La conectividad satelital D2D demostró su potencial tras los terremotos en Venezuela

La activación de servicios D2D mediante Starlink permitió restablecer comunicaciones de emergencia en Venezuela apenas tres días después del terremoto.

Tras las interrupciones en las redes de telecomunicaciones durante los terremotos de junio en Venezuela, la población pudo volver a conectarse y mantenerse comunicada 72 horas después gracias a la activación del servicio de conectividad satelital directa a los dispositivos (Direct-to-Device o D2D).

Así, los sismos en La Guaira fueron la primera gran prueba, documentada con datos, de cómo la conectividad satelital puede sostener las comunicaciones durante una emergencia de gran escala.

Un análisis de Ookla, basado en millones de mediciones pasivas de dispositivos móviles, pruebas de Speedtest, datos sísmicos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), imágenes satelitales y registros oficiales, documentó por primera vez el funcionamiento a gran escala de una red D2D durante una emergencia.

La investigación destaca que la conectividad satelital fue determinante para restablecer los servicios básicos de comunicación cuando la infraestructura terrestre colapsó.

Fallas en la red tras los sismos

El 24 de junio, Venezuela experimentó un sismo de magnitud 7.2, seguido apenas 39 segundos después por otro de magnitud 7.5. Aunque los epicentros se ubicaron en Yaracuy, la mayor destrucción ocurrió en el estado costero de La Guaira, donde las intensas sacudidas, deslizamientos de tierra y fallas estructurales provocaron fallas generalizadas de la infraestructura.

Los datos de Ookla muestran que el volumen de escaneos de señal móvil cayó al 10% de su nivel habitual apenas un día después del terremoto. Paralelamente, cerca del 15% de los dispositivos ya no encontraba ninguna red disponible, una proporción aproximadamente 20 veces superior al promedio nacional.

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Sin embargo, dicha interrupción no se debió únicamente al daño en torres celulares. Los terremotos generaron apagones eléctricos, cortes de fibra óptica, la ruptura de un cable submarino que conecta a Venezuela y bloqueos carreteros que dificultaron el acceso de los equipos técnicos.

La respuesta llegó desde los satélites

Mientras los operadores trabajaban para restaurar la infraestructura terrestre, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) autorizó el 26 de junio un permiso temporal para que Movistar utilizara espectro de la banda de 1,900 MHz con el fin de ofrecer conectividad satelital D2D mediante la constelación Starlink.

La Conatel estableció la condición de que Movistar debía compartir la capacidad con Digitel y Movilnet, de manera que los clientes de los tres operadores utilizaran la misma infraestructura satelital.

El 27 de junio, los primeros dispositivos comenzaron a conectarse a D2D, incluso antes del anuncio oficial del servicio. En los días siguientes, Movistar, Digitel y Movilnet activaron progresivamente el servicio gratuito de mensajería satelital.

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De acuerdo con el análisis de Ookla, el tráfico Direct-to-Device alcanzó su máximo el 2 de julio, apenas cinco días después de la primera conexión detectada.

Para utilizar el servicio, los usuarios no necesitaron cambiar de teléfono, instalar aplicaciones ni sustituir su tarjeta SIM. La red satelital apareció simplemente como una red LTE en itinerancia (roaming) en la pantalla de los celulares.

La emergencia tras los terremotos en Venezuela también impulsó a los usuarios a utilizar los servicios satelitales para conectarse a Internet. Antes del terremoto, Starlink representaba alrededor del 3% de las pruebas de velocidad realizadas en La Guaira.

Cuatro días después, esa participación superó el 40%, convirtiéndose durante más de una semana en el proveedor de Internet fijo más utilizado del estado.

A nivel nacional, el número de nuevos dispositivos conectados a Starlink prácticamente se duplicó durante varios días, mientras que la velocidad media permaneció estable entre 34 y 35 Mbps, con únicamente un incremento temporal de la latencia.

Ookla señala que algunos operadores utilizaron terminales Starlink como enlaces de respaldo para restablecer estaciones base afectadas.

D2D podría ser un indicador en tiempo real 

Además de su rol en la restauración de las comunicaciones, el análisis encontró una correlación especialmente relevante para la gestión de emergencias.

Las conexiones D2D se concentraron exactamente en las zonas donde la red terrestre había desaparecido y coincidieron con los mapas independientes de edificios dañados obtenidos mediante radar satelital.

En las áreas donde el uso del satélite fue mayor, la actividad de la red móvil terrestre había disminuido, en promedio, 91%.

Por lo tanto, el análisis de Ookla señala que la actividad D2D es un posible indicador casi en tiempo real para localizar las regiones más afectadas antes incluso de que puedan realizarse inspecciones sobre el terreno.

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Umbral para la resiliencia de las redes

Otro de los hallazgos del estudio de Ookla fue  identificar el nivel de intensidad sísmica a partir del cual las redes móviles dejan de ser resilientes.

Al cruzar los datos de cobertura con los mapas ShakeMap del USGS, Ookla observó que las redes soportaron relativamente bien intensidades inferiores al nivel VII de la escala sísmica.

Sin embargo, cuando el movimiento sísmico alcanzó intensidad VIII o superior, la actividad de la red cayó aproximadamente 80%, lo que permitió construir una de las primeras funciones empíricas de daño para redes móviles basada en datos obtenidos directamente de dispositivos de usuarios.

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Este tipo de información ―señala la firma― puede orientar futuras inversiones en resiliencia de infraestructura, así como definir en qué regiones resulta prioritario desplegar capacidades satelitales de respaldo.

Por otro lado, el caso venezolano también deja lecciones regulatorias. La Conatel emitió rápidamente su autorización para el uso de espectro, lo que posibilitó que el servicio D2D multioperador estuviera operativo en menos de 24 horas.

Ookla considera que esta experiencia ejemplifica el papel de la conectividad Direct-to-Device como complemento de las redes móviles, y el rol de los órganos reguladores para habilitar este tipo de servicios.