De la Tierra a la Luna: así impulsó Unison, empresa de GE Aerospace, la histórica misión Artemis II de la NASA
El pasado 1 de abril, la NASA marcó un nuevo capítulo en la exploración espacial con el lanzamiento de Artemis II, la primera misión tripulada que viaja rumbo a la Luna desde 1972. Detrás de este logro histórico hubo miles de especialistas trabajando durante años, entre ellos los equipos de Unison, empresa de GE Aerospace, responsables del desarrollo de sistemas de ignición críticos que hicieron posible el despegue de la misión.
Brendon Mee, ingeniero principal de Unison, presenció el lanzamiento desde un punto ubicado a poco más de 12 kilómetros del Centro Espacial Kennedy, en Florida. Aun a esa distancia, la experiencia fue impactante.
“Lo que más me impresionó fue el brillo de la columna de escape. Es algo que las fotografías o los videos simplemente no pueden transmitir; la intensidad de la luz obliga incluso a entrecerrar los ojos. Aproximadamente un minuto después pudimos escuchar y sentir la potencia de los motores y los cohetes impulsores. Fue una experiencia verdaderamente emocionante”, recordó.
Durante años, los equipos de Unison en Jacksonville, Florida, y Norwich, Nueva York, trabajaron de la mano con la NASA y con su socio tecnológico L3Harris Technologies para desarrollar los sistemas de ignición utilizados tanto en la etapa principal como en la etapa superior del cohete que impulsó a Artemis II hacia el espacio.
“Fabricamos estos componentes en nuestras instalaciones de Norwich y posteriormente tuvimos la oportunidad de ver cómo eran integrados en el Centro Espacial Kennedy. Presenciar todo el ciclo de vida del producto, desde su fabricación hasta verlo funcionar durante el lanzamiento, fue extraordinario. Además, la misión fue un éxito rotundo”, señaló Lucas Miller, líder de gestión del programa Artemis II en Unison
Tecnología que enciende una misión histórica
Los sistemas de ignición desarrollados por Unison comenzaron a operar apenas unos segundos antes del despegue. Su sistema Augmented Spark Igniters (ASI) ejecutó una secuencia precisa para encender los cuatro motores RS-25, fabricados por L3Harris Technologies, que impulsaron el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, por sus siglas en inglés) y la cápsula Orion fuera de la plataforma de lanzamiento.
Minutos después, una vez separada la etapa principal del cohete, entró en funcionamiento un segundo sistema desarrollado por Unison: el Dual Direct Spark Ignition (DDSI), encargado de encender el motor RL10, responsable de colocar la cápsula Orion en órbita terrestre antes de iniciar su trayectoria hacia la Luna.
“Nuestros sistemas son absolutamente críticos en ambas etapas de la misión. Durante los primeros minutos del lanzamiento todo debe funcionar con absoluta precisión. Cualquier falla podría tener consecuencias catastróficas”, explicó Miller.
Sin embargo, aseguró que durante la cuenta regresiva predominaba la confianza.
“Sabíamos que nuestros componentes responderían exactamente como fueron diseñados. Mantenemos una colaboración muy cercana con L3Harris y compartimos de forma permanente nuestros procesos de calidad y manufactura para garantizar que todos trabajemos bajo los mismos estándares, todos los días del año.”
Pruebas extremas para operar en el espacio
Cada componente utilizado en Artemis II debe cumplir con rigurosas certificaciones para operar en condiciones espaciales. Esto significa soportar vibraciones extremas, cambios drásticos de temperatura —desde condiciones criogénicas hasta cientos de grados Fahrenheit— y funcionar correctamente en el vacío del espacio.
Por ello, los sistemas de ignición son sometidos a múltiples fases de validación: primero en Unison, posteriormente tras el ensamblaje del motor por parte de L3Harris y finalmente durante las pruebas realizadas por la NASA.
“En nuestras instalaciones colocamos los componentes dentro de cámaras de vacío para simular las condiciones del espacio. Además, realizamos pruebas de vibración, ciclos térmicos y evaluaciones eléctricas. Todo este proceso de ingeniería y aseguramiento de calidad tiene un solo objetivo: garantizar que nunca ocurra una falla durante la misión”, explicó Miller.
Ingeniería que impulsa la nueva era de la exploración espacial
Brendon Mee formó parte del equipo que desarrolló la configuración actual del sistema de ignición del motor RL10 desde 2012 y, desde 2016, trabaja en el desarrollo del sistema de ignición para el motor RS-25 utilizado en el programa Artemis. La empresa también colaboró previamente en versiones anteriores de este motor durante el programa de Transbordadores Espaciales de Estados Unidos.
Tras diez días de misión, la cápsula Orion amerizó exitosamente en el océano Pacífico el pasado 10 de abril. Su tripulación de cuatro astronautas alcanzó una distancia máxima de 406,770 kilómetros de la Tierra, convirtiéndose en los seres humanos que más lejos han viajado en la historia y sentando las bases para Artemis III, misión prevista para 2027 y que buscará llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar.
Para Mee, participar en este proyecto representa mucho más que un logro profesional.
“Hace un año tuve la oportunidad de conocer a los astronautas Christina Koch y Jeremy Hansen durante una reunión con proveedores de Artemis II en Washington. Fue increíble contarles cuál era mi contribución a la misión y, tiempo después, verlos viajar alrededor de la Luna utilizando tecnología en la que nosotros trabajamos.”
Ese compromiso es el que impulsa diariamente al equipo de Unison.
“Somos líderes en lo que hacemos y nuestros clientes continúan confiando en nosotros porque saben que ofrecemos tecnología con los más altos estándares de calidad y confiabilidad”, concluyó Miller.