A medida que el mundo se enfrenta a la crisis climática, el hidrógeno verde se perfila como una de las soluciones limpias para la producción de energía, transporte y procesos industriales. Países de todo el mundo están realizando importantes inversiones para desarrollar esta tecnología, y el hidrógeno verde está ganando terreno rápidamente como fuente de energía sostenible.
Alemania, Australia y Japón están a la vanguardia, implementando estrategias ambiciosas para producirlo a partir de fuentes de energía renovables como la eólica y la solar. Mientras que en América Latina ha iniciado una carrera por el hidrógeno verde, aprovechando su abundancia de recursos naturales y su gran potencial en energías renovables.
El avance en la producción y adopción del hidrógeno verde es crucial para la economía digital de América Latina, pues es una energía limpia que se requiere para la transformación tecnológica de la región. No sólo ayudará a reducir las emisiones de carbono, sino que también permitirá alimentar infraestructuras críticas para la digitalización, como centros de datos y redes de telecomunicaciones, de manera más eficiente y sostenible.
La construcción de infraestructuras para el hidrógeno verde traerá consigo beneficios significativos, como la creación de empleo, la transferencia de tecnología y la mejora del acceso a la energía. Y a medida que los países inviertan, generarán oportunidades para la innovación en áreas como el almacenamiento de energía, el transporte y las aplicaciones industriales.
Países como Chile, Brasil, Panamá y Ecuador, entre otros, están implementando estrategias, donde también buscan crear nuevas oportunidades de empleo y fomentar el crecimiento económico a través del desarrollo de una economía basada en el hidrógeno verde.
Chile
Hasta el momento, países como Chile, con su abundante potencial solar y eólico, están liderando el camino al establecer metas ambiciosas para la producción de hidrógeno verde. El gobierno anunció planes para producir esta energía a una escala que podría convertirla en uno de los mayores exportadores a nivel mundial para 2030, centrándose en las regiones del norte, donde la irradiación solar es excepcionalmente alta.
El desarrollo de proyectos avanza significativamente, con una cartera que incluye 74 iniciativas. Sin embargo, la mayoría de ellos aún se encuentran en fase inicial, de desarrollo o prueba. De los 74 proyectos, 34 están destinados al mercado interno y 24 a la exportación, principalmente en las regiones de Antofagasta y Magallanes.
En la cartera de hidrógeno verde en Chile destacan dos grandes inversiones: HNH Energy, con una inversión de 11 mil millones de dólares, enfocada en la producción de hidrógeno verde a gran escala; y el proyecto Volta de MAE, con una inversión de 2 mil 500 millones de dólares, que busca fomentar la generación de energía limpia y contribuir a la descarbonización.
Marcos Kulka, director de H2 Chile, declaró que el rápido crecimiento de la industria del hidrógeno verde refleja el desafío de establecer una nueva industria energética en un tiempo más corto que la industria del gas, debido a la crisis climática. Chile se ha comprometido a alcanzar la carbono neutralidad para 2050, lo que impulsa una colaboración estrecha entre el sector público y privado.
Brasil
De manera similar, Brasil está explorando varios proyectos destinados a integrar el hidrógeno verde en su matriz energética, aprovechando sus amplios recursos hidroeléctricos. Con su vasta biodiversidad y riqueza natural, el país se posiciona como un actor clave en la producción y exportación de este combustible limpio.
El país avanza hacia una economía baja en carbono con la sanción del Programa de Desarrollo de Hidrógeno con Bajas Emisiones de Carbono (PHBC). Este programa no sólo garantiza la descarbonización de Brasil, sino que también lo posiciona como un referente en la transición hacia una economía sostenible.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva sancionó el Programa, que garantiza créditos de 18.3 mil millones de reales entre 2028 y 2032 para financiar la transición energética mediante el uso de hidrógeno bajo en carbono.
El PHBC otorga créditos fiscales por la venta de hidrógeno bajo en carbono y sus derivados producidos en el territorio nacional. Los proyectos deben cumplir ciertos requisitos, como la contribución al desarrollo regional; medidas de mitigación y adaptación al cambio climático; estimulación del desarrollo y difusión tecnológica; y contribución a la diversificación del parque industrial brasileño. El monto de los créditos fiscales será determinado por el Poder Ejecutivo, alineado con las metas y objetivos del PHBC entre 2028 y 2032.
Además, establece metas orientadas al desarrollo del mercado interno e incentiva a sectores industriales difíciles de descarbonizar, como el acero, fertilizantes, cemento, químicos y petroquímicos. Uno de los objetivos del programa es también el uso de hidrógeno verde en el transporte pesado.
Uruguay
Impulsado por su abundancia de recursos naturales y su compromiso con la sostenibilidad, Uruguay busca consolidarse como un productor destacado de hidrógeno verde. La hoja de ruta del país prevé inversiones de 18 mil millones de dólares y la creación de más de 30 mil empleos hasta 2040.
La ministra de Industria, Energía y Minería, Elisa Facio, dio a conocer que hay cuatro proyectos en desarrollo: dos en fase piloto y dos destinados a la exportación, que están en estudio de viabilidad. Se espera que los primeros proyectos comiencen a producirse a finales de 2025 y los otros dos en 2029.
Además, se está trabajando en un plan nacional de infraestructura y logística para apoyar la producción de hidrógeno verde, en colaboración con varios ministerios y la Administración Nacional de Puertos. Uruguay cuenta con un gran potencial para producir hidrógeno verde gracias a sus recursos naturales, lo que le posiciona como un posible centro de exportación de combustibles limpios y un socio clave para la Unión Europea.
Cabe destacar que la primera transición energética permitió reducir la dependencia de combustibles fósiles. Gracias al apoyo estatal y a la colaboración con empresas privadas, en el último año, 99 por ciento de la matriz energética del país está compuesta por fuentes renovables.
Mientras tanto, la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portalnd (Ancap) anunció su intención de licitar cuatro sectores de la plataforma continental para el desarrollo de proyectos de hidrógeno verde. Cada uno de estos bloques tiene el potencial de producir 200 mil toneladas de hidrógeno verde por año. Esta iniciativa, ubicada al sureste de José Ignacio, aprovechará los recursos eólicos y solares del país, posicionando a Uruguay como un proveedor global de relevancia.
Panamá
En Panamá, el hidrógeno verde está comenzando a captar atención como una opción prometedora para la transición energética del país. Con abundantes recursos hídricos y un potencial para la generación de energía renovable, el país aspira a ser líder en la Ruta Global del Hidrógeno Verde.
El vicecanciller de Panamá, Vladimir Franco, ha destacado el compromiso del país de consolidarse como el principal centro de almacenamiento, comercialización y transformación en América Latina. Esta iniciativa refleja la intención de posicionarse a la vanguardia en el desarrollo de tecnologías sostenibles y energías limpias para beneficiar a la economía del país, así como contribuir significativamente a la sostenibilidad ambiental en la región.
Con la reciente ratificación de la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde y sus derivados, Panamá reafirma su compromiso de fomentar el uso de estos recursos en sectores estratégicos, como el transporte marítimo y aéreo. El país no sólo busca impulsar la innovación y el desarrollo tecnológico, sino también crear oportunidades económicas que mejoren la calidad de vida de los panameños y fortalecer la posición del país globalmente.
Ecuador
En 2023, el entonces gobierno de Guillermo Lasso en Ecuador lanzó su hoja de ruta para el desarrollo del hidrógeno verde en el país. Esta iniciativa contempla tres fases: el desarrollo del marco normativo, la creación de infraestructura y la masificación de la producción a escala nacional.
De acuerdo con el gobierno, la generación de hidrógeno verde podría convertirse en una fuente de ingresos para el país, con proyecciones de exportaciones que alcanzarían los 51 millones de dólares anuales para el año 2030. Además, esta iniciativa permitirá reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 15.7 por ciento. Entre las aplicaciones potenciales del hidrógeno verde se encuentran la refinación de crudo, el transporte y la generación de calor en industrias como la del cemento y el acero, lo que refleja su versatilidad en diversos sectores económicos.
Por otra parte, en un movimiento estratégico hacia la sostenibilidad, el presidente colombiano Gustavo Petro se encuentra en conversaciones con su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, para establecer una alianza entre las empresas petroleras Ecopetrol y Petrobras. El objetivo: desarrollar un ambicioso proyecto de hidrógeno verde que posicione a ambos países a la vanguardia de la producción de energías limpias en la región.
Durante una reciente reunión, Petro y Lula discutieron los beneficios de unir fuerzas en este sector emergente. “La cooperación entre Ecopetrol y Petrobras no sólo fortalecerá nuestras economías, sino que también contribuirá significativamente a nuestros compromisos climáticos”, afirmó Petro. Por su parte, Lula destacó la importancia de la transición energética en la región, subrayando que “el hidrógeno verde es el futuro, y debemos ser líderes en este ámbito”.
El hidrógeno verde representa una oportunidad crucial para América Latina, dada su abundancia de recursos naturales y potencial en energías renovables. Esta transición, además de reducir la dependencia de combustibles fósiles, permitirá a la región convertirse en un líder en la producción de energía limpia, contribuyendo a un futuro más sostenible a nivel global.