Cumbre de odio en la Casa Blanca
La cumbre sobre redes sociales que convocó Donald Trump en la Casa Blanca terminó siendo una reunión para promover la extrema derecha
El pasado 11 de abril el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convocó en la Casa Blanca a una cumbre de redes sociales. Pero esta reunión no tuvo la presencia de las principales compañías de estos medios como son Google, Facebook y Twitter.
Por el contrario, Trump invitó sólo a un grupo de personalidades de redes sociales que promueven la extrema derecha.
Algunos de los invitados fueron: Bill Mitchell, un promotor de teorías conspiratorias en Twitter; Ali Alexander, un activista que promueve discursos racistas; Tim Pool, un youtuber que acusa a las redes sociales de censurar a los medios conservadores.
Durante la cumbre, Trump se jactó de su gran número de seguidores en Twitter. No obstante, el ejecutivo se quejó de estar perdiendo usuarios a causa de una conspiración de las compañías tecnológicas que están “en su contra”.
Trump agregó que tales empresas deberían ser demandadas por sus prejuicios anticonservadores. Según el presidente, las principales políticas de estas plataformas y sitios web como Google discriminan a los conservadores.
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El senador demócrata Mark Warner fue citado por el Washington Post comentando que la cumbre “parece no ser una cumbre de redes sociales, sino un mitin político y un llamado a la extrema derecha”.
En los últimos meses, las plataformas han cambiado sus políticas para combatir el discurso de odio en redes. Por ejemplo, Facebook ha prohibido figuras de extrema derecha como Alex Jones de Infowars y Louis Farrakhan de la Nación del Islam.
Por su parte, Twitter ha prohibido el discurso de odio por motivos de raza, género y otras categorías. Recientemente prohibió el lenguaje que deshumaniza a otros con base en su religión.
El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, de Nueva York, dijo que Donald Trump “parece creer que cuando el lenguaje ofensivo proviene de una fuente de derecha, y se retira de redes sociales, eso es censura”.
Grupos de justicia social han advertido que esta cumbre podría intimidar a las compañías de tecnología para que permitan el discurso de odio. Han pedido firmar una petición para que esto no suceda.