Bolivia | Adriano Cabalieri Gerente de Comunicación de VIVA

Página Siete

¿Cuál fue su trayectoria hasta su llegada a VIVA en Bolivia?

Tuve la suerte de integrar equipos de trabajo increíbles, me parece importante rescatar eso. Creo que uno por sí solo no logra las cosas, lo que te lleva al éxito es la capacidad de formar grandes equipos y articularlos de una manera que funcionen con todo su potencial.

En lo académico cuento con un Máster en Economía y Ciencias Políticas, con una especialización en Comunicación Corporativa y Negocios de la Universidad de Harvard, que acompaño con más de 20 años de experiencia en el ámbito de la Comunicación y Asuntos Públicos. Fui parte de  equipos de trabajo en diversas empresas en Argentina, Chile, Brasil, Perú, Venezuela, Uruguay, México, EEUU y Centroamérica, entre otros.

Dentro del portafolio de firmas que me ha tocado liderar en proyectos de gran envergadura se encuentran multinacionales que ingresaron en el Fortune 500, a lo que complemento con una amplia experiencia en gestión estratégica y comunicacional de sectores como retail, transporte, finanzas internacionales, telecomunicación y petróleo y gas, al haber sido parte de Omnicom, uno de los Holdings de comunicación más grandes del mundo con base en Nueva York. 

Dentro de eso, hubo dos proyectos que quiero resaltar: el primero fue haber encabezado una de las fusiones de bancos más importantes en la historia de Centroamérica, y, el segundo, fueron las acciones que llevamos a cabo en defensa del Ártico junto a Greenpeace, lo que incluyó llevar a uno los mejores pianistas del mundo, Ludovico Einaudi, a que toque con su piano sobre una plataforma especial armada para la ocasión.

¿Qué Expectativas tiene del mercado boliviano?

Sé que es un mercado desafiante con muchos matices, ya que para comunicar de manera efectiva debemos entender el comportamiento y las emociones de nuestros clientes. Buscamos comprender a nuestro consumidor para convertirnos en su aliado digital y ayudarlo a crecer.

En general, a nivel global, las telecomunicaciones están viviendo el cambio más profundo desde la creación de la imprenta porque en el marco de la comunicación es el primero que rompe con la verticalidad de la emisión pura. Es una gran oportunidad para que desde las empresas tomemos la responsabilidad y aportemos en la construcción de una sociedad mejor y más tolerante a partir de la comunicación.

¿Cómo ve al cliente en Bolivia?

Las empresas poseen mucha información, pero en muchos casos poco conocimiento de sus audiencias. Las personas no son data, son emoción y el boliviano conecta mucho con sus emociones. Hay que buscar la simbiosis entre ambas, los clientes en Bolivia, con todos sus matices, tienen un comportamiento de consumo similar que en otras partes del mundo.

Quienes estudian psicología y comunicación saben que las cosas no se explican solo diciéndolas o enunciándolas. Una marca que llega a la mente del consumidor consigue un comportamiento, una marca que llega al corazón consigue un compromiso. En estas épocas de poca fidelidad y de sobredosis de información, el factor emocional es clave y decisivo.

A los consumidores, por lo general, les llegan frases funcionales como: “más grande”, “más barato”, “más cantidad” o “más fuerte”; pero ellos necesitan conectarse con las emociones. Todo nuestro mundo se percibe a través de los sentidos, de las emociones. Entonces reorientar el contenido, el tono, la forma y el sentir se convertirá en algo primordial.

¿Cuáles son sus objetivos en cuanto a la comunicación en VIVA?

El desafío que hay por delante es enorme, no solo por estar al frente de la comunicación de una de las empresas más importantes del país, sino también por todos los cambios que está atravesando nuestra profesión.

Considero que el modelo de influencia está conectado con el concepto de creador de cultura. No solamente se trata de que las marcas cumplan con lo que prometen, sino de que tengan un propósito y que lleven nuevas ideas a la gente, implica que conecten profundamente con un sentido de utilidad, de relevancia y de diferenciación, y eso es lo que aplicaremos en VIVA.

Pasamos de la escucha activa, al análisis de los stakeholder, a la medición de lo intangible, que nos llevan a reflexionar que nuestra función ya no se basa en la comunicación, sino en la gestión de la reputación