El Fiscal General de Washington D.C., Karl Racine, presentó una demanda en contra del gigante del comercio electrónico, Amazon, alegando que mantiene un monopolio y abusa de su posición dominante al controlar los precios del mercado en línea a su favor y afectar a millones de minoristas.
La demanda antimonopolio acusa a Amazon de utilizar cláusulas abusivas en los contratos de adhesión para evitar que los vendedores ofrezcan sus productos a precios más bajos o en mejores condiciones en cualquier otra plataforma en línea, incluidos sus propios sitios web.
Estos términos también imponen una tarifa de hasta el 40 por ciento del precio del producto, que Amazon cobra a los externos por vender en su plataforma. Esta tarifa también se debe agregar al precio ofrecido en otras plataformas.
En 2019, Amazon cambió (silenciosamente y por presión de los reguladores antimonopolio) la disposición que prohibía ofrecer sus productos a un precio más bajo en los mercados rivales.
No obstante, la demanda afirma que Amazon agregó una cláusula muy similar conocida como Política de precios justos, en la que la compañía puede sancionar a los comerciantes que venden más barato en otros lugares.
Racine dice que la compañía fundada por Jeff Bezos controla hasta el 70 por ciento de las ventas en línea. Por ello, la demanda busca poner fin al abuso de poder de Amazon sobre los vendedores externos, así como obligarlo a pagar daños y otras sanciones.
En tanto, Amazon respondió a las acusaciones rechazando el hecho de que sea el responsable de determinar los precios:
“Los vendedores establecen sus propios precios para los productos que ofrecen en nuestra tienda. Amazon se enorgullece de ofrecer precios bajos en la selección más amplia y, como cualquier tienda, nos reservamos el derecho de no destacar las ofertas a los clientes que no tienen precios competitivos”.