La Junta Nacional de Relaciones Laborales de Estados Unidos, determinó que Amazon ha incurrido en prácticas laborales injustas luego de haber despedido a dos empleadas activistas el año pasado.
El gigante del comercio electrónico ha estado bajo una presión significativa por un creciente patrón de quejas por violaciones a los derechos de sus trabajadores de almacenes.
De acuerdo con un informe de The New York Times, Amazon tomó represalias en contra de Emily Cunningham y Maren Costa, dos empleadas que comenzaron a criticar públicamente a Amazon desde 2018 y formaron un grupo de empleados que ya tiene más de 8 mil 700 miembros que han presionado a la empresa para abordar su impacto climático.
Emily Cunningham, izquierda, y Maren Costa afuera de la sede de Amazon en Seattle.
El grupo publicó una carta abierta en donde también criticaron sobre la falta de protecciones en los almacenes de Amazon contra el coronavirus. En ese momento, la compañía dijo que las mujeres habían sido despedidas por “violar sus políticas internas”.
La agencia dijo que las denuncias de prácticas laborales injustas en Amazon han sido lo suficientemente comunes como para que se puedan convertir en una investigación nacional.
Según el informe, ambas ex empleadas pueden demandar a la empresa, en caso de que no se llegue a un acuerdo en el caso.
Por su parte, un vocero de Amazon dijo que la empresa apoya el derecho de todos sus empleados para criticar las condiciones laborales de su empleador, “pero eso no conlleva inmunidad general contra sus políticas internas, todas las cuales son legales”.
Mientras tanto, Amazon se enfrenta a la amenaza laboral más grande en su historia, ya que la junta laboral nacional está contando miles de votos que determinarán si casi seis mil trabajadores formarán un sindicato en un almacén de Alabama.