Hasta ocho de cada 10 niñas y jóvenes creen que sufrirían discriminación si siguieran una carrera en STEM o ligadas a las matemáticas y tecnología en la universidad.
Y este indicador de discriminación, según el estudio reciente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), proviene no solo de sus pares o amigos, también surge de padres y hasta de maestros.
“La mecánica es asunto de hombres”, o “las mujeres no son buenas para las matemáticas” son algunos de los prejuicios que llegan cuando las niñas cumplen 12 años.
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