martes, noviembre 29, 2022
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De Altán Redes a Altán Móvil

El Economista Jorge Bravo

El rescate público, capitalización y toma de control de Altán Redes, el operador de la Red Compartida, debe pasar necesariamente por una reconfiguración en su modelo de negocio, modificaciones al contrato de asociación público-privada y una nueva visión de la industria de telecomunicaciones más colaborativa y más flexible para todos. 

Debe terminar de morir la Red Compartida y renacer como el Ave Fénix una Nueva Red Compartida que sí cumpla realmente con sus objetivos de cobertura social y además tenga un modelo de negocio sostenible a largo plazo. 

Hay que mirar hacia adelante, pero el sólo rescate de Altán Redes por 388.1 millones de dólares no es suficiente para la supervivencia de la Red Compartida. Debe monetizar la red y hacer cursar tráfico de voz, datos y video por su autopista digital en la banda de 700 MHz de forma urgente.

Carlos Lerma, el nuevo director de la compañía, proveniente de la banca de desarrollo, ya se pronunció públicamente y pidió “flexibilidad” para vender servicios de telecomunicaciones a usuarios finales.

Lerma declaró que la Red Compartida tiene “la obligación de desplegar la infraestructura en el país; sin embargo, tenemos la limitación de hacer la comercialización minorista. Necesitamos más flexibilidad en ese sentido. Sería relevante que en las zonas que no fueran comercialmente viables para muchos de los operadores virtuales, nosotros pudiéramos vender servicios de forma directa al usuario”.

Correcto. Hay que hacerlo.

Altán Redes debe pasar de sólo instalar y desplegar la infraestructura para ofrecer servicios mayoristas a Operadores Móviles Virtuales (OMV) a convertirse en Altán Móvil y operar para vender servicios minoristas y dispositivos a consumidores finales donde no haya OMV.

Pero el cambio debe ser más profundo, radical y de inmediato.

A Altán Redes también se le debe permitir el mercado secundario de espectro radioeléctrico, es decir, que pueda subarrendar bloques subutilizados en la banda de 700 MHz para que otros operadores que quieran mejorar su cobertura móvil puedan hacerlo en esa frecuencia.

La banda de 700 MHz está subutilizada. Ese idóneo tramo del espectro no puede desplegar todo su potencial de economías de escala, cobertura social y conectividad bajo el actual esquema de secuestro de esa banda en poder exclusivo de la Red Compartida. 

También en el tema del espectro se requiere flexibilidad y un acuerdo político y regulatorio de industria para ganar-ganar y no de suma cero como en la actualidad.

Comercialización de servicios minoristas en zonas sin intermediarios para que Altán Redes obtenga ingresos a cambio de mercado secundario del espectro. 

La renta de la banda de 700 MHz le puede atraer a Altán Redes recursos extraordinarios y a los operadores la posibilidad de ampliar su cobertura. 

Ello demanda reestructurar el contrato de asociación público-privada de Altán Redes con el Organismo Promotor de Inversiones en Telecomunicaciones (Promtel), entidad descentralizada y sectorizada a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, responsable de vigilar la instalación de la Red Compartida.

El Instituto Federal de Telecomunicación (IFT) ya aprobó con anterioridad prórrogas al cumplimiento de las obligaciones de cobertura social y también autorizó el financiamiento de los accionistas y la banca mexicana de desarrollo a Áltán Redes. Es momento de que autorice una nueva negociación al contrato entre Altán Redes y el Promtel.

Aún más, tanto el IFT como el Promtel y Altán Redes (ahora que la banca de desarrollo y el gobierno controlan 61% de la inversión en la Red Compartida) deben hacer una intensa campaña de evangelización y convencimiento con la Secretaría de Hacienda y el Congreso de la Unión para reducir drásticamente el precio del espectro y los derechos que pagan los operadores por explotar las frecuencias. 

Es cierto que Altán Redes no puede comercializar servicios minoristas y eso limita sus posibilidades de crecimiento, pero también es verdad que el costo que paga la Red Compartida por el uso del espectro en la banda de 700 MHz es sustancialmente menor al que pagan los demás operadores en las demás bandas; ese privilegio deberían tenerlo todos y no sólo Altán. 

Hacienda debe dejar de ser el ogro de la digitalización y abandonar su visión sólo recaudatoria y no social del espectro radioeléctrico. Los legisladores deben comprometerse en serio con la conectividad del país y la inclusión digital universal mediante precios del espectro radioeléctrico razonables a largo plazo en la Ley Federal de Derechos. 

Dando y dando y ganar-ganar. Cobertura social, comercialización de servicios minoristas donde no haya presencia de OMV, mercado secundario del espectro para Altán Redes y costos accesibles del espectro para todos los operadores, incluida la propia Red Compartida, es una buena fórmula en la cual todos ceden y todos ganan.

La política es el arte de lo posible. ¿Quiénes tienen la capacidad, el liderazgo y la visión de hacerlo posible?

Jorge Bravo
Jorge Bravohttps://digipolis.wordpress.com/
Jorge Bravo es Director General en Digital Policy & Law. Presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi).

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