La contribución total de la economía digital al Producto Interno Bruto (PIB) de España crece pero cada vez menos. En 2025 alcanzó un aporte del 27%, un punto porcentual más que hace un año. Prácticamente la mitad se atribuyó a impacto directo (13.4%) y el resto se dividió entre impacto indirecto (12.5%) e inducido (1.1%). El monto total ascendió a 455,300 millones de euros.

“Si bien en 2025 se observa una ligera ralentización en el ritmo de crecimiento, el aumento sostenido de su peso relativo, especialmente en su dimensión directa, evidencia que la digitalización sigue expandiéndose de forma transversal en todos los sectores”, señala entre sus conclusiones la sexta edición del informe Economía Digital de España, de la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital).
El menor crecimiento se explica, según el reporte, por la convergencia entre las tasas de crecimiento del PIB y de la digitalización, y, en términos cualitativos, por razones de muy diversa índole, incluida la maduración de algunas de las tecnologías que facilitaron el crecimiento del periodo post-pandemia.
Al mismo tiempo, se ofrece una serie de recomendaciones regulatorias para que las reglas vigentes no funcionen como barrera del crecimiento, entre ellas: aprovechar el trabajo actual de paquetes legislativos de simplificación (Ómnibus) para otras normas digitales: consolidar y racionalizar normas; establecer una periodicidad frecuente en los mecanismos sistemáticos de revisión normativa; aprovechar la propia tecnología como aliada para la automatización de los procesos de cumplimiento y supervisión; y mejorar los sistemas de medición del impacto digital.
También se sugiere reforzar el diálogo con el sector privado, garantizar una transposición homogénea de la normativa europea y fomentar la innovación por diseño, con uso de herramientas como sandboxes regulatorios.