El rápido crecimiento de los autos eléctricos en Costa Rica está elevando la presión sobre el sistema eléctrico.
Como consecuencia, el país enfrenta el desafío de ampliar su infraestructura de carga y almacenamiento para sostener una transición que avanza más rápido que la capacidad instalada.
Este escenario se explica porque cada vez más actividades usan electricidad y porque hay más autos eléctricos en circulación.