Apuestas en Brasil se convierten en una pesadilla: un desafío tecnológico que ha generado adicción y endeudamiento

La morosidad aumenta, el gobierno realiza una revisión y la Anatel debe desconectar unas 2 mil plataformas de apuestas online irregulares.

El sueño se convirtió en pesadilla. Lo que se esperaba que fuera una fuente de recaudación de impuestos se ha convertido en un problema de orden público en Brasil, con la proliferación de la adicción al juego y el endeudamiento. El Ministerio de Hacienda publicó la lista de las plataformas de apuestas online, las llamadas bets, que podrán operar en el país, pero esta es sólo una capa de la solución del problema: la fiscal.

La lista incluye 93 empresas con 205 bets autorizadas a operar a nivel nacional y 18 empresas autorizadas a nivel estatal. Solamente las empresas que solicitaron autorización y cumplieron con los requisitos legales fueron aprobadas, lo que significa que la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) debe desconectar en los próximos días cerca de 2 mil bets, según dijo el ministro de Hacienda, Fernando Haddad. La Agencia ya ha notificado a los proveedores de Internet para que inicien los bloqueos.

La proliferación de relatos de personas que se endeudan por perderlo todo en las apuestas online, utilizando todos sus recursos, como herencias e incluso el programa Bolsa Familia (una ayuda mensual del gobierno para familias de bajos ingresos), ha desatado una serie de discusiones en el Congreso Nacional sobre la prohibición de publicidad de apuestas, así como peticiones de la asociación bancaria Febraban para prohibir el uso de tarjetas de crédito o Pix para apostar.

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La prohibición del uso de tarjetas de crédito para pagos en apuestas online, originalmente prevista para 2025, se adelantó al 2 de octubre debido al aumento del endeudamiento de los apostadores.

Aunque el uso de tarjetas en el sector de apuestas es bajo, con la mayoría de las transacciones realizadas a través de Pix, Abecs (Asociación Brasileña de Empresas de Tarjetas de Crédito y Servicios) señaló que este sistema de pago del Banco Central ha facilitado el acceso a líneas de crédito, como el sobregiro bancario, agravando aún más la deuda. Las estimaciones sobre el uso de tarjetas en las apuestas varían entre un 1% y un 15%.

La mayoría de los apostadores en Brasil son hombres de entre 16 y 39 años de edad y ganan hasta dos salarios mínimos al mes (alrededor de 519.29 dólares). Según una encuesta del Instituto Data Senado, publicada a principios de esta semana, gastaron hasta 500 reales (91 dólares) en los 30 días previos a ser entrevistados.

Para el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, el problema debe ser afrontado por el gobierno como una “cuestión de dependencia”, dijo tras una reunión este jueves 3 de octubre, con los ministros de la Casa Civil, de Salud, de Hacienda, de Desarrollo, de Industria, de Deporte, de Justicia y de la Abogacía General de la Unión (AGU), para tratar la regulación de las apuestas en línea. Un anuncio sobre un plan de acción debe ser hecho en los próximos días.