5G representará el 25 por ciento de las conexiones móviles para 2025 y se instala como catalizador central en la promesa de cuarta revolución. Para que se cumplan las expectativas y las oportunidades se conviertan en realidad habrá que cumplir una serie de desafíos, adoptar buenas prácticas y que la regulación acompañe. De esos retos habló Bruno Ramos, director de la Oficina Regional para las Americas de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), en el evento Brasil 5G.
En el marco de la expectativa mundial en torno a 5G, y las buenas predicciones que acompañan esas expectativa, Ramos concentró su presentación en los desafíos. Mencionó, como primer acercamiento, que “la cobertura de una zona determinada requerirá un número mucho mayor de estaciones base, lo que aumentará la complejidad de la infraestructura” y también observó retos en lo que que refiere a “los enlaces de conexión entre las estaciones base y la red medular, que se basan en tecnologías tanto de fibra como inalámbricas”.
En 2019 se identificaron bandas de frecuencias que facilitarán el desarollo de redes móviles 5G pero, al mismo tiempo, se adoptaron medidas para la convivencia con otros servicios, un punto que Ramos consideró fundamental. “No se trata solo de definir las bandas para comunicaciones móviles, hay que pensar en otro tipo de comunicaciones”, subrayó para luego recordar que en 2023 se discutirán nuevas definiciones para “el despliegue de 5G y 6G” en la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones, la CMR-23.
Uno de los objetivos de 5G es acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y, en ese contexto, es necesario avanzar con normas armonizadas y bajo una visión colaborativa: “Las recomendaciones técnicas de adopción deben ser siempre debatidas en foros específicos”, dijo. También pidió alentar la innovación para “poder tener frutos de transformación digital más allá del entretenimiento”.
Luego de su reflexión, Ramos planteó más retos en materia de regulación, políticas públicas y otras discusiones que deberán contemplarse en el camino ya iniciado hacia 5G. Sus comentarios podrían resumirse en estas 10 propuestas:
- Promover esquemas de experimentación, flexibilización y sandbox.
- Mejorar la administración de espectro y nuevas formas de adjudicar, bajo una visión no recaudatoria.
- Reducir las barreras al despliegue de infraestructura.
- Regular a favor de la compartición de infraestructura.
- Promover la simplificación normativa.
- Definir alternativas de estructuración financiera para el desarrollo del negocio, incluyendo a nuevos agentes.
- Fomentar el desarrollo de pilotos con otros agentes.
- Avanzar en la homologación de dispositivos y garantizar la seguridad digital.
- Aplicar políticas públicas de largo plazo, con planes de acciones claros.
- Reducir la carga fiscal para toda la cadena.
Para finalizar, Ramos presentó como necesario, en una próxima etapa, dialogar sobre calidad de servicio 5G, la generación de mapas de cobertura, reportes de información y nuevas políticas a favor de la protección de usuarios. Para finalizar, repitió el concepto de innovación como una llave que abrirá muchas puertas y pidió a los gobiernos avanzar con políticas integrales que promuevan las inversiones. 5G presenta muchas oportunidades y también desafíos que el ecosistema deberá superar para aprovechar todo su potencial.