ManageEngine presentó los resultados de una encuesta regional sobre transformación digital e Inteligencia Artificial que revela que, aunque 94% de las empresas afirma que su infraestructura ya está preparada para adoptar Inteligencia Artificial, únicamente 11% considera haber alcanzado un nivel de orquestación.
Además, 56% admite que todavía enfrenta dificultades para convertir las inversiones en IA en beneficios económicos medibles. Los principales obstáculos siguen siendo seguridad y cumplimiento normativo, escasez de talento especializado, ausencia de casos de uso consolidados y datos dispersos dentro de las organizaciones.
La principal barrera no es la falta de tecnología, sino la complejidad derivada de sistemas heredados, herramientas desconectadas y datos fragmentados, factores que impiden obtener un retorno claro de las inversiones realizadas en IA.
Durante la presentación, Wilson Calderón, gerente Técnico para América Latina de ManageEngine, explicó que la transformación digital atraviesa una nueva etapa.
Después de incorporar soluciones tecnológicas, el desafío dejó de ser adquirir más herramientas y ahora consiste en simplificar, integrar y obtener resultados tangibles.
El estudio, elaborado entre mil directivos de tecnología y dueños de negocio de México, Brasil, Colombia, Chile y República Dominicana, confirma que las organizaciones están cambiando sus prioridades.
En México participaron 250 ejecutivos. La investigación incluyó empresas de sectores como servicios financieros, salud, educación, comercio minorista y tecnologías de la información.
Según Calderón, México se encuentra en una fase de consolidación de la transformación digital en la cual el objetivo es integrar la infraestructura existente para aprovechar realmente la Inteligencia Artificial.
Sin embargo, los datos muestran una madurez desigual. El 63% de las organizaciones todavía depende de sistemas heredados o de aplicaciones que operan de forma aislada en distintos entornos de Nube.
Además, 46% de los procesos empresariales ya están automatizados, pero sólo una pequeña fracción ha dado el siguiente paso hacia la orquestación impulsada por IA.
Calderón explicó que la evolución tecnológica sigue tres etapas. Primero llega la automatización de tareas repetitivas. Después aparece la orquestación, que conecta procesos, datos y personas bajo una misma lógica de operación. Finalmente, surge la autonomía, cuando la empresa es capaz de ejecutar procesos de forma inteligente con reglas previamente definidas.
En su experiencia, muchas organizaciones intentan acelerar directamente hacia la IA sin haber integrado antes sus procesos internos.
“La IA no puede orquestar una empresa que todavía no ha integrado sus datos, sus procesos y sus responsabilidades”, afirmó el directivo durante la presentación.
La encuesta identifica los factores que están frenando la evolución hacia la orquestación de la IA. El principal es la complejidad tecnológica. El 35% de los encuestados considera que asegurar infraestructuras cada vez más complejas representa su mayor desafío.
Otro 28% reconoce dificultades para demostrar un retorno medible de las inversiones en IA y 26% enfrenta presiones relacionadas con sostenibilidad y consumo energético.
Las iniciativas de Inteligencia Artificial no cumplen las expectativas por limitaciones de infraestructura (43%), restricciones presupuestarias (38%) y falta de colaboración entre las distintas áreas del negocio (34%).
La encuesta revela que las prioridades empresariales también cambiaron. La consolidación de plataformas de TI aparece como la principal estrategia para reducir la fragmentación tecnológica.
El 47% de las organizaciones busca simplificar su ecosistema tecnológico. El 43% prioriza integrar datos y mejorar la visibilidad del negocio. Otro 42% coloca la ciberseguridad entre sus principales objetivos y 40% busca justificar el retorno de inversión de la IA.
El 87% de las empresas reconoce que el exceso de soluciones tecnológicas incrementa la complejidad operativa. Más de un tercio utiliza entre 11 y 15 herramientas distintas, mientras que otras organizaciones operan con más de 25 plataformas especializadas. Para Calderón, esta fragmentación provoca redundancias, incrementa los costos, crea silos de información y genera puntos ciegos para la ciberseguridad.
El efecto financiero de la fragmentación salta a la vista. Tres de cada cuatro empresas destinan más recursos al mantenimiento de su infraestructura que a proyectos de innovación.
Apenas una minoría logra invertir más en desarrollar nuevas capacidades tecnológicas que en sostener sistemas existentes. Calderón describió esta situación como una “deuda tecnológica” que consume presupuesto y limita la capacidad para avanzar hacia modelos más inteligentes de operación.
Como consecuencia, 88% de las organizaciones planea consolidar sus proveedores tecnológicos durante los próximos dos años y 44% considera que una plataforma unificada representa la mejor estrategia para respaldar la transformación digital. Los sectores financiero, educativo, salud, tecnologías de la información y telecomunicaciones encabezan esta tendencia.
La ciberseguridad ocupa un lugar central dentro de esta nueva etapa. Según el estudio, 55% de las empresas sufrió ataques cibernéticos exitosos durante 2025. Para Calderón, la protección ya no puede funcionar como una capa adicional, sino que debe incorporarse desde el diseño de cualquier proyecto tecnológico. También advirtió sobre el crecimiento del llamado Shadow AI, fenómeno en el cual los empleados utilizan herramientas de IA Generativa sin controles adecuados y exponen información sensible de las organizaciones.
Otro resultado es que 94% de los encuestados considera que los líderes empresariales y los responsables de TI ya comparten las mismas prioridades de transformación digital. No obstante, esa coincidencia todavía enfrenta dificultades cuando las organizaciones deben decidir qué sistemas retirar, qué procesos modificar o cómo redistribuir los presupuestos tecnológicos.
Calderón sostuvo que México ha dejado atrás la etapa de expansión tecnológica y entra en un periodo donde la simplificación será el principal diferenciador competitivo.
Las empresas ya no necesitan incorporar más herramientas, sino reducir la complejidad, integrar datos, consolidar plataformas y construir una base sólida para que la Inteligencia Artificial genere resultados.