Crédito escaso y tensión EE. UU.–China amenazan expansión de cables submarinos en Brasil

A pesar del exceso de demanda y del potencial para convertirse en un actor relevante en el Atlántico Sur y en África, el sector brasileño de cables ópticos submarinos enfrenta barreras que limitan su competitividad: la escasez de crédito y las restricciones comerciales vinculadas a las disputas entre Estados Unidos y China. Quien lo advierte es Rodrigo Magarotto, director ejecutivo de Blue Marine, en conversación con DPL News.

“China es un gran proveedor con precios competitivos, pero las restricciones políticas dificultan el uso de sus insumos. Los fabricantes europeos, que podrían suplir, están sobrecargados. Esto frena y también encarece los proyectos”, afirmó.

Según Magarotto, la sobrecarga de los proveedores europeos retrasa las obras y eleva los costos, mientras que la falta de líneas de crédito en Brasil paraliza las inversiones.

“Tengo proyectos con clientes dispuestos a invertir, a ponerlos rápidamente en marcha, pero no avanzan porque no consigo que esos proveedores me atiendan a tiempo y no puedo hacer uso del mercado chino. El gran problema hoy es la financiación, para que esos proyectos realmente salgan y tengamos una red submarina que atienda la demanda que tenemos hoy aquí y lo que sucederá en los próximos años”, explicó.

Actualmente, Blue Marine mantiene cerca de cinco o seis proyectos de alta demanda detenidos por falta de crédito. El escenario contrasta con la inversión global, que sigue al alza: de 7,960 millones de dólares en 2023 a una previsión de 9,800 mdd en 2029, según la consultora Analysys Mason.

El ejecutivo recordó que, mientras el mercado brasileño aún está en las primeras etapas de este ciclo de expansión, otras regiones ya avanzan en la sustitución de cables antiguos e instalación de nuevas rutas.

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El gobierno busca reducir esta brecha con la creación de una Política Nacional de Cables Submarinos que prevé el fomento a los pequeños proveedores, líneas de crédito, incentivos fiscales y regulatorios, gobernanza federativa, Zonas de Interés para Anclaje (ZIA), además de medidas de sostenibilidad y seguridad.

La medida, sin embargo, aún está en fase de consulta pública hasta el 11 de agosto. La previsión del Ministerio de Comunicaciones es que la regulación se publique oficialmente a finales de 2025, tras el análisis de las contribuciones recibidas.

Mientras el gobierno brasileño define los detalles de esta política, Blue Marine avanza mar adentro, con la mirada puesta en África en proyectos alineados con la creciente demanda de conectividad transcontinental.

“África tiene poquísimos cables submarinos que lleguen al continente y la demanda es creciente. Existe un crecimiento exponencial allí con poca infraestructura. Poco se ha invertido en telecomunicaciones en el continente africano. Como existe una gran urgencia para que estos proyectos se realicen, los grandes actores no siempre tienen disponibilidad para atenderlos. Y nosotros nos hemos posicionado para eso”.

Hoy, Blue Marine conecta 25 plataformas de petróleo offshore y participa en el primer proyecto nacional de monitoreo sísmico con fibra óptica –una alianza con Petrobras en las cuencas de Santos y Campos, que suma más de 1,800 km de cableado y supera los 1,200 millones de reales en inversiones en 2025.

“En los últimos 10 años, hubo un crecimiento exponencial, pero aún muy por debajo de lo que necesitamos hoy en infraestructura. Cada nueva tecnología que llega demanda más capacidad. Y sólo el cable submarino es capaz de atender esa demanda. Dependemos –y dependeremos mucho– de inversión en este sector”, concluyó.