Reforma Jorge F. Negrete P.
Mientras las fuerzas geopolíticas de Xi Jingpin y Donald Trump negocian las bases del nuevo orden económico internacional, el Vaticano y el Papa León XIV presentan, sorpresivamente, la encíclica Magnifica Humanitas. El Papa incorpora a la geopolítica el factor religioso.
El catolicismo tradicional vio históricamente la acumulación de riqueza con sospecha moral, mientras que el protestantismo calvinista la reinterpretó como una señal de salvación divina. La ética protestante proporcionó un sustento ideológico vital para el desarrollo de la libre empresa, fundó los primeros bancos centrales, las bolsas de valores y la conquista violenta del mundo. Los países protestantes hicieron la primera revolución industrial. El catolicismo se expandió, vía España y Portugal, como imperio de fe, esperanza y moral colectiva. Por eso Pedro Sanchez ha volado al vaticano a ver al Papa.
Un debate dialectico: el individualismo frente a la piedad. Mismo origen, dos visiones del mundo.
León XIV y la Santa Sede ya habían abordado la Inteligencia Artificial (IA) y la tecnología a través de foros y textos. El Vaticano impulsó conceptos como la “algorética” (la ética aplicada a los algoritmos) y solicitó que la IA se diseñe bajo principios de transparencia, inclusión, responsabilidad e imparcialidad.
Estos pronunciamientos previos funcionaron como ensayos teológico diplomáticos y fueron presentados con empresas de Silicon Valley.
Magnifica Humanitas quiere ser un documento de máxima visibilidad en la deliberación de nuestra sociedad digital. Hablamos de una estructura teológica formal que define la postura de la Iglesia ante la primera Revolución Digital de nuestra civilización y ante la necesidad urgente de fijar la postura ética, social y política de la Iglesia frente al avance de la IA y las tecnologías emergentes.
¿Por qué se escribe Magnifica Humanitas? Porque el Papa ve con profunda preocupación que la aceleración tecnológica está ocurriendo sin un marco ético adecuado, con el riesgo de “deshumanizar las relaciones, profundizar las desigualdades y diluir la responsabilidad de las decisiones humanas (delegándolas en algoritmos)”.
¿Qué elementos estructurales propone? Señala que la IA no es moralmente neutral. Exige una regulación que audite cómo se diseña y qué sesgos oculta. Señala que la información y los datos masivos no pueden ser tratados como mercancía privada controlada por oligopolios. Es un bien compartido.
Propone restricciones en la automatización del empleo para evitar el desempleo masivo, en las finanzas (criptomonedas) y en el ecosistema digital de los menores, combatiendo la manipulación del desarrollo infantil. Quiere impedir que las máquinas reemplacen el discernimiento humano.
El contexto en el que se publica Magnifica Humanitas es de extrema tensión e incertidumbre global. El Papa advierte que delegar la vida o la muerte en las máquinas genera una “espiral de aniquilación”; el poder concentrado en manos de unas pocas corporaciones tecnológicas y superpotencias que lideran la carrera de la IA, crea una brecha de exclusión digital y social.
Magnifica Humanitas es un símbolo, ya que se publica en el 135 aniversario de Rerum Novarum de 1891, cuando el Papa León XIII respondió a los abusos de la Revolución Industrial protestante. Esta encíclica nace como la respuesta a la Revolución Digital protestante y confuciana.
El Papa compara el desarrollo descontrolado de la IA con la Torre de Babel al intentar construir un futuro autosuficiente que excluya a Dios y termine en la fragmentación cultural y la alienación global. Busca despertar la conciencia global para que la IA sirva al bien común de la humanidad y no al poder económico o militar de unos pocos.
El Papa entra abierta y claramente al debate geopolítico sobre el uso de la IA y precipita una artillería de conceptos morales, válidos para el catolicismo, pero difícil de adoptar por países protestantes, confucianos o budistas.
La fragmentación del debate geopolítico digital crece.
Presidente de DPL Group
X / @fernegretep