad. Ahí hay una oportunidad en el numeroso grupo de mujeres vinculadas a empresas que hacen mercadeo en redes sociales y con revistas. Esas mujeres, madres de familia en su mayoría, tienen ya una base en su educación digital y financiera que les permitiría mejorar su productividad con el aprendizaje de mejores herramientas y serían un estimulo para sus hijos y cercanos.

El MinTIC y el MEN deben apoyar, decididamente, esta iniciativa si algún departamento la prioriza. Llegó la hora de transformar el sector y de producir un revolcón en la educación digital de nuestros ciudadanos y lo vamos a hacer desde los territorios.

Oportunidad para el Estado

Quiero pedirle a Luis Alberto Rodríguez, el director del DNP, que apoye la formulación de los proyectos, cuando se den y que acompañe y asesore a los gobernadores en la constitución de las instancias asociativas que inicien, ya bien sea una sociedad de economía mixta o una APP. Hay aquí una oportunidad de oro para el Estado para conectar a los desconectados y conectarlos bien conectados.

Por último, quiero decirles a los corregimientos, a la zona rural, que aquí tienen cabida. El proyecto a estructurar debe incluir cómo llevarles conectividad a las zonas rurales. No los podemos dejar por fuera. Hay tecnologías que ayudan como WiBack.

Se las dejó ahí, como diría el Cacique de la Junta.