México se entretiene en 4K, pero navega en 4G

El Economista Jorge Bravo

En millones de hogares hay una o más pantallas planas de TV de 50, 60 o hasta 75 pulgadas. Sin embargo, buena parte de quienes viven en esas mismas casas todavía utiliza un smartphone 4G o un teléfono sin capacidad para conectarse a redes 5G.

El país avanzó con rapidez hacia la televisión digital, pero no ha renovado el dispositivo que más ayuda en productividad, educación, inclusión financiera y acceso a servicios digitales. México tiene redes 5G en gran parte de las ciudades, pero aún no cuenta con suficientes usuarios capaces de aprovecharlas. Los hogares ya tienen el televisor del futuro empotrado en la sala. Le falta el teléfono que active ese futuro en la palma de la mano.

En 2025, 35.7 millones de hogares mexicanos tenían televisor (89.9%). De esos, 75.6% ya contaba con una smart TV, según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) del INEGI. La encuesta también confirma la amplia disponibilidad de teléfonos celulares (84.6% de la población, de la cual 90% tiene un smartphone, aunque no distingue cuántos son compatibles con 5G).


El teléfono 5G no crece al mismo ritmo que las smart TV. Ookla reportó en enero de 2026 que la disponibilidad real de redes 5G en México apenas llegaba a 6.8%. “Los lanzamientos comerciales de 5G no equivalen necesariamente a conexiones 5G generalizadas. Para poner esto en perspectiva, la disponibilidad de 5G de Canadá se situó en 73.2% en el tercer trimestre de 2025, mientras que la de EE. UU. se situó en 75.2%”, revela Ookla.

Según el Mobile Connectivity Index de GSMA, 38.5% de la población en México tiene 5G. Telcel cerró 2025 con una cobertura de red 5G para 56.41% de la población, según su informe financiero.

La diferencia entre cobertura y uso activo es la clave. Solo 10% de los clientes de Telcel y Movistar usa efectivamente 5G, seguidos por AT&T con 3%, según WePlan Analytics, que explica que “la capacidad de un cliente para poder utilizar 5G depende de que el dispositivo debe ser compatible con 5G”. En otras palabras, existe cobertura, pero faltan dispositivos.

La GSMA identifica una relación directa entre la penetración de smartphones 5G y el aprovechamiento económico de las nuevas redes. Países como Corea del Sur, China y Estados Unidos alcanzaron elevadas tasas de adopción porque combinaron amplia cobertura, fuerte competencia entre fabricantes, subsidios comerciales y una rápida sustitución del parque de terminales.

¿Por qué una pantalla de TV puede costar menos que un smartphone 5G? La respuesta está en que el televisor se volvió mercancía. El teléfono no. Un televisor de gama de entrada es una pantalla LCD o LED con un procesador básico. La sobreoferta de paneles fabricados colapsó los precios. No hay patentes de radiofrecuencia que encarezcan el aparato, ni módems que exijan licencias caras.

Una pantalla moderna incorpora componentes cuya fabricación se ha estandarizado durante más de una década. Los paneles LCD y LED se producen en enormes volúmenes. Los fabricantes comparten proveedores y la competencia entre marcas chinas, coreanas y japonesas ha reducido los precios.

El smartphone 5G es distinto. Integra un procesador de gama alta, un módem 5G con patentes esenciales que cobran regalías, sensores de cámara sofisticados, baterías de mayor densidad y actualizaciones de software que se sostienen varios años. Cada componente suma costo. Aunque existen modelos 5G desde 3 mil pesos, el grueso de la gama media (la que domina 60% del mercado) se ubica entre 7 mil y 15 mil pesos. Una smart TV puede costar la mitad o menos.

Para la transición a la Televisión Digital Terrestre en 2015, el gobierno federal entregó más de 10.1 millones de televisores digitales a hogares de bajos recursos. El argumento fue liberar la banda de 700 MHz para banda ancha móvil y un ahorro energético de 60%. El costo del apagón analógico fue de 28,446 millones de pesos.

Ese subsidio no ha tenido un equivalente en telefonía móvil. No existe un programa nacional que entregue smartphones 5G a personas de escasos recursos, ni un plan que financie el recambio del parque tecnológico como sí ocurrió con la radiodifusión. El Estado mexicano protegió el derecho a la información vía televisión abierta, en tanto que el Internet móvil quedó ajeno a las políticas públicas.

Hay hogares humildes con un televisor de 55 pulgadas comprado a plazos, pero no todos sus integrantes tienen un teléfono 5G. La pantalla es un bien colectivo de bajo costo marginal. El teléfono sigue siendo individual y caro. Mientras la televisión recibió subsidios y una fuerte competencia de fabricantes, el smartphone 5G ha dependido del poder adquisitivo de los consumidores.

Ese patrón muestra una sociedad que prioriza el entretenimiento sobre la herramienta de productividad personal. Cada Mundial de fútbol, Super Bowl o Juegos Olímpicos impulsan promociones agresivas de pantallas. Fabricantes y cadenas comerciales ofrecen descuentos, meses sin intereses y liquidaciones que convierten la smart TV en una compra aspiracional de bajo riesgo.

No existe un fenómeno equivalente para los smartphones. Ningún evento deportivo dispara con la misma fuerza la compra de un teléfono 5G, porque el smartphone no se disfruta en familia. Se usa individualmente para trabajar, estudiar o hacer trámites.

Si algo distingue un televisor de un smartphone 5G es el tamaño de las posibilidades que ofrece. La smart TV entrega contenido. El teléfono conectado a redes 5G entrega infraestructura y servicios: telemedicina, educación a distancia, trámites gubernamentales, comercio electrónico, trabajo remoto y baja latencia para aplicaciones industriales.

Hasta hace algunos años, la industria perseguía fabricar smartphones menores a 100 dólares para cerrar la brecha digital. Esa meta fue posible en equipos 3G y posteriormente en modelos 4G. Con 5G la ecuación cambió. La complejidad tecnológica elevó nuevamente la barrera de entrada. Aunque los precios han descendido, el smartphone 5G sigue siendo un activo individual cuyo costo continúa elevado respecto al ingreso de muchas familias mexicanas.

X: @beltmondi