Todos los países esperan que su conjunto de medidas de distanciamiento social ante la pandemia “aplanen la curva” epidémica, es decir, que los contagios del virus SARS-CoV-2 no lleguen a saturar la capacidad instalada hospitalaria, a la vez que la incidencia de la Covid-19 disminuye o se suaviza en el tiempo, salvando la vida de las personas más vulnerables a dicha enfermedad. El puntal en todos los países es disminuir el alcance o extensión del contagio por medio de la estrategia “quédate en casa”. Pareciera que sólo esperamos a que la sociedad en su conjunto entienda y acate al llamado.
A la fecha, el desempeño de las redes fijas y móviles en México han mostrado un comportamiento estable o incluso mejor ante un mayor tráfico a partir de la segunda quincena de marzo. Por su parte, las redes en el resto de Norteamérica, aunque con mayores niveles de velocidad, han mostrado un comportamiento diferenciado con un leve deterioro en la velocidad de la banda ancha fija, pero también un mejor desempeño en velocidad en el servicio móvil. Cabe señalar que la latencia en las redes móviles de México es semejante a las de las redes móviles en Estados Unidos, tal y como lo documentan los sitios Speddtest (https://www.speedtest.net/) y OpenSignal (https://www.opensignal.com/).

Nótese cómo los tres países de Norteamérica no han tenido deterioro mientras que la mayoría de las redes móviles del resto lo han padecido. El caso europeo no es un ejemplo de resiliencia ante una explosiva demanda de tráfico por parte de redes móviles ante la pandemia. Cabe señalar que en México hemos mal reproducido las pasadas experiencias regulatorias europeas en lo que se refiere a telecomunicaciones.
Por otro lado, en cada reporte diario del Dr. López-Gatell sobre la evolución de la epidemia en México, el contenido es amplio en términos epidemiológicos pero aislado o ajeno respeto al uso de las ventajas actuales que las telecomunicaciones pueden ofrecer al monitoreo de las medidas de mitigación adoptadas.
Por ejemplo, ¿qué tanto la población se está quedando en casa? La respuesta puede ser ofrecida casi en tiempo real debido a la localización de los dispositivos móviles. Se puede dar seguimiento a su movilidad especialmente en áreas urbanas donde es mayor la penetración del servicio respecto al promedio nacional, y que son precisamente las áreas donde el riesgo relativo de contagio es mayor dada la densidad y su tráfico poblacional, así como la movilidad de personas entre ciudades y otras localidades, lo cual puede anticipar brotes en diferentes lugares por medio del seguimiento de los desplazamientos entre diferentes ubicaciones y dentro de una misma zona urbana.
Ejemplo de ello es el caso de la aplicación Unacast, que recolecta y analiza la ubicación (GPS) de dispositivos móviles para “calificar” cada estado e incluso a nivel de condado en Estados Unidos, respecto de qué tanto se acata el “quédate en casa”, como se ilustra a continuación:[1]
El gráfico indica que se ha registrado una reducción de movimientos entre 60 y 65% (“C”) en desplazamientos a lugares no esenciales (se entiende por esenciales los desplazamientos a farmacias y tiendas de autoservicio o supermercados) a partir del 20 de marzo y se ha relativamente estabilizado en tal rango. De igual manera, se muestra su relación con la magnitud de casos diarios de Covid-19.
En Europa los operadores de telecomunicaciones están compartiendo los datos de localización con las autoridades de salud en Alemania, Austria e Italia para verificar si la población está permaneciendo en sus hogares. Los datos que se comparten son agregados y anonimizados, mapeando sólo concentraciones antes que usuarios, para respetar la legislación europea relativa a privacidad.[2]
Dicha información es de mayor exactitud que aquella basada en imágenes de avenidas vacías pero que contrasta con imágenes de mercados llenos de gente durante la Semana Santa que se han difundido en medios, o aquella información de cámaras de vigilancia C5 que existen en diferentes vialidades en algunas ciudades del país.
Es por ello que se puede afirmar que no existe una plataforma en México que recolecte y analice información proveniente de las redes de telecomunicaciones y que las autoridades de salud puedan hacer uso de ellas para dedicar los recursos necesarios a los lugares donde la intervención a “quédate en casa” deba de ser mayor.
El Consejo de Salubridad General está de forma oficial en sesión permanente y tiene facultades para determinar lo que tienen que hacer los distintos sectores de la economía ante la pandemia. Es ahí donde las autoridades deben discutir cómo implementar los mecanismos necesarios para tener mayores datos, con la oportunidad y el análisis requerido, si es que se quiere evitar un mayor numero de casos y de muertes.
Para el uso de tal información no hay conflicto entre privacidad y la salvaguarda de la población ante la epidemia. Ante eventualidades de seguridad pública debe existir un equilibrio entre la protección de la población y la protección a la privacidad.
Sin embargo, es un hecho que nuestra ubicación y otros datos personales existen almacenados en la “nube”, no por las redes de telecomunicaciones sino por las plataformas que utilizamos rutinariamente (redes sociales). Es un debate innecesario si una aplicación como la que ha lanzado la Secretaría de Salud (COVID-19MX) pueda en el futuro tener un “upgrade” para evitar una “segunda ola” de Covid-19 o que sea un instrumento fundamental para regresar dentro de unos meses a lo que era la normalidad, por medio del estado del usuario respecto a inmunidad adquirida o si ha permanecido en cuarentena por haber estado expuesto a una persona infectada.
Las medidas asimétricas de regulación se han topado con una pandemia. Es necesario que las inversiones se realicen en un entorno de crecimiento económico en recesión severa y sin precedentes por su magnitud y velocidad (una caída mayor a 5% del PIB que podría ser hasta de 8%), por lo que es necesario una moratoria regulatoria de las telecomunicaciones e incentivar la inversión en redes con mayores capacidades y alcance geográfico y demográfico.
El trabajo a distancia o desde el hogar llegó para permanecer por un largo tiempo. El entorno social tardará para recuperar su “normalidad” o tal vez veremos una “nueva normalidad” que será diferente de aquella del final de 2019 y principios de 2020.
Pero algo es seguro, no será igual y la digitalización de la vida social tomó un impulso singular pero definitivo que será para bien dentro de todo lo que se tendrá que haber aprendido de este evento histórico cuyo antecedente de mayor semejanza fue la pandemia de la influenza española de 1918 y que ocurre ahora cuando la humanidad más omnipotente se creía.
[1] https://www.unacast.com/covid19/social-distancing-scoreboard.