Axtel ha dado a conocer el acuerdo por el cual vende a Megacable sus suscriptores y la red del segmento masivo (residencial) de fibra en las localidades de Guadalajara, León, Puebla, Querétaro y Toluca, por un monto de mil 150 millones de pesos. Por virtud de dicha transacción, Megacable aumentará sus clientes residenciales en alrededor de 55 mil suscriptores y mil 370 km de red de fibra óptica directa al hogar (FTTH).
A partir de los resultados de Axtel del segundo trimestre de 2017, se aprecia que el segmento corporativo permanecía con un desempeño robusto pero el masivo o residencial presentaba un crecimiento decreciente. La adición neta de suscriptores disminuyó a 6 mil de un promedio de 10 mil en 2018 y desconexiones netas en video restringido a 2 mil, mientras que otros proveedores de televisión restringida presentaban adiciones netas en forma persistente, particularmente Grupo Televisa.
A finales de 2018, Axtel anunció una venta a Grupo Televisa que involucró 4 mil 432 km de red de fibra óptica y aproximadamente 553 mil suscriptores compuestos de 228 mil de banda ancha fija y 98 mil sólo de video restringido, localizados en las principales ciudades: Ciudad de México, Monterrey, San Luis Potosí, Aguascalientes, Ciudad Juárez y Zapopan. Transacción por un valor de 4 mil 713 mdp.
De lo anterior se desprende que, a la fecha, Axtel ha vendido una red de casi 6 mil 100 km de fibra directa al hogar y 608 mil suscriptores, que equivalen a 17 por ciento de los accesos fijos a Internet por fibra al tercer trimestre de 2018 [1].
Con las transacciones antes referidas, Axtel ha salido del mercado de servicios de FTTH para permanecer en el segmento corporativo y de gobierno. Lo anterior fortalece la posición dominante de Grupo Televisa y de Megacable en sus respectivas áreas geográficas con un solo e incipiente rival en ofrecer servicios convergentes por FTTH, el cual sería TotalPlay, con una participación de mercado de 5 por ciento [2].
Ante tales eventos de estructura de mercado, no se escuchan las voces que claman por la competencia efectiva en telecomunicaciones, entendida y medida por el número y tamaño de competidores en mercados geográficos determinados.
Grupo Televisa reportó en su informe anual de 2013 tener 92 mil km de red alámbrica entre cable y fibra, y 5.1 millones de suscriptores; para su informe anual de 2018 reportó tener 133 mil km de red y 11.8 millones de suscriptores.
Por su parte, Megacable informó tener en 2013, 47 mil km de red y 3.7 millones de suscriptores; al cierre de 2017 reportó operar 56 mil km de red y 8 millones de suscriptores, por lo que con la adquisición reciente de la red de FTTH remanente de Axtel, se incrementa su red a cerca de 58 mil km.
Ambos operadores (Televisa y Megacable), de hecho, tienen la exclusividad de ofrecer servicios convergentes en un total de cerca de 200 mil km de red entre cable y FTTH.
No señalo el tamaño de la red de ambos operadores de TV restringida como un daño a la competencia, se señala el daño que causa el impedimento a que un operador alternativo con una red de FTTH y DSL sea impedido de participar como un competidor en las localidades de ambos operadores anteriormente señalados, y se prive a los usuarios de contar con más alternativas. ¿Acaso este hecho es consistente con su clamor por competencia efectiva?
La salida de un competidor de un mercado NO es necesariamente señal de una menor competencia en el mercado, incluso es una señal de la existencia de la intensidad de la competencia en el mismo, cuando en tal mercado hay libre entrada y salida de empresas, con los respectivos costos fijos y hundidos que conlleva ambas decisiones.
Sin embargo, en este caso, la entrada al mercado está normativamente cerrada para un competidor potencial con fibra desplegada para incursionar en el segmento que ha abandonado Axtel, que es la red de FTTH de Telmex. Mientras que la salida, como Axtel ha demostrado, es irrestricta normativamente mientras los operadores incumbentes (Grupo Televisa y Megacable) expanden su tamaño.
Dicho lo anterior, es de destacarse que en los respectivos precios que pagaron ambos operadores de cable hay un margen atribuible a que dentro de sus futuras rentas esperadas se considera la imposibilidad de que Telmex incursione en los mercados en las localidades donde adquirieron la red de FTTH, es decir, que no se les compita, y ni entre ellos porque tienen el mercado nacional repartido.
De lo anterior cobra sentido que Grupo Televisa afirme a medios “que la desagregación de la red no ha sucedido […], todavía no hay la competencia efectiva como se describe en la Ley de Telecomunicaciones” [3] .
Respecto a ello, cabe señalar que en la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión no se define o describe la circunstancia de lo que se debe entender por “competencia efectiva”. El nivel crítico de una participación mayor a 50 por ciento, considerando una métrica que es discrecionalmente seleccionada con el objeto de aplicar una regulación asimétrica, es a todas luces en contra del eficiente desarrollo del sector de las telecomunicaciones.
Lo relevante es el inobjetable hecho de que se concentra el segmento de mercado residencial o masivo de servicios de convergencia (basados en cable y en FTTH) en los agentes dominantes de las respectivas regiones donde tienen presencia.
El impedimento a Telmex de entrar a la TV restringida es un generador de rentas económicas para los operadores de cable que gradual y, en forma consistente, eliminan competidores en el mercado masivo por medio de adquisiciones de sistemas de cable como las realizadas por Grupo Televisa a partir de la vigencia de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, y que ahora se expande a los operadores de FTTH como lo fue Axtel.
Ante ello, las plumas que claman la ausencia de la competencia efectiva han callado y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) sigue sin imponer cambios regulatorios en el mercado de la TV restringida.
El reciente Anuario Estadístico 2018 del IFT incluye un muy útil “Análisis por Entidad Federativa”. Hubiera sido revelador que las métricas incluyeran el índice de concentración para los servicios fijos y de televisión restringida a nivel de municipios, así como se muestra la penetración de tales servicios de telecomunicaciones. De ahí, derivar el efecto en la estructura de mercado en las localidades con impactos en concentración por la salida de Axtel del segmento residencial, además de evidenciar la competencia efectiva en las localidades urbanas y la falta de concurrencia de los operadores alternativos en aquellas rurales, de bajo ingreso y remotas.
Desde luego, el impedimento no es la ausencia de desagregación de la red, es el rendimiento esperado respecto a otras localidades con un mayor nivel de urbanización e ingreso.
Este análisis, sin duda, está obligado a realizarlo el IFT en el marco de la revisión de las medidas de preponderancia.
Por el momento, y con la actual consulta sobre las medidas asimétricas impuestas sobre el agente considerado preponderante, lo que podemos afirmar es que tales medidas NO contribuyen a un mercado competitivo en los servicios de convergencia (basados en cable o en FTTH), toda vez que la principal barrera a la entrada que existe en un mercado no es tanto las inversiones fijas y hundidas que la regulación les ahorra a los considerados como NO preponderantes, sino las normativas la anquilosada restricción que impide ofrecer TV restringida a Telmex.
Aquellos que insisten sin fatiga en el factor concentración, se asemejan a aquel que dijera que el único establecimiento que existe de Blockbuster en el planeta, que se ubica en Bend Oregón, sería “preponderante” en la renta de videocasetes y DVDs en dicha localidad y, por lo tanto, la competencia es no existente.
El hecho es que existe competencia efectiva en todos los segmentos de servicios de telecomunicaciones, a excepción de la TV restringida y, por ende, no existe en la oferta de servicios convergentes (triple play).
Lo que resulta paradójico es que aquellos que gozan de los beneficios de la regulación asimétrica y de la exclusividad en convergencia de servicios, afirmen que todavía no existe lo que ellos entienden por “competencia efectiva”, donde ellos tomen todo con las garantías y prebendas otorgadas por esa peculiaridad de la reforma del sexenio pasado.
La Cuarta Transformación no puede continuar manteniendo privilegios ni excepciones en materia de competencia y regulación.
[1] IFT, Tercer Informe Trimestral Estadístico 2018.
[2] IFT, Tercer Informe Trimestral Estadístico 2018.
[3] Carla Martínez, “Telmex aún no cumple para ofrecer TV: Televisa”, El Universal, 1º de mayo de 2019.